viernes, 12 de septiembre de 2014

CUANDO COMENZAR SE TE VUELVE CUESTA ARRIBA: SÍNDROME POSTVACACIONAL



              

               Después de las vacaciones  hay que comenzar con el trabajo y esto supone para muchas personas una cuesta arriba difícil de sobrellevar.  Hay un periodo de adaptación que gira en torno a dos semanas, ya que los horarios y los hábitos cambian.  Pero puede ocurrir que se despliegue  toda una sintomatología que dificulte en gran medida la vuelta a los quehaceres diarios,  como la apatía,  ansiedad, problemas de estómago, irritabilidad…
                Somos el producto de nuestro pensamiento y para no encontrarnos con una vuelta cargada de tristeza, sin ánimos, sin deseo para el día a día, hemos de tener en cuenta que las vacaciones son una consecuencia del trabajo y no una causa. El trabajo es lo que nos proporciona una calidad de vida, vivir. Somos  las relaciones que nos sostienen, nuestros quehaceres, nuestras lecturas, los momentos que compartimos…todo forma parte de nosotros, es lo que nos define. Seguro que hay aspectos del día a día que también nos hacen felices, el encuentro con los compañeros, los proyectos…  Las vacaciones sirven para cargar pilas, cambiar de actividad… a veces unas vacaciones llenas de excesos señalan una incapacidad de afrontar la realidad. Es como si no se pudieran sobrellevar ciertos aspectos y la manera de solucionarlos es desconectar totalmente y llenar ese vacío con la desmedida en todo (comida, fiestas, adicciones…) creyendo que los problemas se van a solucionar solos (tal vez no nos gusta el trabajo, las relaciones son conflictivas, estoy aburrido de mi vida, no encuentro salida a mi situación…)  Así, uno puede llegar a sentirse incluso peor que antes del descanso. Los problemas, los conflictos, aquello que no nos gusta de nuestra vida van a seguir ahí, y es necesario poder  hablar de ello para que pueda ser otra cosa pero la queja no sirve sino para seguir en la inacción. En muchas ocasiones, es mejor pedir ayuda.
                Los límites, los puntos y seguido, son necesarios para continuar.  Por eso es interesante poder tomar un poco de distancia y preguntarnos si reacciono ante cada cambio, cada final, cada separación de la misma manera. Las vacaciones, el fin de año, los lunes, una separación… tienen de trasfondo los mismos aspectos, donde cada vez que acontece, vemos cómo es que se piensa y se viven las rupturas, los finales y lo nuevo. Para abrazar lo que nos llega también hay que pasar página y renunciar a algo anterior, si no, no abriremos la posibilidad a transformar, a sumergirnos en otras realidades. Es como si quisiéramos aprender la teoría de la relatividad pero quisiéramos seguir contando con los dedos. La vida es un continuo cambio, transformación, movimiento y tal y como uno reacciona tiene que ver con esa posición psíquica ante mi propio crecimiento, mis cambios. Querer permanecer siempre igual a uno mismo nos hace enfermar.  Es como si se buscara inconscientemente ese proteccionismo infantil, nos recuerda a nuestro proceso vital.
                La felicidad sólo se consigue en el camino del trabajo, en el sentido que no podríamos cambiar aspectos de nuestro alrededor que no nos gustan si no nos ponemos en ello y el hacerlo con otros es lo que mueve el mundo. Si no hubiese personas que día a día luchan para que haya una realidad mejor, o que contribuyen día a día con su trabajo para ello, ni siquiera podríamos tomarnos el café de la mañana, todo sería un caos.
                El deseo es propiamente humano, y es lo que nos mueve a vivir, relacionarnos, disfrutar. Comenzar las vacaciones con proyectos, relaciones con otras personas, darte esas pequeñas alegrías cotidianas hará que no sea tan aburrido seguir viviendo. Y recuerde, tal y como pienso es como voy a vivir. Aprenda a sumar obligaciones, pasiones, compromisos…Sea infiel a sus pensamientos caducos y verá cómo un mundo se abre ante usted.
Laura López  psicóloga-psicoanalista
Tel.: 610 86 53 55             
www.psicoanalistaenmalaga.com

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