lunes, 6 de enero de 2014

ME VIENEN IDEAS "MALAS" QUE NO PUEDO CONTROLAR



      Cuando se imponen persistentemente ideas relativas al deseo, al odio, a la muerte... escandalizan y obsesionan a la persona. Son a la vez pensamientos que se aceptan, porque creen que pueden suceder y a la vez se rechazan enérgicamente. Se ven como algo ajeno a la integridad propia del individuo, es como si tuviera una voz interior que continuamente le impusiera aquello que le aterroriza pero que a la vez no puede apartar de su mente. Hace dudar de la propia “bondad” de cada uno y hace sentirse muy culpable y en constante juicio. No crean que es algo aislado y que corresponde a una mente enferma, degenerada, como se creía hace más de un siglo, en el que se encerraban a personas con este tipo de trastorno aduciendo que se trataba de “locura”. No, es algo que sucede más a menudo de lo que se puede llegar a pensar. Pueden comprobarlo ustedes mismos. Si les prohiben pronunciar la palabra manzana, en su cabeza aparecerá constantemente su imagen. Pues bien, así sucede con las ideas obsesivas. Tienen que ver con lo prohibido, con saltarse la norma. Por ejemplo, hacer daño a personas queridas, como ideas recurrentes de matar a los hijos con un cuchillo, empujarlos al vacío, a un tren, de mantener relaciones con personas muy cercanas y “prohibidas” teniendo pareja, deseos hacia personas del mismo sexo, de besarlas en la boca, mirarlas... Estas ideas sorprenden, aterrorizan a la persona, les causan pánico y empiezan a elucubrar ¿y si no quiero a mi marido o a mi mujer? ¿me estaré volviendo homosexual?¿y si lo mato de verdad? Incluso tienen sentimientos de culpa muy intensos que les lleva a creer haber cometido delitos que no realizaron, como ver un suceso en las noticias e ir a comisaría para declarse el autor. Es una verdadera tortura, que hace que numerosos síntomas aparezcan: repugnancia, ganas de vomitar, ansiedad, angustia, pánico, culpabilidad, evitar situaciones como por ejemplo lugares donde hay muchas personas de su mismo sexo...
¿Qué hacer?
    No hay que escandalizarse de los pensamientos que a uno le asaltan, intentar normalizarlos, no ponerse nerviosos, porque pensar no es hacer. La fantasía no hay que confundirla con la realidad, como cuando se tiene un sueño de carácter homosexual y ya por ello se cree que se va a transformar la inclinación erótica o como cuando sueña que se ha matado a algún familiar cercano y ya se cree capaz de ello. Ya sabemos que los sueños tienen una traducción, una interpretación diferente a lo que se relata de él, eso es lo manifiesto del sueño, como los síntomas, están disfrazados. También puede ocurrir la creencia de que por algún episodio de impotencia, eyaculación precoz, frigidez...ya es porque tal vez no le gustan los hombres o las mujeres. De aquello que no se puede decir, mejor hablar para tirar del hilo de la trama que está en juego.
    Somos unos grandes desconocedores de nuestro psiquismo hasta la producción del psicoanálisis Nuestra mente está funcionando continuamente y hay pensamientos y deseos que todos abrigamos y que forman parte de la normalidad. Como refleja Miguel Óscar Menassa en un aforismo “poder pronunciar en voz alta las fantasías sobre una persona, aparentemente, loca, la mejora. Las fantasías, al no ser pronunciadas,van cogiendo al otro en una trama invisible. Si a uno le tocó el silencio y al otro la locura, no hay manera de salir de la locura si uno no sale del silencio.” Necesita de una escucha profesional y específica, de un psicoanalista, con el que pueda pronunciar todo aquello que le ocurre sin prejuicios, sin miedos, porque lo que le pasa no sólo le pasa a él, a todos se nos pasa por la cabeza alguna vez sentimientos de odio, envidia, celos, agresión, deseos... que forman parte de la normalidad a pesar de que todos tendemos a pensar que somos muy buenos y honorables. Hay que aprender a conocerse mejor y a tolerarlos. Ir derribando los muros del silencio y los miedos para llegar al origen de esos conflictos porque a veces encubren otros pensamientos que si no se derriban esos muros, no se nos hace posible llegar al camino de la transformación.

Laura López psicóloga-psicoanalista
Telf 610865355               
www.psicoanalistaenmalaga.com

jueves, 2 de enero de 2014

¿SABES POR QUÉ PENSAR MAL Y ACTUAR MAL NO SON DIFERENTES PARA LA MORAL?


    El superyó (esa autoridad que es la conciencia moral) está en relación con el Ello, lo cual quiere decir que tiene acceso a los deseos prohibidos del sujeto. Entonces pensar mal o actuar mal supone lo mismo para él, ya que el deseo inconsciente es indestructible. Cuanto más santo es el individuo, más exigencias y sacrificios le reclamará el superyó. Si no quisiéramos ser tan buenos, seríamos mejores.

Laura López psicóloga-psicoanalista
Telf 610865355
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