miércoles, 9 de marzo de 2011

A QUIÉN HABRÁ SALIDO

Cuántas veces hemos escuchado está frase en boca de algún progenitor a su hijo.¿Realmente los hijos nacen ya con una forma de ser predeterminada, de ahí que no se reconozcan como propios? Antes de mirar la paja en el ojo ajeno, debemos hacer una reflexión hacia nosotros mismos. Educar conlleva una implicación, por lo que se ha de promover el deseo. Deseamos deseos y si yo mismo no muestro mis ganas por trabajar, leer, escuchar...¿Cómo pretendo que mi hijo se interese por ello? En la etapa adulta se sufre, además, de una especie de “amnesia infantil”, por la cual no comprendemos la infancia, aún habiéndola vivido (por ejemplo, cuando se dice: “está en la edad del pavo y es que no lo soporto”). El psicoanálisis ha descubierto que en el niño entran en juego deseos, procesos mentales propios de su evolución y que, por no tener un conocimiento adecuado, se tienden a reprimir o a no poner límites en aquello que acontece, lo que provoca unas consecuencias negativas en la salud psíquica del infante. Una mirada psicoanalítica en la educación permite comprender y modificar pensamientos equivocados acerca del desarrollo en el niño.
Laura López, psicóloga-psicoanalista

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