miércoles, 24 de abril de 2013

LAS OBSESIONES GOBIERNAN MI VIDA ¿ESTARÉ ENLOQUECIENDO?


Las obsesiones es un trastorno más común de lo que se piensa, que a veces se disfrazan social y familiarmente como “manías”, “rarezas” por las cuales se tilda a la persona con la denominación de “rara”. Lo que puede pasar desapercibido llega a convertirse en un auténtico calvario al no poder librarse ni de los pensamientos ni de ciertos rituales para aliviar la angustia que le asalta y claro, no desaparecen solos, sino que van a más. Quien padece de estas obsesiones, de una neurosis obsesiva, o de un toc, lo viven como algo extraño a su persona y de nada sirve que se les explique, se les razone que son pensamientos y conductas absurdas. No es por el hecho de saber, de razonar, no es de ese orden, si no bastaría con leer unos cuantos libros y pensar que es absurdo. Estamos hablando de un trastorno que imposibilita para realizar cualquier actividad, ya sea para trabajar, para las relaciones...a veces se vive en silencio, pues temen que los demas los tomen por “locos”. Pensamientos, imágenes de muerte, agresión a familiares, blasfemias, imágenes sexuales...todo ello con sus correpondientes rituales, en principio para distraer esos pensamientos, luego como acto simplemente: comprobar la llave del gas, las puertas, limpiarse las manos una y otra vez, no pisar las líneas de las baldosas, presignarse una y otra vez antes de empezar el día, al entrar en sitios, vestirse siempre en el mismo orden...suelen recurrir a actos de la vida cotidiana que realizan a menudo pero que ahora se convierten en un ritual imposible de sobrellevar.
Lo que debemos saber es que nuestro psiquismo tiene unos mecanismos propios que no son del orden de la lógica de la conciencia. Todos tenemos una instancia denominada inconsciente, otra preconsciente y otra inconsciente. En el inconsciente se encuentra nuestra memoria, nuestros afectos, nuestros sentimientos, los recuerdos... A lo largo de nuestro desarrollo, a través de la educación, se van reprimiendo ciertas tendencias hostiles, agresivas, deseos...que no son lícitos para vivir en sociedad, para formar la civilización y que por un lado abrigamos todos. A raíz del pasaje del Complejo de Edipo es que se funda el aparato psíquico, donde estos deseos, tendencias, no desaparecen, sino que se renuncia a ellos, se reprimen. A veces puede ocurrir que pueden resultar tan intolerables, no ya sólo a comunicárselos a otros, sino a reconocerlos nosotros mismos, que se generan una serie de procesos psíquicos, produciendo la enfermedad como solución. Basta con desear para que ese policía interior, llamado superyo, esa moral tan estricta, nos castigue. Para la realidad psíquica es como si estuviera realizado, de ahí la necesidad de castigo. Es por ello de esos rituales tan absurdos, como si pareciera expiar una culpa por ahí. Digamos que podría ser equiparable a una especie de religión a menor escala, donde todo pecado tiene una penitencia, es decir, esos ceremoniales que se realizan para salvar tu alma y limpiarte de pecados. El obsesivo se siente culpable de algo que desconoce, de algo que no cometió y necesita de castigo. Lo que se ve, los rituales, esos actos, son absurdos, pero tiene un sentido simbólico, quieren decir algo. Necesitan de una traducción, de una escucha diferente, al igual que los jeroglíficos los vemos faltos de sentido y los sueños, cuando lo que encubren es toda una historia de deseos en la realidad psíquica. El síntoma es un disfraz, un sinsentido para la conciencia que encubre todo un conflicto de fuerzas psíquicas que luchan en el individuo.
Por ello es que la inteligencia no juega en la persona que lo padece ningún papel, más bien al contrario, suelen ser los obsesivos personas muy inteligentes y de una moral muy pulcra y cuadriculada. Suelen tener un proceso, primero son las ideas, luego los pensamientos, y después los actos, por eso es importante acudir cuando no esté tan afianzado, para resolverlo antes. Su cerebro ni está dañado, ni degenerado, simplemente que somos seres habitados en el lenguaje y hay palabras, pensamientos que pueden llegar a llevarnos a construir una enfermadad como solución. Si una palabra puede generar que una persona se ruborice ¿qué podrá generar un deseo que tan siquiera puedo pronunciarlo?¿cómo huyo de él?No se puede huir de uno mismo mas que con la enfermedad. El psicoanálisis es, por todo esto, la única terapia que resuelve el 100% de los casos si se mantienen en el tratamiento.

Laura López, psicóloga-psicoanalista
Telf.: 610865355

miércoles, 10 de abril de 2013

ME CUESTA TANTO OLVIDARTE



Las relaciones se transforman, incluso llegan a romperse, hay separaciones, encuentros con otros...La vida sentimental de toda persona está sujeta a cambios, como ocurre en otros aspectos de la esfera personal. Hay pensamientos generales, ideologías imperantes, que nos hacen ver cuestiones cotidianas de forma neurótica y carentes de todo sentido crítico e incluso llegan a no ser saludables. Sobre todo ocurre en aspectos relacionados con el amor, que nos llenan de prejuicios y de cuestionamientos acerca de lo que debe o no debe ser. Parece que cuando se rompe una pareja, si se produce un estado depresivo o no puede olvidarse a esa persona inclusive durante toda la vida es prueba inefable de un amor “verdadero”, “el amor de su vida”. Ya caemos de nuevo en tópicos fatales, que tanto enclaustran a una persona en un pensamiento y tanto daño provocan. Al contrario de lo que se piensa, cuando una relación, un objeto amoroso es abandonado (sea por una parte o por otra), tras ese periodo de duelo, esa tristeza habitual y necesaria y ese paulatino desligar su líbido del objeto, esa persona ha de ser capaz de SUSTITUIR (por otra persona, o ideal, o cualquier otra cosa). Ese es todo criterio de salud, y si no lo logra,no es que no lo haya superado de tanto amor que le profesaba, es porque estamos hablando de una depresión, que no es una prueba de amor verdadero, es un trastorno muy grave, que nada tiene que ver con la persona de la que uno se enamora.Es un posicionamiento psíquico ante una pérdida, que hace que te identifiques a ella y no permite ver nada más.Quien más ha amado a otra persona es quien antes puede sustituirla, porque si no, para el psiquismo estamos hablando de un amor materno-filial, neurótico, en cuyo imaginario (porque una cosa es la realidad objetiva y otra la psíquica) es la madre. Es decir, sabemos que el ser humano para entrar en el mundo y gozar de su condición de humano y sujeto psíquico ha de ser capaz de sustituir a su madre, a su padre, por otras mujeres,por otros hombres, si no es capaz, es porque para él o para ella, es la madre, aquella función que en todo nos saciaba. Lo que aparentemente parece un amor de los de verdad (muchos dirían),es precisamente todo lo contrario, porque también habla de cierto narcisismo en ese mecanismo de identificación, amarse a sí mismo en el otro, no amarlo en su verdadera dimensión.También se desmoronó ya la idea de la media naranja, así que no te exprimas más porque si no puedes trabajar, amar de nuevo, ilusionarte con otras cosas... tal vez tengas que permitirte cruzar el puente hacia el mundo, y mirar de frente a la humanidad. Y si solo no puedes o tal vez has sentido cierta aversión al leer esto, planteáte a qué prejuicios te encuentras atado, que no te dejan ver las oportunidades que la vida te brinda. Consulta con un psicoanalista.
Laura López psicóloga-psicoanalista
Telf 610865333