domingo, 10 de enero de 2016

AÑO NUEVO ¿PAREJA NUEVA?



Hay relaciones que caen sujetas a la monotonía y al aburrimiento. Se dice que el tiempo desgasta, que los años caen como una losa y no permiten conservar esa “magia” del principio,esos encuentros donde la novedad, la incertidumbre, alimentaban la pasión y el deseo. ¿Pero hemos de culpar al tiempo?
Las personas estamos en continua evolución, en una transformación constante. Yo no soy la misma persona al comenzar el día que al final. Siempre hay palabras que atraviesan y nos hacen girar y dar otro paso, relaciones que nos colocan en otras posiciones, libros, pensamientos que, si nos dejamos llevar por esa “novedad”, producirá esa transformación en nosotros, que, por otro lado, es inevitable. Querer ser igual a si mismo, en la mayoría de los casos, enferma, y acaba con las relaciones.
Hay una traición que se siente y se padece de lo famiiliar, es decir, de la perspectiva y forma de vivir, de pensar, que se hereda de una manera incosnciente de la familia, y que a veces se vive como algo inamovible, llevando a sentir “culpa, como una ley a cumplir en la construcción de la familia actual. “Eso no es normal”, “yo siempre lo he hecho así y así es como es correcto”, “tu familia es que es muy rara”... frases que delatan un posicionamiento infantil, un rechazo a ese amor adulto, donde, aunque en todos hay una impronta familiar, el ser tolerante y tener en cuenta a la otra persona y, sobre todo, la dirección de nuestros deseos, que no pueden ser los mismos que los de nuestros familiares de origen, llevarán a construir un bienestar a veces vivido como imposible.
La unión del amor y el deseo hacia una misma persona habla de ese “amor adulto”. Hay que pensar que en nuestro desarrollo psicosexual nuestras primeras figuras amorosas son las familiares y hubo de sucumbir la corriente erótica y transformase en ternura para ser sustituidas dichas figuras por otras personas fuera de la familia. Cuando en una pareja el deseo cae, tiene que ver también con haber “convertido” a la pareja en alguna figura familiar. Así, hay hombres que hacen de niños frente a su mujer, convirtiéndose ésta también en su “madre”, o también idealizan tanto a la persona amada que les es muy difícil desearla, casi la ven como una “santa”, que es como una regresión a la etapa infantil donde el niño infiere que su madre mantiene relaciones con su padre y lo rechaza enérgicamente (“mis padres no hacen esas cosas”). También hay mujeres que tras su maternidad rechazan al marido como partener sexual, de manera que sólo pueden ser madres.
¿Por qué en un principio todo me gustaba mi pareja y ahora parece que todo me molesta? En la etapa de enamoramiento estamos sujetos a una idealización, y hay que tenerla muy en cuenta porque en realidad es como si nos estuviéramos viendo en el otro, rasgos nuestros, o de esa familia de origen que tanto nos brindó en nuestro desarrollo. Precisamente lo que me puede molestar del otro son rasgos míos porque el otro también me hace de espejo, por el mecanismo de proyección: critico en el otro lo que está en mí y que, por mi narcisimo, es difícil de reconocer.
Hay conversaciones que no se han mantenido, que han obligado a tragar con lo que sea, incluso para no plantearnos que hay deseos en mí que hay que ponerlos en juego, ser tolerantes también con nosotros mismos y con el otro, para que esa novedad siempre exista, porque la hay, pero se rechaza por miedo a la incertidumbre del vivir: qué va a pensar de mi, o hasta dónde voy a llegar. No hay nada seguro, sólo los pasos que uno da conforme a sus deseos verdaderos, que son los inconscientes (digamos que hay conflictos entre nuestra moral y lo que deseamos pero que desconocemos por no tolerarlos), y que te hacen poner toda tu energía en la pasión de vivir, y si es acompañados, mejor.
Hace el amor siempre de la misma manera, porque toca, decir siempre más o menos las mismas frases, creer que conoces al otro... te llevará al cuadrado que tu moral ha dibujado para ti. Una escenita de celos controlada, establecer otras relaciones (con personas, con libros nuevos...) te harán ser otro. Desplazar ese deseo que nunca se agota hará que en esa estela de energía, tu pareja desee seguirla. “Lo que tú digas”, “lo que tú quieras”, “donde tú quieras” te convierte en una persona opaca, triste, oscura, porque lo que te pide con esas preguntas es que desees a tu pareja, que la sorprendas, para volver a desplazar y girar ese deseo una y otra vez, inagotable, persistente, encima del tablero del amor.
Ella piensa que él desea que no sea y él piensa que ella desea que él sea. El uno por el otro y la relación sólo existe en sus cabezas, en pensamientos que no se permiten poner en palabras para atravesar su realidad conforme al amor y deseo. Una de las reglas del amor es convertirse en amante y en amado, intercambiar ese papel.
Con las sesiones de terapia de pareja se consigue romper ese mimetismo al que muchas relaciones se someten. El que un tercero haga de límite en ese mirarse continuamente en el espejo que es el otro para ayudarle a romper ese “hechizo” que es el aburrimiento, y producir otras frases, otras conversaciones que estén sujetas a la ley del deseo provocarán unos cambios espectaculares


Laura López, Psiconalista y Psicóloga
Telf. 610 86 53 55

ww.psicoanalistaenmalaga.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario