martes, 20 de diciembre de 2016

¿QUÉ TE PASA CON LA NAVIDAD?


   Si preguntáramos a cada una de las personas cómo viven las fiestas navideñas, tendríamos un amplio abanico de formas de vivirla: hay quien se encuentra melancólico, a quien le genera hostilidad, o alegría, o quien dice que gasta demasiado, quien no tiene límites, a quien los conflictos en sus relaciones están presentes, quien no.... Como vemos, hay muchas maneras de posicionarnos ante estas fiestas. ¿sabías que según cómo vives estás fechas también responde a una forma de posicionarte ante tu realidad, es como un patrón que actúa en ti cada vez que hay un cambio, un principio, y un final?
   Se celebra el nacimiento del Niño Jesús, y esto, psíquicamente, también nos remite a nuestra mortalidad, algo que es muy intolerado por el ser humano, porque inconscientemente somos inmortales. Por ejemplo, hay quien va por la vida sin tomar ninguna decisión, postergando continuamente proyectos, como si fuese a vivir eternamente. Es porque vamos a morir que llenamos nuestra vida de pasos y compromisos con los otros. El hecho de enumerar los buenos propósitos, en muchas ocasiones, se quedan nada más que en eso. Para realizar cualquier actividad, no es cuestión de adquirir hábito, costumbre, si uno no realiza un trabajo para ello, adquiere un compromiso, y sobre todo no transforma su manera de pensar, no lo logrará. Porque partimos de la base que no es por aprendizaje, por indicar unas pautas. Hay tendencias que llevan a un lugar y no a otro en la vida, y esas “tendencias” tienen que ver con los procesos inconscientes, que nos indican que en toda acción y comportamiento, siempre hay un deseo que se satisface,y este deseo puede ser inconsciente, es decir, no sabemos de él sino por sus efectos. Por ejemplo, alguien se pone a dieta siempre cuando empieza el año, y abandona una y otra vez, y vemos, a través del análisis, que en esa persona y en su relación con la comida, “tapa” otros conflictos, que hay un deseo inconsciente, por ejemplo, de no verse deseable ante los demás, engorda para ocultar sus curvas femeninas y así, no hacerse cargo del deseo que despierta en los otros.
   También hay quien dice “deprimirse” en Navidad, que le recuerda a personas que ya no están, etc. Esto tiene que ver con la identificación con lo perdido. Ya estaba deprimido de antes, su posición ante las pérdidas es melancólica, le cuesta sustituir cuando algo o alguien ya no se encuentra en su vida o cuando algo no coincide con aquello que pensaba. Niega lo nuevo y arrastra su vida tras la sombra del recuerdo, se ha identificado con él.
   También el final del año puede remitirle a lo que comentábmos anteriormente, a su propia mortalidad. Hay quien siempre inicia algo, y eso le hace parecer juvenil, pero no permance en nada, siempre instatisfecho y manteniéndose en esa “eternidad ilusa” constante. La juventud tiene más que ver con el desplazamiento del deseo, proyectos, compromisos, relaciones... ni siquiera con la edad, pero hay quien, por no tolerar la angustia que le incita lo nuevo, se quedan detenidos en ese abrazo simbólico infantil materno.
   El mundo no siempre va a estar ocupado por las mismas personas, y, a veces, la persona puede llegar a ser muy egoísta negando a los demás y viviendo de un recuerdo. Además, el pasado tiende a idealizarse, nunca va a corresponder lo que pasó con lo que se dice que pasó, porque ya en ese viaje de la percepción a la memoria se trasforma. Una nueva idea, un nuevo pensamiento, una nueva relación, va a transformar todo lo anterior. ¿Tal vez eso es lo que se llama magia? Es un trabajo que hay que hacer con nuestra psiquis, porque si transformas tu forma de pensar, vas a transformar tu manera de sentir, y hay quien cree en sus sentimientos como si fuesen una ley y dogma. Y los sentimientos nos engañan, como nos engaña nuestra mirada, al creer que es el sol el que gira alrededor de la Tierra.
   Son unas fechas que nos propician a comer más de la cuenta, beber , a gastar más.... pero, independientemente que uno pueda dejarse llevar un poco por la situación, luego está en cómo cada uno hace. Porque el no tener límites, también habla de cómo uno es cada vez en su realidad, no sólo en las navidades, y remite también a esa posición infantil ¿cada vez que hay un cambio, un final, “aprovechas” para “soltarte la melena” y luego te arrepientes? Tal vez tendrás que revisarte tus propios deseos, tal vez seas una persona muy reprimida , padezcas de tu férrea moral y no sepas administrar tu líbido, ocasionándote esa falta de control. Es mejor y más barato acudir a un psicoanalista que te ayude a conciliarte contigo mismo y permitirte vivir de otras maneras más saludables
    ¿Paz, amor, buenas intenciones... ? ya dijo Sigmund Freud que las buenas intenciones son las más intencionadas. Si no hemos cultivado unas relaciones a lo largo del año, o sabemos que no las aguantamos ¿por qué se pretende forzar un encuentro que no está acorde con nuestro deseo? Hay ocasiones en que las tradiciones, la moral, poco o nada atienden a las necesidades y los deseos individuales, y producen insatisfacción y frustración en las personas. Sabemos desde el psicoanállisis que cuando una persona reprime fuertemente sus deseos (no es algo que sea consciente, sino que cursa incosncientemente), lo reprimido siempre va retornar y, muchas veces, en forma de síntoma. Cuidar de ti es cuidar de los demás. Aprender a conversar, tolerar a los demás y a uno mismo permitirá que estos días navideños puedas encontrarte a gusto contigo y con los otros.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: 0034 610 86 53 55
lalgpsico@gmail.com

www.psicoanalistaenmalaga.com

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