sábado, 29 de enero de 2011

SOBRE UN ARTÍCULO DE ACTUALIDAD...

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS...
Crisis, cierre de empresas... y además el encabezamiento de noticias como las de que “el paro alcanza el 20,3%, la tasa más alta desde 1997”. ¿Hasta cuándo vamos a vivir con este pensamiento?¿No creen que en lugar de ponernos manos a la obra entramos más en el lado de las fantasías catastrofistas? Estas fantasías suelen desembocar en miedos, inseguridades, angustias, la enfermedad...Estos aspectos tan negativos de la situación, en lugar de ayudarnos a instaurar unas metas, nos hacen caer en la desidia: ¿para qué luchar, si las noticias nos recuerdan continuamente que no hay esperanza? Hay países de la Unión Europea que están mejorando su economía y otros que, incluso, se han beneficiado con esta “crisis” ¿acaso no pertenecemos todos a la misma especie, con brazos, piernas, cerebros y disposición deseante? ¿Por qué entonces unos países se benefician y otros no? Una crisis es un reflejo de un proceso que ha conllevado a esa situación. Traslademos esto a nosotros mismos ¿Cuál es mi implicación en mi estado actual? ¿Qué procesos han ido sosteniendo mi vida? Los resultados se obtienen como resultado de la constancia en el trabajo y la unión por parte de todos. En lugar de lamentarnos y emplear toda nuestra energía en ello, utilicémosla para generar deseos y nuevas oportunidades para todos. Como en poesía, conquistemos las palabras y transformemos nuestro pensamiento, porque con éste, lo único que crearemos serán síntomas. La poesía es la historia del pueblo así que ya es hora de que empecemos a utilizar la pluma para iniciar un verso...
Laura López, psicóloga-psicoanalista

lunes, 24 de enero de 2011

ME PONGO EN SUS MANOS

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En una noticia acerca del desmantelamiento de un laboratorio de cocaína se hacía referencia a la obsesión, por parte de los responsables, por los ritos de santería, con la esperanza de que les proporcionarían inmunidad frente a la Policía. No es tan inusual el requerimiento de este tipo de servicios para atraer la “suerte” o transformar una realidad. Ya señaló Freud la general inclinación de los hombres a la credulidad y la milagrería, entre otros motivos, por una resistencia contra el rigor y la monotonía de las leyes de pensamiento y contra las exigencias de la prueba de realidad. La razón nos priva de tantas posibilidades de placer en el momento en que la vida nos impone una disciplina, que la persona prefiere ser seducida por la idea de que algo externo, venido del “Más Allá” producirá, por medio de invocaciones y de rituales, que la situación dé un giro positivo o se siga sosteniendo de la misma manera. Debemos tener en cuenta que nuestra vida la construimos según nuestra forma de pensar y, si está sujeta a las leyes de la superstición y de los rituales, no realizaremos el trabajo necesario para modificarla. Según lo que nos va aconteciendo, es por lo que se podrá interpretar la manera en la que vivimos. Si no ve su implicación en aquello que le sucede y persiste en éste y otros pensamientos similares, en lugar de ponerse en manos del destino o de un santero, debería de consultar con un psicoanalista
Laura López, psicóloga-psicoanalista