jueves, 27 de diciembre de 2012

FELICES FIESTAS...A VECES


  
 En ocasiones el ánimo, la ilusión del encuentro y la diversión se ven truncados por una artillería de conflictos. En todas las familias, como dice el refrán, se cuecen habas, porque lo humano siempre está presente y hay que lidiar con sus manifestaciones: celos, envidias, deseo, amor, odio...Si nos bañamos por un ideal de cómo deben ser las familias, las relaciones...no se corresponderá con la realidad, nos veremos inmersos en esa novela familiar, matiz de telenovela, donde esa fantasía nos impedirá disfrutar del aquí y ahora.
    Nuestra corriente afectiva se va desarrollando en base a nuestros fantasmas familiares, es decir, esas relaciones que yo percibo, interpreto o fantaseo en nuestra realidad psíquica (lo hacemos incluso sin darnos cuenta, en un plano inconsciente ). De ahí nos viene la información y la manera o bien de resolver un conflicto, mantenerlo o incluso buscarlo, porque una de las formas de la memoria es la repetición. Cuando nos posicionamos ante todos los aspectos de la vida de la misma forma sin saber porqué y además generando un malestar, es que lo reprimido retorna.Por no poder poner en palabras lo que nos sucede, no resolverlo, a veces enfermamos o generamos unas malas relaciones, plagadas de conflictos donde se descargan y se proyectan todos esos afectos no resueltos.
    Cualquier cosa no se puede decir en cualquier lugar, mejor hablarlo antes, con una escucha activa, para no ir exhibiéndonos en público. Tampoco se puede pretender cambiar a los demás. La transformación, siempre comienza en uno mismo. Aunque la tolerancia suene a tópico, pensar qué de mí tiene esa persona que tanto rechazo, viéndolo desde otra perspectiva, hará que las fiestas sean menos indigestas.

Laura lopez psicóloga-psicoanalista
www.psicoanalistaenmalaga.com
telf 610865355           



domingo, 25 de noviembre de 2012

UN CASO DE NEUROSIS OBSESIVA



Una señora de treinta años, aproximadamente, que sufría de fenómenos obsesivos muy graves y a la que hubiera yo quizá logrado aliviar sin un pérfido accidente que destruyó toda mi labor y del que ya os hablaré en otra ocasión, ejecutaba varias veces al día, entre otros muchos, el singular acto obsesivo siguiente: Corría desde su alcoba a un gabinete continuo, se colocaba en un lugar determinado, delante de la mesa que ocupaba el centro de al habitación, llamaba a su doncella, le daba una orden cualquiera o la despedía sin mandarle nada y volvía después, con igual precipitación, a la alcoba.
Este manejo no constituye, ciertamente, un grave síntoma patológico, pero sí es lo bastante singular para excitar nuestra curiosidad. Afortunadamente, pudo proporcionarnos su explicación- de un modo irrefutable- la paciente misma, sin la menor intervención por nuestra parte, pues de otra forma nos hubiese sido imposible dar con el sentido de su acto obsesivo o siquiera proponer una interpretacin del mismo. Siempre que le habíamos preguntado por qué llevaba a cabo aquel extraño manejo y qué significación podía tener, nos había contestado que lo ignoraba en absoluto; pero un día, después de lograr vencer en ella un grave escrúpulo de conciencia, encontró de repente la explicación buscada y nos relató los hechos a los que el misterioso síntoma se enlazaba. Más de diez años atrás había contraído matrimonio con un hombre que le llevaba muchos años y que durante la noche de bodas demostró una total impotencia. Toda la noche la pasó corriendo de su cuarto al de su mujer para renovar sus tentativas, pero sin obtener éxito ninguno. A la mañana siguiente, dijo contrariado: “Me avergüenza que la criada que va a venir a hacer la cama pueda adivinar lo que ha sucedido”, y cogiendo un frasco de tinta roja que por azar se hallaba en el cuarto lo vertió en las sábanas; pero no precisamente en el sitio en que hubieran debido encontrarse las manchas de sangre. Al principio, no llegué a comprender qué relación podía existir entre este recuerdo y el acto obsesivo de mi paciente, pues el paso repetido de una habitación a otra y la aparición de la doncella eran los únicos extremos que el mismo tenía comunes con el supuesto antecedente real. Pero entonces me llevó la enferma a la segunda habitación, y colocándome ante la mesa me hizo descubrir en el tapete que la cubría una gran mancha roja y me explicó que se situaba junto a la mesa en una posición tal, que la criada no podía por menos ver la mancha. Ante este nuevo detalle no había ya posibilidad de duda sobre la estrecha relación existente entre la escena de la noche de bodas y el acto obsesivo actual. Pero además nos ofrece este caso otras interesantísimas observaciones.
Ante todo, es evidente que la enferma se identifica con su marido y reproduce su conducta durante la noche de bodas, imitando su paso de una habitación a otra. Para que tal identificación sea completa, habremos además de admitir que reemplaza el lecho y las sábanas por la mesa y el tapiz que la cubre, sustitución que podría parecernos arbitraria si no conociésemos ya, por haberlo estudiado a fondo en la primera serie de estas lecciones, el simbolismo onírico. Pero sabemos que la mesa es muchas veces, en nuestros sueños una representación del lecho, y que mesa y lecho son, a la par, símbolos del matrimonio, pudiendo, por tanto, reemplazarse indistintamente entre sí.
Todo esto parece demostrar que el acto obsesivo de la enferma posee sentido, constituyendo una representación y una repetición de la escena anteriormente descrita. Pero nada nos obliga a declararnos satisfechos con esta apariencia de prueba, pues cometiendo a un examen más detenido las relaciones entre el suceso real y el acto obsesivo obtendremos quizá interesantes informaciones sobre hechos más lejanos y sobre la intención del acto mismo. El nódulo de este último consiste, evidentemente, en el hecho de hacer venir a la criada y atraer su atención sobre la roja mancha, contrariamente a los deseos del marido después del desgraciado intento de simulación. De este modo se conduce la paciente – siempre en representación de su marido- como si no tuviera que temer la entrada de la doncella, dado que la mancha cae sobre el lugar debido. Vemos, pues, que no se contenta con reproducir la escena real, sino que la ha continuado y corregido, perfeccionándola. Pero al hacerlo así rectifica también aquel otro penoso accidente que obligó al marido a recurir a la tinta roja; esto es, a su total impotencia. De todo esto habremos de deducir que el acto obsesivo de nuestra enferma presenta el siguinte sentido: “Mi marido no tenía por qué avergonzarse ante nadie, pues no era impotente.” El deseo que encierra esta idea es presentado por la enferma como realizado en un acto obsesivo, análogamente a como sucede en los sueños, y obedece a la tendencia de la buena señora a rehabilitar a su esposo.
En apoyo de lo que antece podría citaros todo lo que de esta paciente sé; o mejor dicho, son todas las circunstancias de su vida las que nos imponen una tal interpretación de su acto obsesivo, ininteligible por sí mismo. Separada de su marido hace varios años, lucha contra la idea de solicitar sea anulado su matrimonio; mas por determinados escrúpulos de conciencia no se decide a ello, y sintiéndose obligada a permanecer fiel, vive en el más absoluto retiro. Para alejar toda tentación llega incluos a rehabilitarle y engrandecerle en su fantasía. Pero aún hay más. El verdadero y profundo secreto de us enfermedad consiste en que por medio de la misma protege a su marido contra las murmuraciones y le hace posible vivir separado de ella sin que nadie sospeche la causa real de la separación. Vemos, pues, cómo el análisis de un inocente acto obsesivo puede hacernos penetrar directamente hasta el más profundo nódulo de un caso patológico y revelarnos, al mismo tiempo, una gran parte del misterio de la neurosis de obsesión.”
SIGMUND FREUD

Laura López, psicóloga-psicoanalista
610 865 355

jueves, 22 de noviembre de 2012

LA CULPA ES TUYA



Es frecuente ver en consulta cómo un miembro de la pareja culpabiliza al otro de la problemática que los ha traído o bien de la crisis en la que se encuentran. ¿Pero es cuestión de buscar un culpable? En ocasiones vemos cómo hay una insistencia en que “reconozca” aquello que supuestamente les ha llevado a esa situación e incluso que opinen terceros, cuartos y quintos de la fila, un vox populi en el que lo que lo que se evade realmente es la implicación de cada uno y de cada una. Digamos que se sostiene una situación en la que echamos el muerto encima al otro cuando en realidad, desde un principio, estaba en nuestros brazos. Desde el psicoanáĺisis sabemos que nada es lo que parece y lo que le ocurre a un miembro de la pareja siempre, siempre va unido a lo que le pasa al otro. Hay digamos que un pacto inconsciente entre los dos, que sus ojos, vendados, ajenos a esa parte de nosotros mismos tan desconocida (de ahí que no se sepa a veces por qué se realizan ciertos actos, o no nos reconocemos a nosotros mismos) están jugando un papel primordial en la escena. Hay deseos inconscientes que se proyectan en el otro y llevan a situaciones y a actos disfrazados unas veces de casualidad y otras veces de actos abiertos llenos de arrepentimientos y reproches. Cuestiones insconscientes en referencia a lo que es un hombre, una mujer, la sexualidad...que afectan, sobredeterminan, hacen que se desplieguen en la tabla de ajedrez del juego del amor, que rompen la partida y hacen que se confunda la verdadera finalidad: jugar, caminar un trecho juntos.

Laura López, psicóloga-psicoanalista
www.psicoanalistaenmalaga.com   
Telf.: 610 865 355            
 

domingo, 21 de octubre de 2012

VAMPIR@S EMOCIONALES


    
   Aprovechando la oscuridad de su sintomatología neurótica, hay personas que sacan sus colmillos ante sus relaciones más próximas hasta absorber toda su energía. Van de víctimas, no hay más problemas que el suyo propio, y tejiéndose en ese narcisismo disfrazado de queja, de visicitudes y pesimismo, producen sus escasas relaciones, que claro, tienden a ser pocas por el rechazo que generan. Exhibiendo en público lo que deberían de hacer en privado, con ayuda profesional, que rompiera los hilos de ese protagonismo y esa demanda constante, arrastran al otro y a través del chantaje emocional, lo hacen sentirse culpable por no poder atender a sus exigencias. Contaminan las relaciones interpersonales, se complican con todo, y no tienen conciencia de su entorno. El comportamiento de estas personas obedece a trastornos, a conflictos psíquicos.Exigen incondicionalidad y exclusividad, lo que hace recordar a conflictos con esa función madre, que todo nos lo daba cuando teníamos alguna necesidad. Con respecto al otro lado, por el mecanismo de indentificación de todo ser humano, hay un “contagio” de la alta carga negativa, y debido a culpas inconscientes que adolocen en la persona y que llevan arrastrando durante mucho tiempo y un cierto miedo a la soledad, ven en estos vampiros emocionales una salida en la consecución de un castigo a esa culpa y a un llenar ese “vacío”. Así es cómo y por qué se “aguanta”. Si una persona se mantiene en este tipo de  relación, no pone un límite necesario que le haga sentir un bienestar, habrá que pararse a pensar no ya en la persona, sino en el tipo de relación que ha generado, producido, y mantenido en el tiempo. Las relaciones se construyen en base al respeto, a la tolerancia, al saber escuchar de una manera igualitaria, de tú a tú, han de estar niveladas y no siempre en beneficio de una parte. Haz que tus relaciones no se alimenten en la oscuridad, consulta con un psicoanalista.
Laura López psicóloga-psicoanalista
www.psicoanalistaenmalaga.com
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martes, 21 de agosto de 2012

CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR


  “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, “antes la vida era diferente”, “en mis tiempos estas cosas no pasaban”...curiosamente son frases pronunciadas en los labios de personas de diferentes generaciones que una tras otra (independientemente de las circunstancias de cada época) hacen de estas frases un estilo de vida, donde lo nuevo, el cambio, la construcción de su propia historia, se anclan en el recuerdo, rememorando situaciones, experiencias vividas, sentimientos que incluso no se corresponden totalmente con la realidad, están idealizados..No pasar las páginas del libro de la vida y aferrarse al pasado de forma tal que vivir sea en una realidad paralela, la de ese pasado, la de esos fantasmas que ya no existen. El crecimiento físico implica cambios, transformaciones y el querer vestirnos con la misma ropa que cuando éramos pequeños no nos sirve, al igual que el madurar psíquico y pretender ajustarnos a la realidad psíquica de antaño. De esta forma lo único que produciremos es una vida que no esté hecha a nuestra medida, ni a la medida de las circunstancias. Un traje con el cual nos sentiremos en discordancia con el entorno, incómodos y llenos de estrecheces. Lo nuevo, lo diferente, es a veces visto como una agresión, que en realidad se traduce a una intolerancia al propio crecimiento, a lo que hemos de modificar de nososotros mismos y de nuestro entorno para poder llevar ese traje a la medida de nuestros deseos, porque a veces, llevar un traje de alta costura, si no estamos preparados, puede llegar a asustar, a sentirnos inquilinos de nuestro propio cuerpo.

Laura López, psicóloga-psicoanalista
610 865 355

viernes, 20 de julio de 2012

CUANDO EL ADIÓS SE EMPAÑA


    
      Tras una ruptura sentimental, lo ideal es asumirla, elaborar el duelo por esa pérdida y continuar habitando en el deseo que es lo genuinamente humano. ¿Qué ocurre cuando no se puede superar? En este caso, la relación sentimental, más allá de convertirse en un hombre o una mujer con él/la que nos ha acompañado en un perido de nuestra vida y se han construido proyectos en común, se reviste con el brillo de la propia historia infantil, de esos fantasmas inconscientes que son nuestros primeros modelos de relación, los familiares, que envuelven con su halo cada relación y la tocan, hasta el punto de ser la herencia de la ilusión de esa madre eterna, infinita, perfecta, que en realidad nadie tiene. Anclados en este pensamiento inconsciente y proyectado en esa relación o bien en el suceder de relaciones efímeras una tras otra, en esa búsqueda infructuosa con la madre, con ese ideal, son ambas maneras de no superar el horror a ese vacío, a esa entrada en el mundo, como metáfora de la sustitución de la función madre..La queja, los sentimientos de culpa, el odio (que es la otra cara de la misma moneda,una manera de mantener esa relación incluso durante toda la vida), la negación...enmascaran ese abrazo a la inmortalidad. El criterio de salud se rige por la capacidad para amar y trabajar, y dentro de la capacidad para amar, todo sujeto debe ser capaz de sustituir: un amor por otro, un ideal por otro...Cuando las lágrimas me impiden ver el resto del mundo ¿qué realidad psíquica gobierna mi vida?

Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
                       610 865 355                        

martes, 10 de julio de 2012


La Editorial Grupo Cero presenta el libro 
"LA MUJER DEL SIGLO XXI. Una aproximación Psicoanalítica"
en la Sala Ámbito Cultural de Málaga. 

El día 12 de Julio a las 19:30 horas, las psicoanalistas de la Escuela Grupo Cero Helena Trujillo y Laura López, coautoras del libro, acompañadas por una representación de mujeres del siglo XXI malagueñas:

Marina Bravo, Diputada de Cultura de la Diputación de Málaga
Inmaculada Urbano, Directora Onda Azul Radio
Inmaculada Almeida, Directora General de Almeida Viajes
Ruth Sarabia, Directora General de Derechos Sociales 
Adriana Bollón, gerente de Cerindetec y vocal de AMUPEMA
Silvia Velasco, mediadora y gerente de Mediadordeconflictos.com

Presentarán esta nueva publicación de la Editorial Grupo Cero, fruto del curso impartido el pasado mes de mayo de 2011 por la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero, en colaboración con el EMUI (Instituto Universitario Euromediterráneo de la Universidad Complutense de Madrid).
Algunos de los capítulos abordan temas tan sugerentes como:
 ·       La sexualidad femenina.
·       El goce en la mujer.
·       El machismo como obstáculo.
·       El amor cortés y su dama.
·       El deseo en la mujer.
·       Mujer y poder.
·       Libertad económica.
·       Libertad de pensamiento.
·       Mujer y educación.
·       Mujer y procreación.
·       La posición de la mujer en la familia.
·       La mujer en la literatura.
·       Mujer y deporte.
·       Mujer y gastronomía.
·       La mujer en el cine.
·       La mujer y la escritura.

El libro es la cristalización de un pensamiento sobre la mujer, el camino para pensar las transformaciones que en ella se han producido y se están produciendo, así como aquellas otras que son necesarias para alcanzar las metas que la mujer desea alcanzar.

Se está gestando un proyecto donde la mujer pueda ser protagonista de los movimientos que originan los cambios en la sociedad. Ella tiene que dejar de ser un objeto de deseo y convertirse en un sujeto deseante. Las mujeres han participado en las revoluciones de los hombres, pero nunca han hecho la suya. Toda revolución fue anticipada por un poeta y la mujer está fabricando su poeta.

jueves, 24 de mayo de 2012

RENOVARSE O MAL VIVIR



  La concepción antigua del mundo contemplaba una caída abismal tras el horizonte, sustentado por la ideología de que la Tierra era plana. Fue necesario un cambio de ideología para poder descubrir lo nuevo, nuevas tierras, nuevas oportunidades...en las que el abismo no nos engullera. La Tierra es redonda, esférica...como esféricos son nuestros lazos abrazados al mundo. Aferrados a viejas ideas,construimos barreras invisibles que no nos permiten avanzar, desarrollar nuestro potencial. Es necesario ser infieles a las ideas que heredamos para permitirnos transformarnos, llegar al mundo. Hay una tendencia generalizada a aferrarse a lo 'seguro', lo 'estable',lo 'conocido', a no cambiar... como si realmente existiera. Lo estamos observando en la actualidad, con la crisis, el cierre de tantas empresas. En la vida, lo único que existe seguro es que vamos a morir, todo lo demás se va generando, construyendo, transformando...renovarnos es aceptar esa incertidumbre. Podemos elegir abrazarnos a nuestra madre o ese abrazo al mundo. Si la carne no se pone toda en el asador, no se hace, se queda cruda, en pañales, y en pañales de lo único que nos quejaremos es de la 'mierda' que tenemos. Nuevas ideas, nuevas relaciones, intercambios, generar deseos y trabajar para ellos, que será lo que transmitamos a los otros, porque la necesidad también se genera. Aprender a sustituir, a sumar, para ganar y no conformarnos, porque el mundo no cae tras el horizonte.
                                                                     Laura López psicóloga-psicoanalista
                                                                 lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
                                                                                             610 865 355                        

martes, 1 de mayo de 2012

SUPERAR LA DEPRESIÓN: ¿UNA DECISIÓN PERSONAL?


  
 Según en un informe de la Organización Mundial de la Salud, la depresión podría convertirse, en 20 años, en una de las enfermedades más extinguidas en la población, pero a pesar de ello, la inversión en salud mental engloba tan sólo un 2% del presupuesto nacional. A veces no se diagnostica correctamente, pues puede aparecer disfrazada en otros cuadros clínicos como a través de dolores corporales, disminución del rendimiento laboral, fracaso escolar, dificultades para dormir, cansancio generalizado, accidentes de todo tipo...por lo que a veces pasa desapercibida. Es muy importante y esencial para el diagnóstico y el tratamiento una escucha profesional que dé cuenta de la interpretación de esa realidad para poder llevar a cabo su resolución.
  Coexiste una ideología acerca de la concepción del término salud,en la que se da hincapié en el origen de las enfermedades de tipo hereditario. Pero debemos tener en cuenta que la salud es una construcción y ha de ser pensada, decidida y trabajada para no resultar nuestro peor enemigo. Somos algo más que química y localizaciones en el cerebro, pues somos permeables a las influencias del entorno.       
  Como sujetos habitados en el lenguaje, la palabra es capaz de influir en nuestro cuerpo y en nuestra mente, ¿quién no se ruborizó alguna vez por alguna frase?¿quién no se entristeció, se alegró, cambió su vida...bajo el seno de unas palabras? Esto nos hace pensar ¿Qué significa una persona que goza de salud? ¿Damos importancia a los procesos psíquicos? ¿Lo orgánico y lo psíquico son dos entidades diferentes en el sujeto, independientes entre sí?Una persona sana es aquella que es capaz de amar y trabajar. El sujeto se encuentra implicado en su enfermedad y en su curación.Todo síntoma tiene un sentido y se halla estrechamente enlazado a la vida psíquica del enfermo. Es en el propio individuo donde se hayan las claves de su curación, porque padece de un conflicto psíquico (inconsciente) que le ha llevado a generar la enfermedad como solución, en un despliegue de sintomatología física y psíquica, de inhibiciones y angustia. Decidir cambiar, saber qué es lo que le sucede, en definitiva, producir un nuevo estado de salud: Uno es lo que hace con lo que uno es.
   La depresión participa en el origen de numerosas enfermedades como el cáncer, el infarto, la artritis reumatoide,etc. Destacan los oncólogos que el cáncer no es una enfermedad hereditaria en la mayoría de los casos. Las alteraciones genéticas asociadas a los tumores son casi siempre de tipo somático, es decir, se adquieren durante la vida del individuo y no por herencia. El cáncer no se puede pensar solamente en la proliferación excesiva de células, también existe una disminución o alteración del sistema inmunitario

TRISTEZA,DUELO Y DEPRESIÓN
   A lo largo de la vida, las personas sufren distintas pérdidas, ocasionando éstas un sentimiento de tristeza por el objeto amado y perdido.
¿Cómo distinguir una depresión de un periodo de duelo o de un estado de ánimo triste?
   La tristeza por las situaciones de cambios es necesaria y constitutiva y nunca alcanza el grado de enfermedad. Es un sentimiento que incluso se abre a la libertad del pensamiento. A veces pensamos que no es bueno que una persona esté triste pero la angustia, la tristeza, los celos, el amor, el odio, a veces el dolor, son elementos normales de la vida. Todas las situaciones de cambio (la adolescencia, terminar los estudios, contraer matrimonio, separarse de algo o de alguien, la menopausia,etc.), implican un grado de tristeza, pues en todo cambio o transformación, la realidad nos pide que se abandonen posiciones anteriores para asumir nuevas, y el hombre no deja gustoso estas posiciones. Entonces es un proceso natural y hasta necesario pero a veces esta tristeza o baja de moral se diagnostica de depresión.

   En el duelo es por lo general la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente: la patria, la libertad, un ideal, etc. Es un proceso necesario para que el yo se desligue del objeto perdido y encuentre otros objetos en la realidad..El examen de realidad da cuenta que el objeto amado ya no existe, por lo que la líbido tiene que abandonar sus ligaduras. Pero surge una oposición, pues el hombre no abandona gustoso ninguna de las posiciones de su líbido, aun cuando les haya encontrado una sustitución. Se realiza de un modo paulatino, con gran gasto de tiempo y energía de carga, continuando mientras tanto así la existencia psíquica del objeto perdido. En la medida en que se prolonga el proceso de separación, se prolonga la vida del objeto abandonado. En el duelo la persona sabe lo que le pasa. Ve el mundo gris debido a la pérdida, al abandono, sabe que existen los colores, para él, su mirada está nublada por el llanto. Una persona sana es capaz de sustituir un objeto amoroso por otro, un ideal por otro ideal de vida, de sumar. A veces guardar ciertos objetos de ciertos seres amados suponen incluso más importancia que las mismas personas porque funciona como un ahorro psíquico.
   La depresión es una enfermedad sin rostro, aparece bajo múltiples aspectos y no sólo bajo el ropaje de tristeza. No es necesaria la muerte de un ser querido para entrar en melancolía, puede ser un ideal, un cambio brusco de situación.
Hay un estado de ánimo profundamente doloroso, que supone una pérdida de interés por el mundo exterior (desprecio por las personas, fantasías de empobrecimiento, de ruina, catástrofe), así como la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de todas las funciones (inapetencia sexual, insomnio, caminar, hablar), la energía que debe tener puesta en el mundo, está centrada en la enfermedad. Es similar a un especulador que tiene inmobilizado el dinero de sus empresas, de esa energía que la autoinvierte en el monotema que lo atrapa, absorbido en esa labor psíquica. La disminución del amor propio es una característica fundamental para distinguirlo de un duelo normal, pues el sujeto deprimido se dirige autorreproches, se insulta, se humilla y espera la repulsa de otros que le rodean, el castigo supone para ellos un alivio..No se conduce como un individuo normal, agobiado por los remordimientos que se lo calla para sí. El individuo en depresión carece de todo pudor, tiene deseo de comunicar los defectos, exhibirlos, hallando así una satisfacción. Frases como no sirvo para nada, soy un estorbo. Cuando se estudian los autorreproches vemos que no coinciden del todo con su personalidad, cualquier persona de su entorno nos diría que parece que no hablara de él. Cierto, porque realmente se refiere a aquello que amaban y perdieron, estas frases van dirigidas a él.

   El deprimido no sabe lo que ha perdido, no sabe por qué está deprimido. No es accesible a su conciencia y si se trata de una persona que ha fallecido, lo ha abandonado, no sabe lo que con ella ha perdido, lo que significaba para ella. Lo que ocurre es que utiliza el mecanismo de la identificación, que es un mecanismo normal de todas las personas (sanas y enfermas). A lo largo de nuestro periodo evolutivo es por las sucesivas identificaciones con el Otro, como nos vamos constituyendo como seres humanos. Todos utilizamos los mismos mecanismos psíquicos, tan sólo es cuestión de cantidad el que enfermemos o no.
  La persona deprimida cuando llega el momento de retirar su interés, su energía amorosa del objeto perdido, no puede hacerlo, no puede dejarlo de amar por otra cosa, tiene la capacidad de sustituir abolida. De esta manera se identifica o introyecta el objeto perdido, y es una manera de no perderlo. Ahora se encuentra alojado en su Yo, como si se transformara en lo perdido, perdiendo parte de sus atributos. Por no aceptar la pérdida de un ideal o la pérdida de un objeto o de una forma de relacionarse, es capaz de transformar una parte de su Yo en el objeto perdido, entrando en depresión.
  Por eso el riesgo de suicidio es muy alto. Al igual que los reproches van dirigidos a otra persona, a ese ideal, el suicidio es un intento de acabar con ese dolor, que se mantiene vivo en su psiquismo, son asesinos tímidos, porque es un modo de aniquilar lo perdido, a ese objeto, a esa persona, que ha introyectado en su Yo.
   Hay tentativas directas de muerte,o de forma encubierta, suicidios con aspecto casual de accidentes (conducción temeraria, intoxicación etílica, drogas, fumar en exceso) o el riesgo de contraer enfermedades potencialmente mortales como el sida, enfermedades de transmisión sexual.. a veces engorda muchos kilos, o se adelgaza en exceso, no cumple los tratamientos médicos.. El suicidio es responsable de más muertes al año que las producidas en conflictos bélicos y vemos de qué manera está vinculado con la depresión, y la alta incidencia de riesgo. Es incomprensible desde la realidad del otro, pues pareciera ser imaginario, latente en frases como “no tiene nada”, “si tuviese problemas de verdad...” Desde un razonamiento lógico se podría ver de este modo, pero nuestro psiquismo es complejo y está regido por unas leyes propias que la razón no entiende y que el psicoanálisis viene a desvelar
   Un ejemplo de esto es que hay una ideología generalizada que sustenta que éxito es contrario a la depresión. Así palabras como animarse, distraerse, buscarse alguna ocupación se perfilan desde muchas personas,como deberes para el depresivo. Y supuestamente cuando uno encuentra el éxito, habría de ser más feliz. Pero alcanzar éxitos deseados a lo largo del tiempo no son una fuente de goce. Nada más lejos de la realidad, pues hay sujetos que caen justamente en depresión cuando alcanzan aquello que anhelaban. Existe lo que se llama “los que fracasan al triunfar”. Mientras se encuentre el deseo en calidad de fantasía, es tolerado, mas cuando amenaza en convertirse en realidad, la persona se queda sin deseo, no puede gozar de lo que consiguió ni continuar deseándolo, ni puede sustituir por otro deseo. Hay cierto grado de culpa inconsciente que precisa de fracasos o castigo.Vemos que en ocasiones es justamente cuando a la persona le ocurren desgracias, cuando más remiten sus síntomas, como si encontrara un alivio para calmar esa culpa inconsciente.
  No es cierto que la depresión sea crónica y no se cure. Lo que ocurre es que esa persona lleva años en depresión y obtiene unos beneficios secundarios de ella. Son tantos los años en los que cohabita con la enfermedad, que el miedo al cambio es muy grande, incluso aunque sea para construir una vida mejor, porque supone una transformación. Se cura si quiere salir de la depresión porque a causa es una causa inconsciente, no depende de agentes externos (muerte, cambios...) sino de su posicionamiento ante ellos.

Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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viernes, 6 de abril de 2012

SUPONGO QUE YA SE ME PASARÁ SOLO



  De esta manera damos existencia ideal a lo que realmente no lo tiene. Solo, a uno, no se le pasa ni la tontería...Es precisamente ese hacer lo que a uno le venga en gana por lo que se instala el mecanismo de la enfermedad. Podremos cubrir nuestras heridas con un vendaje, mas lo único que lograremos es que permanezcan ocultas a nuestros ojos, mientras la gangrena de ese padecer va cabalgando sobre las heridas y, a lengüetazos, va lamiendo nuestro cuerpo, nuestro decir, nuestro vivir, nuestras relaciones, nuestro gozar...Perdidos en esos derroteros, con la sensación de no gobernar nuestra vida, nuestras relaciones... pero aún así, permanecer sentados en el andén de una estación cualquiera, esperando que llegue el tren adecuado que nos lleve, sin ningún esfuerzo, a una vida en la que no necesite de la enfermedad para hablar, nos enmudece. Como cuando aprendimos a hablar que necesitamos de otros, para construir la salud, ésta ha de ser pensada, decidida y trabajada para no resultar nuestro peor enemigo. Buscar ayuda de un profesional que nos ayude a aprender a colocar la baldosas de nuestra propia salud, nos facilitará una apertura en nuestros caminos, una transformación en sujetos deseantes, que no sujetos deseados por el goce de la sintomatología. Mejor una conversación que condenarnos a la inmediatez de un padecimiento. Más que nada, porque el tren de la vida, pasa.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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viernes, 23 de marzo de 2012

NO ME LLAMES ILUSO PORQUE CREAS QUE TENGA UNA ILUSIÓN



  Una ilusión es algo que nuestra imaginación sugiere, o bien está causada por el engaño de nuestros sentidos. Algo que se estima ilusorio, se presenta como irreal, sin valor, producto de una fantasía ¿Pero cómo hacer tangible algo de lo que se considera 'castillos en el aire'? Nada existe previamente, todo se construye, todo es producto-efecto de un trabajo. El valor, según Marx, depende de la cantidad de trabajo que lleve incorporado, y la realidad, es lo que tú digas y hagas de ella. Dentro de un mismo mundo, se podrán producir diversas realidades ¿de qué depende habitar en una o en otra o mejor dicho, producirla? ¿Suerte? Grandes destinos van a tener grandes obstáculos. Si estos me van a impedir caminar, tal vez no coincida lo que digo querer con lo que realmente deseo. No seríamos beneficiarios de grandes descubrimientos que han ido en contra de la moral imperante, de duras adversidades, si esas personas no hubieran trabajado para ello, personas donde conceptos como tiempo y dinero, fueron una variable a construir. Si nuestros deseos no conciben el movimiento, se encadenan a excusas que me detienen, disfrazadas de 'lógica'. ¿No queda la sensación de que tal vez se podría hacer más? Ponernos en circulación para construir nuestro propio deseo implica reinventarse, tejer lazos sociales que nos sostienen, nos enriquecen...Gozar con ello, porque los resultados, vendrán solos. No me llames iluso, llámame trabajador.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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sábado, 17 de marzo de 2012

¿TRABAJAR PARA VIVIR O VIVIR PARA TRABAJAR?



   Paralizados, doblegados en esta cuestión, rozamos nuestra entrada al mundo. ¿Papá o mamá? Ni lo uno, ni lo otro: Trabajar para AMAR en infinitivo, como infinitas son las formas para ello, pero que es la base de la felicidad humana. Y en mayúsculas, porque es lo que nos hace grandes, humanos y mortales. Antes de acariciar la vida con nuestros goces y apetencias, otros ya existían y recorrieron un camino para que ello fuera posible, dieron lo que no tenían a quien no es. Podemos disfrutar de la tecnología, de algo tan necesario como la luz, el agua corriente...porque otros lo desearon y lo construyeron. Aquello que reclamo como derecho de goce, es el legado de otras personas. Si mi narcisismo y mi egoísmo me envuelven cada mañana como niebla que entibia mis ojos, me impedirá caminar. Me quedaré en la bruma, mirando en dirección al mar, intuyendo el movimiento de las olas, dejándome mecer y espectador de otras vidas. Inmortal en los brazos del arrullo del mar, no conoceré la distancia entre las olas y mis ojos, esencia de muerte y principio de vida, que nos marca el límite en nuestro despertar
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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miércoles, 14 de marzo de 2012

CUANDO EL AMOR AHOGA


Cuando se vive en el orden de lo necesario, no se disfrutan de los encuentros con el otro. Más que amar, se convierte en una demanda amorosa que exige del otro la plenitud, colmar un deseo que, por otra parte, es caprichoso e insaciable por ser la fuente de la misma vida. De él emanan tantas relaciones, tantos afectos, tantas pasiones...como vidas por construir. Si se niega el deseo por los otros(personas, trabajo, aficiones...), fruto de mi intolerancia nacerá esa mano que ahogue y coloque ante mí a mi pareja para ocultar tantos espejos que reflejan mis propias pasiones. Así, obligado a caminar de espaldas atado a mí, para ocultar con su opaca sombra tantos cristales en los que ampliar mi mirada, o bien su sombra se escurrirá a cada rayo de luz hasta desaparecer de mi lado o pretenderé llenar mis ansias con la ilusión óptica de su contorno con el consecuente vacío que esto conlleva. La completud no existe, debemos de ser dueños de nuestros propios deseos, construirlos, para lograr una vida en la cual no necesite mirar al otro de frente y evitar así, paralizados, nuestro caminar, sino continuar hacia un horizonte visible desde tantas direcciones donde poder sentir la ilusión de nuestro encuentro.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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domingo, 11 de marzo de 2012

¿CONTROL EMOCIONAL?



Cuando a veces se hablan de sentimientos, afectos, pensamientos repetitivos, emociones...pareciera que es algo de lo que nos podemos apropiar, razonar...incluso visualizarlos y apartarlos de la mente como si se tratara de un papel arrugado. Lejos de pensar en la simpleza del ser humano, somos seres complejos, nuestro psiquismo funciona con un mecanismo propio, el cual se rige por unas leyes que van más allá del razonamiento. Senti-mientos en cuanto hablan de una verdad disfrazada. Celos que esconden un deseo no tolerado, odio que reviste amor, agresiones que demandan amor o un castigo que alivie una culpa inconsciente, relaciones establecidas en unos límites que hay que interpretar, porque se refieren a un deseo intolerado, relaciones conflictivas donde las personas son un reflejo de algo que no toleramos y que vemos reconocidos de manera inconsciente en el otro...Como vemos, nada es lo que parece. Nuestra conciencia es como un órgano de percepción, por lo tanto, es engañosa. El aparato psíquico está conformado para no saber de determinadas cuestiones que entran en conflicto, malestares que no han podido expresarse en palabras, pueden generar problemas en las relaciones o incluso una enfermedad. Entonces no sería cuestión de 'controlar' , apartar, coger, visualizar...porque si esa persona ha llegado incluso a generar una enfermedad para no saber de ello ¿cómo pretender que lo razone? Sufre y padece y no es cuestión de 'trucos' como si de un prestidigitador se tratase, sino de construir, trabajar, en el sentido de elaborar en el marco de una escucha psicoanalítica que dé cuenta de lo que realmente está en juego.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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martes, 6 de marzo de 2012

NI CONTIGO NI SIN TI


   
    Hay parejas en las que esta ambivalencia de amor-odio pareciera que alimentara la relación. Son las dos caras de una misma moneda. No pueden estar ni juntos ni separados porque en realidad esta dinámica en la relación es la que sustenta el deseo. Discusiones que no llegan a ningún fin, donde cada uno parece hablar un lenguaje diferente, metáforas en un mismo sentido, comunicación de sordos, palabras, muchas palabras, pero cabalgando en el imaginario de cada cual: eso no es comunicación. Cada uno habla de su realidad, de sus afectos, de sus sentimientos reprimidos que se escenifican con el otro, padecen de ellos y no les permiten construir una nueva realidad en que la pareja esté incluida. Cuando en el plano individual se arrastran padecimientos, ambivalencias afectivas provenientes de la historia personal de cada sujeto, se proyectan en la pareja. De alguna manera ambos encajan, como las piezas de un puzzle, siendo difícil pensar la vida sin este modo de relacionarse, por ser una historia ya acontecida y sin resolver de cada cual, en la que el síntoma es su lazo invisible de permanencia. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio reza la canción. Exactamente, porque no es cuestión del otro, sino de la forma en que cada cual se relaciona y busca en ese síntoma, en esa ambivalencia, su goce.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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jueves, 1 de marzo de 2012

UN CONSEJO, POR FAVOR



    Las dudas, entrecruzándose entre ellas, tal y como los pasillos del laberinto del minotauro, le cercenan hasta llevarle,una y otra vez, como en la mitología griega, al centro de la estructura, es decir,a un pensamiento que le mueve, en torno al cual produce su vida, sus muros. Padece de sus tentáculos, imposibilitándolo, inhibiéndolo en su vivir, retornando consecuentemente a su partida. En este padecer sonámbulo busca a alguien que le despierte:“deme un consejo, por favor”. Qué debe o no debe hacer se traduce en qué pasillo girar. En su realidad, algo que vale para mí tal vez no vale para usted, porque su laberinto le impide ver más allá de los muros. Si le digo que salte, no lo hará: no tiene las herramientas adecuadas. Sus dedos arañarán los muros y se aferrará aún más al terreno que pisa, de todas formas iba a elegir quedarse, sólo quería escuchar por qué esquina torcer y así tener la ilusión de continuar, sin transformarse. No le ofrezco una enseñanza, le ofrezco el aprender, con las herramientas adecuadas, con palabras que agrieten la dura piedra, a derribar sus miedos, sus fantasías, levantar sus inhibiciones y los prejuicios que le impiden hacer eso que quiere hacer, a construir su propios caminos, otras realidades, sus propios deseos.¿Quiere otro consejo? La realidad no es esa, ni tan siquiera la fantaseada, es la que usted va construyendo y le ayudaré a producir los pensamientos que le lleven a ella.
Fdo: Su psicoanalista
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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viernes, 20 de enero de 2012

LA SOLEDAD DE MI MIRAR



  Conformamos nuestro ser en función de la mirada en el otro. Espejo donde descubro realidades que me confirman la mía. ¿Por qué alguien ha de sentirse en soledad? Cuando la mirada retrocede y se posa en el ombligo de mi narcisismo, con excusas de algún espejo roto donde mi mundo se deslizó de puntillas extraviando a cada paso mares, océanos, tierras por descubrir...¿no es acaso la languidez de mi ojo la que eligió un reflejo equivocado? ¿Dónde se fue el mundo? o ¿dónde me fui yo? Los puentes que cruzaban mis caminos, mis relaciones, mis pensamientos...caen ilusorios como cristales donde las imágenes se devoran a sí mismas al contemplarse y retroceden, esta vez como fantasmas que visten mi carne en ese vacío espectral. Caricias siniestras, donde la mano es la prolongación del egoísmo de mi pequeño principito que se niega a crecer. ¿Y todo por qué? Por no querer ser habitante de la casa de los espejos donde a cada paso hay oportunidades de revestirnos de una efigie diferente. La soledad es una elección a cerrar esa puerta de cristal, fruto de mis miedos, mi dejadez, de mis pactos rotos en el silencio...replegar mis manos en el abrazo continuado de mi cuerpo, cultivo de mi sangre, de los restos simbólicos de mi amparo maternal. Elegir será mi destino: ¿Ser caldo de cultivo o campo de batalla?
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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martes, 17 de enero de 2012

¿EL SER HUMANO ES BUENO POR NATURALEZA?


   
  En su obra Tótem y tabú, Sigmund Freud explica el punto de partida de las organizaciones sociales, de las restricciones morales y la religión. En el hombre primitivo, en la horda fraterna, los hijos abrigaban sentimientos contradictorios hacia el padre que tan violentamente se oponía a su necesidad de poderío y a sus exigencias sexuales (pues era un rival con el cual disputa los favores de la madre y hermanas). Ese odio se contrarrestaba con la admiración y el amor. Los hermanos, expulsados por el padre, se reunieron un día, mataron al padre y devoraron su cadáver como modo de identificación con él, poniendo fin a esa horda fraterna. En esa unión llevaron a cabo lo que individualmente les hubiera sido imposible. Pero después de haber suprimido al padre y haber satisfecho su odio y su deseo de identificación con él, no había satisfacción plena de deseos, ya que no se cumplía el deseo primitivo de ocupar el lugar del padre. Había luchas posteriores entre ellos por ocupar ese lugar, por lo que no se llegaría a la organización de la sociedad. Aquí nació el remordimiento y el sentimiento de culpabilidad, imponiéndose sentimientos cariñosos, antes dominados por los hostiles.. 
    En psicoanálisis concebimos el aparato psíquico en torno a tres instancias: el yo, el ello y el super-yo. Estas tendencias agresivas se introyectan en el sujeto dirigidas hacia su propio yo, y se incorporan en calidad de super-yo. El super-yo asume la función de conciencia moral,y está destinado a vigilar los actos y las intenciones del yo, juzgándolos y ejerciendo una cautividad. El ello, entra en el orden de las pulsiones, instintos y deseos. Ya en el Malestar de la Cultura, Sigmund Freud expone que la cultura domina esa peligrosa inclinación instintual del individuo, debilitando a éste, desarmándolo y haciéndolo vigilar por la instancia del super-yo, como los militares en una ciudad conquistada.
   ¿Hay una facultad original que discierna el bien del mal? Contemplamos que, muchas veces, lo malo, ni siquiera es nocivo o peligroso para el yo, sino por el contrario es algo que éste desea y que le procura placer, por lo que rechazamos esta premisa. Ha de haber una influencia ajena y externa destinada a establecer lo que es considerado como bueno o como malo: hablamos de la pérdida de amor.
   En un principio, cuando la moral aún no está instaurada, en la primera época infantil, vemos cómo disciernen el bien y el mal en base a esa pérdida de amor. No importa entonces si realmente haya hecho algo mal o no o si sólo se proponía hacerlo, en ambos casos aparecerá el peligro cuando la autoridad lo haya descubierto. Cuando el hombre pierde el amor del prójimo, de quien depende, pierde su protección frente a muchos peligros y ante todo se expone al riesgo que le demuestre su superioridad en forma de castigo. En algunos adultos no llega a modificarse, pues siempre que estén seguros de que la autoridad no los descubrirá o nada podrá hacerles, se permiten regularmente hacer cualquier mal que les ofrezca ventajas, de modo que su temor se refiere exclusivamente a la posibilidad de ser descubiertos.
    Es a partir de la internalización de la autoridad al establecerse el super-yo, a lo largo de la evolución del niño y por medio de la educación, que se habla de conciencia moral. Deja de actuar el temor a ser descubierto y la diferencia entre hacer y querer el mal, pues nada puede ocultarse ya ante el super-yo, ni siquiera los pensamientos. Aquí surge un sentimiento de culpabilidad inconsciente, derivado de la persistencia de los deseos,pues aunque se renuncie a los instintos, el deseo perdura. Hay una consecuente necesidad de castigo. Observamos en psicoanálisis cómo a veces una persona propicia una desgracia tras o otra, accidentes, incluso determinadas enfermedades...derivadas por ese sentimiento de culpa, es decir, también surge una necesidad de castigo. Sigmund Freud ya señaló la existencia de delincuentes por sentimiento de culpabilidad, donde la función paterna, por así decirlo, la ley, en su ausencia (padre demasiado blando o condescendiente), facilita la formación de un super-yo demasiado severo, que hace que se dirija esa agresión hacia el yo, realizando actos delictivos para la búsqueda del castigo y así aliviar el sentimiento de culpabilidad.
    El super-yo tortura al pecaminoso yo con las mismas sensaciones de angustia y está al acecho de oportunidades para hacerlo castigar por el mundo exterior (el destino es una sustitución del padre) Se comporta tanto más severa y más desconfiadamente cuanto más virtuoso es el hombre, teniendo en cuenta las tentaciones de satisfacer sus instintos a que están expuestos en grado particular, pues, como se sabe, la tentación no hace sino aumentar en intensidad bajo las constantes privaciones (de ahí la penitencia tan severa en algunas religiones).
   Cuando la “suerte” sonríe al hombre, la conciencia moral concede grandes libertades al yo, pero cuando la desgracia le golpea, hace examen de conciencia, reconoce sus pecados, eleva las exigencias de la moral, se impone privaciones y se castiga con penitencias. Pueblos enteros se han conducido y se siguen conduciendo de igual forma, remontándose en base a la fase infantil primitiva de la conciencia, que nunca se abandona (ejemplo el pueblo hebreo cuando fue exiliado).
  Vemos cómo ha influido esa primitivísima ambivalencia a lo largo de la historia de la humanidad, pues los hijos, aunque amaban al padre también lo odiaban, y una vez satisfecho el odio mediante la agresión, el amor volvió a surgir en el remordimiento consecutivo al hecho, erigiendo el yo por identificación con el padre, dotándolo del poderío de éste, como si con ello quisiera castigar la agresión que se le hiciera sufrir y estableciendo finalmente las restricciones destinadas a prevenir la repetición del crimen. Y como la tendencia agresiva contra el padre volvió a agitarse en cada generación sucesiva, también se mantuvo el sentimiento de culpabilidad, fortaleciéndose de nuevo con cada una de las agresiones contenidas y transferidas así al super-yo. Este conflicto se exacerba en cuanto al hombre se le impone la tarea de vivir en comunidad. El conflicto persiste en formas que dependen del pasado, reforzando y exaltando aún más el sentimiento de culpabilidad.
    La cultura obedece a una pulsión erótica que le obliga a unir a los hombres en una masa íntimamente amalgama, y sólo puede alcanzar este objetivo mediante la constante y progresiva acentuación del sentimiento de culpabilidad, porque limita los instintos. El proceso que comenzó con el padre, concluye en relación con la masa. El superyo cultural ha elaborado sus ideales y erigido sus normas. Entre éstas, las que se refieren a las relaciones de los seres humanos entre sí están comprendidas en el concepto de ética. El problema consiste en eliminar el mayor obstáculo con que tropieza la cultura, es decir, la tendencia constitucional de los hombres a agredirse mutuamente y no es sino a través del amor, el sentimiento que nos humaniza y nos hace entrar en la civilización. En palabras de Sigmund Freud: "Si no quisiéramos ser tan buenos, seríamos mejores".
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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domingo, 8 de enero de 2012

CAMINO DE LA FELICIDAD



    La vida parece una cuesta empinada que subir, la cual nos depara sufrimientos, decepciones, empresas imposibles. Para sobrellevarla, utilizamos tres modos de sostén como paliativos: distracciones poderosas, que nos hacen ver la vida en tintes dorados (como por ejemplo la actividad científica), satisfacciones sustitutivas, como el arte y, por último, los narcóticos, que modifican nuestro quimismo para hacernos insensibles a los sufrimientos de la vida.
    Dentro de la vanidad antropocéntrica o ese narcisismo del ser humano, se plantea el objeto de su vida, cuál es su valor y es la religión la que lo plantea. Hay una cuestión en la que los fines y propósitos de todo sujeto se unen en un punto: sostenerse sobre las crines del caballo alado de la felicidad. El homnbre, en su incesante caminar sobre las insondables mareas, aspira unirse a ella, como amantes con lazo inmortal, guiar sus conductas, su existencia, conforme a dos maneras de afrontar su realidad: evitar el dolor y el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras.
¿En el arte de vivir, hay un ideal de felicidad? El anhelo de la persistencia de una situación, bien podríamos tildarla de ello. ¿Pero no nos envuelve sólo acaso una sensación de tibio bienestar? En el contraste, es donde gozamos y fenómenos episódicos de felicidad nos lo brinda la satisfacción de necesidades acumuladas que han alcanzado cierta elevación. He aquí las pinceladas del principio del placer, que ha de tornarse para la persona en principio de realidad cuando la satisfacción ilimitada de todas las necesidades significa preferir el placer a la prudencia.
   Si el escapar de la desgracia y del sufrimiento, hace sumir a la persona en un halo de felicidad más que incluso la sensación del logro del placer, cabe mencionar cuáles son los designios por los que subvierte al sufrimiento el ser humano: el propio cuerpo (destinado a sumirse a su deterioro), el mundo exterior y las relaciones con otros humanos.
   Como métodos para evitar la embestida atemporal del sufrimiento y sumirlo en un halo de reposada felicidad, se encuentra un aislamiento voluntario, tanto de las relaciones humanas como del exterior, que en la pasividad de las formas, puede correr el riesgo de convertirse en un ermitaño que vuelve la espalda a este mundo, donde la realidad se convierte es el peor enemigo. Se deja abandonar por la locura de su propio imaginario, donde no hay cabida a construir un nuevo mundo y sustituir aquello que no tolera por algo más acorde a sus propios deseos.
   Pensar que el sufrimiento no es más que una sensación, en tanto que sólo existe porque lo sentimos, lleva al individuo a las más variadas intoxicaciones donde el fin es impedir percibir estímulos desagradables. Es una manera también de huir con torpe paso de gigante de la realidad, enervando las energías necesarias para mejorar la suerte humana.
   Cuando el mundo exterior nos priva de la felicidad, una manera de evitar el dolor es dominar las fuentes internas de nuestras necesidades. Ya la sabiduría oriental y el yoga nos llevan a la quimera de la felicidad en el reposo absoluto, donde lograrla significaría abandonar otras actividades, con la innegable limitación de las posibilidades de placer.
   Sublimar, donde la técnica del artista lo lleva a acrecentar su satisfacción en aras del placer del trabajo psíquico e intelectual, pero no hay una protección completa contra el sufrimiento.
Hacer del amor sexual el centro de todas las cosas, donde amar y ser amado se alza como el prototipo de nuestras apreciaciones de la felicidad,. Pero jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando hemos perdido el objeto amado.
  Gozar de la belleza de las cosas ¿nos hace olvidarnos de la miseria real?
  Marcar un universal de felicidad es como imponer una forma de vivir a cada individuo. Podemos obtener distintos caminos, o bien la obtención del placer, o evitar el dolor. Pero la felicidad depende, en última instancia, de la suma de la satisfacción real que se puede esperar del mundo exterior, de la medida en que se incline a independizarse de éste y de la fuerza para modificarla según nuestros deseos.
   Si partimos de la definición de Sigmund Freud de lo que es un hombre sano, aquel que es capaz de amar y trabajar ¿no es acaso eso felicidad? La transformación de la realidad si no nos satisface, el encuentro con los otros, donde el amor nos civiliza, nos une en el trabajo para alcanzar el bienestar de la humanidad ¿no nos pone a salvo de la neurosis, la psicosis,la intoxicación de sustancias y nos proporciona una inestimable fuente de autoestima?
   Como un buen inversor, a lo largo de nuestra existencia, nuestro capital ha de estar distribuido en diferentes aspectos en el transcurrir del río de nuestra vida, donde soportar la incertidumbre del hecho de que el éxito jamás está asegurado, nos hará disfrutar en el camino, como en la maravillosa metáfora del poema de Ítaca de Konstandinos Kavafis: “Cuando partas hacia Ítaca, piede que tu camino sea largo, rico en aventuras y conocimiento...Lleva a Ítaca siempre en tu pensamiento, llegar a ella es tu destino. No apresures el viaje, mejor que dure muchos años y viejo sea cuando a ella llegues, rico con lo que has ganado en el camino sin espera que Ítaca te recompense. A Ítaca debes el maravilloso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino y ahora nada tiene para ofrecerte. Si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó. Hoy que eres sabio, y en experiencias rico, comprendes qué significan las Ítacas.” La felicidad, al fin y al cabo, es una argucia del sistema capitalista, donde en la obtención del brillo de lo establecido, supones alcanzarla...pero el goce es una posibilidad del trabajo humano.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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