viernes, 30 de septiembre de 2011

¡POR FIN LUNES!


    La palabra lunes es comúnmente asociada a otras tales como la vuelta al trabajo, la desgana, el aburrimiento, la rutina...Más que abrir un principio de semana, un camino por recorrer, parece que cierra las puertas o es un obstáculo, una piedra en ese camino. Pero, detengámonos un instante y pensemos a la inversa...¿cómo serían mis lunes si no comenzara con cierta rutina? El ser humano tiende a dejar las cosas por el hecho de estar en ellas. Querer cambiar es algo inherente, porque el deseo es errante...pero si no tenemos constancia, marcando unas pautas, no nos permitiremos entrar en el orden del amor (tanto al trabajo, como a la pareja, a la amistad..) que es lo maravilloso de lo humano. Siempre habría un lunes, un día en el que nos recordaría que somos mortales, ese despegarnos de los brazos de nuestra madre totipotente que todas las necesidades nos cubría... ¿Y por qué nos empeñamos en que ha de ser igual y rutinario? Pensar de manera diferente el lunes hará que nuestra mirada acaricie personas, situaciones, oportunidades... que empañadas con las legañas del fin de semana, o de los momentos de ocio (que por otra parte existen porque tienen un comienzo y un fin que lo marcan las obligaciones), se harían invisibles...El acto de ver forma parte del sujeto biológico pero en el mirar hay una predisposición envuelta por el brillo de nuestro pensamiento. Como dice la canción, hagamos del lunes otro sábado...y aún añadiría, del mundo, nuestro hogar.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355

lunes, 26 de septiembre de 2011

ME QUIERE, ¡NO ME QUIERE!



    Deshojando la margarita se intenta desentrañar el dilema, esa maraña de pensamientos que se apoyan en ideas como que si hace esto es porque me quiere, si no lo hace es porque no... Un recetario ya hecho, con los ingredientes en su justa medida, y si resulta un poquito más dulce, algo va mal, si se agria, pues también. ¿Pero quién dijo cómo debía o no debía ser? Esa idea del príncipe azul, la media naranja que nos espera y que nos adivina todo, ¡que ya nos ama o nos debería amar! así sin hacer un trabajo, casi sin hablar, imaginando lo que esa persona debería hacer por mí si realmente fuese amor. El amor verdadero...como un burro con sus anteojeras que sólo ve por donde lo dirigen las riendas de ese ideal o como el de la canción, amarrado en la puerta del baile, esperando... Lo realmente verdadero es que hay un camino por recorrer, que no hay hombres y mujeres “ideales”, que las relaciones se construyen, nunca ninguna es igual a la otra y no es cuestión de comparar, sino de hablar, desear y poder arrancar no ya los pétalos de la margarita, sino la belleza de las palabras y de los actos, de lo que me gusta y le gusta...Ya lo dijo Tagore “no porque arranques las hojas a la flor cogerás su hermosura”, lo realmente hermoso es entrar en la circulación del habla y del deseo que conducen, como un puente, al amor.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355

domingo, 18 de septiembre de 2011

SI YO FUESE UN HOMBRE...TODO SERIA DIFERENTE


    Reconocemos esta frase en boca de muchas mujeres, incluso en todas en algún momento de la vida. Al hombre parece que todo le es más fácil, más accesible, tiene más “suerte”, puede conseguir una vida mejor... lo que sugiere una queja que enquista a la acción. Aunque sí que es cierto que a lo largo de la historia la mujer ha padecido una significativa desintegración cultural e, incluso hoy en día todavía existen atisbos de ello,  centrémonos en el sujeto psíquico. ¿De dónde procede ese “complejo de masculinidad”?
    En su obra “Sobre la sexualidad femenina” Sigmund Freud habla acerca de ello. En la etapa infantil, en el pasaje llamado Complejo de Edipo que nos introduce en el mundo (en lugar de centrar nuestra mirada exclusivamente en esa relación madre-hijo, entramos en el orden del deseo) acontece el complejo de castración, tanto en el niño como en la niña. Hay una diferencia entre ellos: la ausencia de pene y su presencia. Cuando la niña pequeña descubre su propia deficiencia ante la vista de un órgano genital masculino, no acepta este ingrato reconocimiento y se aferra tenazmente a la expectativa de adquirirlo. Comienza a considerar la castración como un infortunio personal, la superioridad del hombre y su propia inferioridad. Desvaloriza profundamente toda la feminidad y con ella también a la madre, por haberla traído al mundo como mujer. Hay ocasiones en que nunca logra superarlo, no logra superar esa diferencia orgánica; claro está, ocurre en un plano inconsciente. Inicia así un apartamiento general de la sexualidad, sexualidad no referida a lo genital, sino a su posición masculina ante el entorno.
    Su vida en este caso, está sobredeterminada, donde siempre la mujer es la culpable o carece de alguna cualidad: “yo no puedo hacer esto..”, “yo no tengo..” ,“no soy capaz de...” ,“no sé...” como si se tratara de tener o no tener...Esa “envidia del pene” (en sentido simbólico) impide otras formas de vivir, vidas donde los logros son alcanzados como fruto del esfuerzo y del trabajo no por algo que no tengo. Aunque haya diferencias, los seres humanos somos semejantes y la historia de la mujer comienza por introducir lo femenino como producción no en “función de”, porque no hay vidas de hombre o vidas de mujer, sino una forma completa de vida.

Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355





martes, 13 de septiembre de 2011

SU PRIMERA VEZ

Acudió temblando a ese encuentro tan temido y esperado...cada paso en su camino suponía un pliegue más de sus pensamientos que atropellándosele en la mente iban ensartándose en los hilos de su fantasía. Esperaba tal vez algo de magia, o química, como decían los entendidos en las relaciones, pero lo cierto es que en nada podía parecérsele a aquello...era esa una fea costumbre la de andar esperando, siempre esperando. Recostado, con los ojos medio cerrados, divagó en la semioscuridad de la habitación buscando tal vez algo en lo que sostener su alma. En un perchero de luz engarzó sus palabras tratando de encontrar...se ruborizó, sintió miedo, qué pensaría de él...su mano acariciaba nerviosa, se retorcía, deseosa de una libertad malograda y sombría...entrelazó sus fantasmas con los dedos y, en su primera vez, irremediablemente, agarró con su lengua las cadenas.
-”¿Por qué no me dice nada? No entiendo...yo hablé pero usted apenas...”
Sus manos se descolgaron de esa realidad, al marcar unos labios la ausencia de la razón:
- “Como en la poesía... uno ha de dejarse penetrar para escribir un verso...”

"sesión primera de psicoanálisis ¿o qué creía?"

Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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martes, 6 de septiembre de 2011

CUANDO LOS TRAPOS SUCIOS NO SE LAVAN EN CASA

En ocasiones, hay personas que, en plena crisis de pareja, se dedican a despotricar de su partener con familiares y amigos. Para ellos supone, en el momento, una descarga, un alivio para esa tensión,un desahogo donde esos conflictos inconscientes de amor-odio (que acontecen en base a modelos familiares, siendo éstas relaciones ambivalentes), desatan su lengua y depositan en el confidente un mar de intimidades que más que calmar la situación, la convierten en una tormenta de reproches, traición y deterioro de la imagen de los otros hacia su pareja... y cabe preguntar ¿qué respuesta espera, por parte del que escucha? Lógicamente, los verdaderos registros de la situación pasarán por alto para una persona que no tiene una escucha profesional y, lejos de ayudarla, la situación se complica introduciendo a terceras personas y reafirmando prejuicios, pensamientos e ideas preconcebidas que nada tienen que ver con la realidad. Los conflictos, los problemas, ocurren por la implicación de ambos componentes de la relación, si no obviamos esto, podemos caer en el narcisismo más propio de la etapa infantil: donde el yo, mi, me... ocupa toda la esfera del conflicto, con su correspondiente victimización... La elección de pareja y la manera en que nos relacionamos recae en base a modelos familiares donde tienden a repetirse unas misma pautas ¿A quién van dirigidos realmente entonces los reproches? Tal vez es hora de construir nuestra propia forma de relacionarnos.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355