jueves, 19 de mayo de 2011

MI GOZO EN UN VOTO

En puertas de las elecciones cabe hacer un pequeño paréntesis y reflexionar sobre cuáles son los motivos por los que elijo a un determinado representante de mi municipio. Una ideología es aquello que determina la acción. La ideología no tiene nada que ver con las ideas, es un conjunto de razones (siempre inconscientes) que me permiten, en este caso, votar a un candidato u otro. El momento de la ideología impide pensar pero, sin ella, no habría sujetos psíquicos o sociales. Padece de una ceguera: su tendencia a ser la realidad, el color dominante, a empaparlo todo con su amor. Habría que prestar atención entonces sobre qué tipo de ideología sustenta mi elección. ¿Tal vez sigo una ideología familiar?¿Tal vez aquello que no soporto de tal político tiene algo que ver conmigo? ¿Analizo los hechos con objetividad, o simplemente estoy dejándome llevar por las pasiones? ¿Son mis prejuicios los que entran en juego?En palabras de Einstein es más difícil desintegrar un prejuicio que un átomo. Entonces es importante tener en cuenta que sin una transformación de los modelos ideológicos no puede haber una transformación de las sociedades. No hay manera de influir en otros sino influyendo en uno mismo, así que es estudiando como se puede aprender a pensar, a cambiar de ideología.
Laura López, psicóloga-psicoanalista

martes, 17 de mayo de 2011

CHARLA: "LOS CELOS EN LAS RELACIONES"

¿Por qué existen los celos?
¿Cuándo pueden considerarse patológicos?
¿Cómo repercuten en nuestras relaciones?
¿De qué manera se resuelven?
DESCUBRA ÉSTAS Y OTRAS CUESTIONES EN LA CHARLA GRATUITA QUE TENDRA LUGAR EL VIERNES 27 DE MAYO A LAS 21:00 hrs.
impartida por la psicoanalista Laura López de la escuela Grupo Cero en
Alameda Principal nº 13, 3º 4, 29001 Málaga
AFORO LIMITADO
www.lauralopezpsicoanalista.es
www.lauralopezpsicoanalista.blogspot.com

martes, 3 de mayo de 2011

CASTIGO DE DIOS

Así reza esta famosa canción pero ¿realmente ocurre así? ¿de dónde proviene ese “castigo”? En el ser humano acontecen una serie de afectos que se pueden denominar como universales (odio, celos, sentimientos de culpa...) y que, en ocasiones, no se tienden a reconocer como propios; digamos que se reprimen por no tolerarlos la conciencia. Pero eso que no ha podido ser expresado con palabras, se traduce muchas veces en trastornos en la salud en incluso accidentes aparentemente “casuales”. De repente, precisamente nos torcemos un tobillo cuando creemos que no hemos comenzado esa relación con “buen pie”, perdemos “sin querer” aquel documento tan importante después de haber tenido una discusión con el jefe, nos quedamos afónicos cuando tenemos que decir aquello tan importante... Hay una frase que decía Sigmund Freud que es “si no quisiéramos ser tan buenos, seríamos mejores”. Es muy importante entonces conocerse a sí mismo para poder llegar a identificar estos sentimientos, afectos que nos ocurren cotidianamente y que, bien canalizados no tienen por qué desembocar en ese castigo o en estropear una relación, un trabajo.. La clave está en no negarlos ni evitarlos, siempre hay un deseo detrás de aquello que sucede y, si no es aceptado, no podemos transformar esa realidad que nos “castiga”.
Laura López, psicóloga-psicoanalista