sábado, 19 de febrero de 2011

¿HASTA CUÁNDO?

¿Hasta cuándo vamos a seguir negando una realidad tan evidente? Hay algo que se escapa del planteamiento actual en la prevención de los lamentables asesinatos de la violencia de género. Ni con los tratamientos judiciales, educativos o psicológicos se ha conseguido nada. ¿Qué es lo que falla entonces? Sólo se tienen en cuenta aspectos como la moral del individuo y el entorno social. La violencia no entiende ni de nivel social ni cultural. Esto habla entonces de que se ha de tener en cuenta la implicación psíquica, el inconsciente del individuo, que no ha sido considerado y que el psicoanálisis sí lo hace. Cuando la manera de entender el amor se convierte en posesión, más que violencia machista, se habla de crimen pasional. Los celos también entran en juego (tan incontrolables e irracionales), la líbido se puede hallar detenida en una fase primitiva de gozar, puede haber una posición de sadismo... No es sino elaborando en terapia estos aspectos tan complejos del ser humano y construyendo lo que acontece en ese individuo como se puede evitar un fatal desenlace. Hay cosas que escapan a la razón, y que están sujetas a las leyes que rigen nuestro inconsciente. El juez aplicará el castigo pero ¿hasta cuándo esperaremos de brazos cruzados a que acontezca el fatal desenlace? Tomemos medidas y hagamos hincapié en la prevención.
Laura López, psicóloga-psicoanalista

jueves, 17 de febrero de 2011

¿QUÉ ESPERA USTED?

Me parece éste un buen momento para reflexionar porque la venta de ansiolíticos y antidepresivos está incrementado en nuestro país. Si el laicismo aumenta y, a la par, la religión no se sostiene ¿cómo es que vivimos en la sociedad del milagro? Me tomo una pastillita y espero no tener más dolor, me someto a múltiples intervenciones quirúrgicas con el fin de gustar más de la noche a la mañana, confieso intimidades de todo tipo (más delirios que otra cosa) de cualquiera que pertenezca al mundo de la farándula y pretendo alcanzar la fama, el dinero... Todo al instante, sin esfuerzo...Cuando alguna cuestión me hace perder el sueño ¿busco a alguien que me diga justo lo que tenga que hacer o que me salve en el último momento?¿Hay “consejos estándar” que obren el milagro y cambien nuestra vida? ¿Es tomándome esa pastillita como no tendré que transformar mi manera de pensar? Este tipo de comportamientos refleja más que nada el vínculo en nuestro inconsciente con la madre fálica, aquella que todo lo da y que todo hace para calmar nuestros deseos y necesidades. Sin un criterio propio que rija en nosotros para sobrellevar nuestros problemas cotidianos, acabaremos guiados por las vidas de los demás y no construiremos la propia. Si lo que espera es construir una vida saludable y tomar sus propias decisiones más acordes con la realidad, ha de tener en cuenta su inconsciente, que es el que determina su vida.
Laura López, psicóloga-psicoanalista

miércoles, 9 de febrero de 2011

¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?

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María acudió aquel día a consulta muy desanimada. Estaba viviendo un auténtico calvario y no encontraba al profesional adecuado que le diera una solución a su enfermedad. Quería despojarse de ella, pero no sabía cómo. Cansada de tomar medicación que lo único que hacía era aliviarla un poco, se dejó caer en la silla. Comenzó a enumerar sus síntomas, como si de un discurso aprendido se tratase. Se quejaba de ese dolor tan continuo y generalizado por todo el cuerpo. Era intenso, insoportable, agotador, deprimente...No podía asumir sus tareas de la vida cotidiana, ni trabajar...la fatiga y los problemas para dormir se encontraban presentes en su día a día. Las manos y piernas le hormigueaban, tenía alteraciones intestinales, palpitaciones, hipersensibilidad auditiva... Le habían diagnosticado fibromialgia. Tanto su examen físico como su exploración complementaria resultaron normales. No había ninguna lesión funcional ni orgánica que originaran la sintomatología. “¿Qué me pasa, doctor?” Era una pregunta sin respuesta que continuamente hacía a su médico. Pero ese día, un suplente ocupaba el lugar de su médico de cabecera y, escuchando atentamente su relato, le dijo: “Tendría usted que acudir a un psicoanalista”. Pero... ¿cómo? ¿Qué intentaba decirle aquel doctor? ¿Acaso pensaba que se estaba inventado sus dolores? ¿O acaso insinuaba que estaba “loca”?
Debemos pensar que no somos un individuo compuesto por mente y cuerpo separados, sino que ambos están interconectados conformando la vida humana. Esto quiere decir que hay una conexión entre el dolor físico y el afecto psíquico en la fibromialgia. Hay frases, por ejemplo, que sustentan los síntomas como “parece que me hubieran dado una paliza”, “parece que me hubiera pasado un camión por encima”, relacionado con el dolor intenso de todo el cuerpo.
En la fibromialgia suelen estar en sus bases la depresión, la histeria o incluso la neurosis de angustia. Desde el punto de vista psicoanalítico no se trata de una enfermedad crónica, sino de una sintomatología que tiene solución. Además, el psicoanálisis no reviste efectos secundarios, sino que, por el contrario, produce un alivio y una esperanza de curación porque supone un ir a la raíz del problema, a las causas. Como consecuencia de su análisis, el paciente transforma su pensamiento y no necesita de la sintomatología para vivir en su nuevo estado de salud
Laura López, psicóloga-psicoanalista

jueves, 3 de febrero de 2011

¿CARPE DIEM?

“Vive el momento”, “es lo que te vas a llevar... “¿Cuántas veces hemos oído (o “escuchado”, por la intención de hacerlo) esta frase?¿Seremos más felices entregándonos al goce sin medida?¿Cuál es el origen de este pensamiento? No es sino el capitalismo el que sostiene la promesa del goce ilimitado a través de los objetos. Nada importa sino el consumo de dichos objetos que, una vez obtenidos, pierden su valor. El brillo del consumo, “obténgalo ahora y pague después”, impulsa a este goce desmedido de todo lo que nos rodea. Quienes no participan en este juego fantaseado, corren el riesgo de quedar excluidos. Existe la ilusión de heterogeneidad, porque hay variedad de objetos pero, en realidad, lo único que se sostiene es la pretensión de homogeneidad: consumir, calmar el deseo. Lo que se desconoce es que el aparato psíquico consta de una instancia consciente y otra inconsciente y, por ser sujetos deseantes, jamás calmaremos ni colmaremos nuestros deseos. No obtendremos la satisfacción plena. Así, no es extraño encontrarnos titulares en la prensa en los que destacan la depresión como una de las enfermedades más frecuentes en los llamados “países desarrollados”. Si intentamos satisfacer nuestros deseos siempre inmediatamente, no nos permitiremos alcanzar las metas necesarias para nuestra vida como una comunidad humana, que es una de nuestras mayores fuentes de autoestima. Es en el camino del trabajo para llegar a ellas donde obtendremos el mayor placer. El goce vendrá por sí solo.
Laura López, psicóloga-psicoanalista