viernes, 10 de marzo de 2017

JAVI Y ARACELI

JAVI Y ARACELI ERAN AMIGOS Y TENÍAN SUS RESPECTIVAS PAREJAS. SE CONVIRTIERON EN ÍNTIMOS, TAN ÍNTIMOS QUE SE CONTABAN TODO LO QUE TENÍA QUE VER CON EL SEXO, LO QUE SE DECÍAN EN SUS PAREJAS, LO QUE ACONTECÍA EN EL DÍA CON SUS RESPECTIVOS... JAVI Y SU PAREJA ROMPIERON ,AUNQUE ARACELI SIGUIÓ CON LA SUYA. JAVI COMENZÓ A MANTENER RELACIONES CON OTRAS CHICAS Y LE CONTABA A ELLA TODOS LOS DETALLES ¡ES QUE ERAN COLEGAS! JAVI COMENZÓ A QUEDAR UN POCO MÁS FRECUENTEMENTE CON OTRA CHICA. ARACELI LE HABLABA DE SU NOVIO JUAN, Y ÉL LE ESCUCHABA SIEMPRE ATENTAMENTE E INCLUSO EMPEZÓ A NOTAR COMO SI TUVIERA CELOS DE ÉL. EN UNO DE SUS ENCUENTROS SE ENROLLARON. ELLA NO QUISO SEGUIR PORQUE ¡CÓMO IBA A SER QUE TENÍA NOVIO! LA CHICA CON LA QUE ÉL ESTABA SE ENTERÓ, PORQUE JAVI DICE QUE NO SABE MENTIR, QUE CUANDO LE PREGUNTA SE LE NOTA MUCHO. DESPUÉS DE UN TIEMPO EN ESA TESITURA ARACELI ROMPE CON SU NOVIO. JAVI Y ARACELI COMIENZAN LO QUE ELLOS LLAMAN UNA RELACIÓN. ELLA SE VA ENTERANDO DE RELACIONES QUE ÉL VA TENINEDO CON MÚLTIPLES CHICAS, Y ENCIMA ¡SE ENTERA DE TODOS LOS DETALLES! CUANDO LO VE RARO COMIENZA A INDAGAR Y A PREGUNTAR CONSTANTEMENTE SI NO ESTARÁ CON OTRA Y CLARO,¡ÉL ES QUE NO SABE MENTIR! CON ELLA PASA QUE ÉL LE PREGUNTA POR SU EX, POR JUAN, SI NO SE VEN, ETC. Y SI SUS AMIGAS QUEDAN PARA SALIR Y ESTÁ ELLA Y CONOCEN OTROS CHICOS QUIERE SABER Y TAMBIÉN LE PREGUNTA A ELLA SI ESTÁ CON OTROS. ELLA DICE QUE ENCIMA ES TONTA, PORQUE LE SALEN CHICOS Y ELLA NO QUIERE ESTAR CON NINGUNO PORQUE ESTÁ CON ÉL. SU RELACIÓN SON CONSTANTES IDAS Y VENIDAS.QUE SI SOMOS PAREJA QUE SI NO. ELLA DICE QUE QUIERE UNA PAREJA “NORMAL” Y NORMAL PARA ELLA ES ALGUIEN QUE SEA SINCERO Y EN QUIEN CONFIAR, COMO SU ANTERIOR PAREJA. PERO PRECISAMENTE DE LA ANTERIOR PAREJA SE SEPARÓ. ELLA DICE QUE ES QUE TIENE SENTIMIENTOS POR ÉL, Y JAVI DICE LO MISMO, QUE NO ENTIENDE QUÉ PASA, PERO QUE QUIERE ESTAR CON ELLA, QU EDEFINAN SU RELACIÓN.
   Los sentimientos se vuelven civilizados cuando pueden ponerse en palabras. Asociados a la palabra pueden transformarse en otra cosa. Los celos esconden siempre un deseo que es intolerado. Precisamente hay una posición psíquica en relación al deseo, que se denomina el perjuicio del tercero (descrito en la obra de Sigmund Freud), donde para poder amar, la condición es que haya un tercero, que esa persona ya esté en otra relación. Esto hace que sea deseable y, en este caso, su relación se basa en eso. Precisamente la chica mantuvo una relación con un chico anterior de las características que decía querer, pero vemos que lo que dice la razón no es. Mantiene una relación de la que dice no poder separarse. Inconscientemente busca en el otro encontrarse en esta situación, que, por otro lado, recuerda a ese triángulo edípico, donde el papá es de la mamá. Hay una fijación, una actuación de esta sexualidad infantil reprimida, donde la situación de que esté con otras personas es, incluso inscientemente buscada en las continuas sospechas e indagaciones. Él, por su parte, se hace descubrir una y otra vez, escudándose en la frase de que no sabe mentir.
   En una pareja hay que decir lo conveniente, cada partener tiene que tener su parcela de intimidad, para poder desarrollarse y crecer también como persona individual. Por otro lado, parece que cuando está juntos siempre hay algún ex en boca del otro ¿con quién están cuándo están?
   Hay quien se confiesa al otro como si fuese un sacerdote para limpiar su culpa, también quien dice porque de esa manera el deseo se aviva en la relación, también porque inconscientente va buscando que la otra persona vaya en brazos de otro para poder desearla, (la fórmula sería “yo me voy con otras, tú también deberías hacer lo mismo”); también hay quien lo hace para molestar, herir al otro (hay quien siente que ha renuciado a mucho y es una forma de vengarse, todo esto sin participación consciente). En la consecuencia vemos para qué se ha utilizado, y todo esto, es incosnciente, es decir uno no sabe para qué y cómo lo hace, porque responde a un deseo incosnciente que por ser inconsciente, no es está descifrado. Sólo lo sabemos por los efectos ocurren.
   ¿Cómo puede una pareja contarse todo todo todo? Parece un juego macabro de confesiones a mamá. El otro o la otra es una persona que nos acompaña, no un basurero o un confesor. Hay cuestiones que hay que hablarlas con un psicoanalista porque a saber qué quiere decir todo eso que despliega ahí. Por ejemplo ¿Con quién echaría, hablando en términos coloquiales, el polvo? ¿El que lo haga con otras personas o el hecho en sí de contar los detalles en esa relación? Parece que el polvo es contarlo a la persona y eso, es una desviación sexual, una perversión, en el sentido de que lo repite de la misma manera. Hay un goce en eso que se repite.
   Hay problemáticas con el deseo que a uno le hacen ser una persona incivilizada, o dígamoslo infantil, sujetos a la ceguera de las pasiones. Poder reconocer que como pasa es de la mejor manera que acontece, porque no tienen herramientas para producirlo de otra manera, es poder dar el paso y buscar ayuda de un terapeuta con formación psicoanalítica, que va a escuchar más allá de lo aparente. Porque no es cuestión de buscar un culpable, quien tiene razón, quién es víctima y verdugo... Si no que en esa relación hay una implicación de ambos, hay un síntoma que los sostiene, que hacen que estén unidos y haya un pacto incosnciente entre los dos. Es un “ni contigo ni sin ti”
    Su relación es diálogo de sordos y con psicoanálisis se transforman todas estas cuestiones que tienen que ver con el amor y el deseo porque si no, uno va a ir repitiéndolas con otras parejas, haciendo el mismo patrón de deseos porque lo reprimido siempre retorna, a veces hasta en forma de síntoma.

                                                                        Laura López Psicoanalista Grupo Cero
                                                                                     y Terapeuta de Parejas          
                                                                                                Telf.: 610865355               
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miércoles, 8 de marzo de 2017

LA RECONCILIACIÓN EN LA PAREJA



    Hay ocasiones en las que las diferentes formas de pensar pugnan en una lucha de poder, donde lo importante es ser el vencedor, llevar la razón, imponer un criterio que en realidad poco tiene que ver con incluir las diferencias, con construir un lugar donde poder conversar y relacionarse con otros seres humanos. Desligarse de la familia  de origen es, en muchas personas, una proeza casi imposible, donde se sucumbe en muchos casos, a la neurosis. Esto es, al pasado, como si en la actualidad uno repitiera ese discurso familiar, una estela psicológica puesta en acto con una persona que no corresponde. Formas infantiles de relacionarse desde el presente.
     Culpar siempre al otro de lo que acontece en una relación tiene más que ver con algo que uno no debería haber pensado, deseado o fantaseado. No es cuestión de juzgar, sino de responsabilizarse, ver qué grado de implicación tiene cada uno en lo que ocurre en la relación. La verdad se construye cada vez, no está en ningún lugar, cada persona tiene un punto de vista diferente. Ocurre que tras muchas de las disputas, vemos por sus consecuencias, lo que realmente está en juego ahí. Es a través de los efectos que vemos las causas.
   Hay parejas que utilizan las discusiones para luego reconciliarse, como una manera de despertar la llama de la pasión. Ocurre de manera que uno no sabe nada de esas intenciones, sino que lo muestran en su deseo, de manera que se convierte en un patrón. Cuando algo o alguien se cree perdido, es cuanto más vivo interés suscita. Da lugar a una reflexión ¿ Te ocupas de la pareja sólo cuando te falta? El amor y el deseo son un trabajo constante que hay que dedicar, no es cuestión de “sentirlo” , porque el sentir depende de nuestra forma de pensar.
  Hay reconciliaciones que son la cara visible de un síntoma que en sus idas y venidas les hace vivir en la insatisfacción y en la culpa. Esperan que el otro o la otra cambie, y no se dan cuenta que precisamente hay un pacto inconsciente en sostener ese tipo de relación. Si no hay un trabajo a través de la terapia va a continuar esa dinámica constante como forma de vida.
  Pero poder reconciliarse con el otro también es poder reconciliarse consigo mismo, aceptar las imperfecciones, los errores, dejar a un lado ese yo ideal que sólo ocasiona intransigencia para sí mismo y hacia los otros. También es haber aprendido a amar a tu padre y tu madre para poder sustituirlos por otras personas del mundo. Hay muchísimas problemáticas en la pareja que tienen que ver con nuestras primeras figuras, sentir que uno no recibido suficiente cariño, que los padres tenían que haber hecho más por ellos, que a los hermanos les querían más, que la educación fue una mala educación, que el padre era un padre ausente, o la madre, o tal vez permanecer aún ligados a ese amor infantil y exigir al otro o la otra posiciones que no le corresponden. Pasar la página del álbum familiar es poder incluirla en el mundo actual.
  Aprender a conversar no es fácil, porque sobre todo hay que detectar desde qué lugar se habla y a quién. Uno padece de sus posicionamientos inconscientes que le producen una realidad y no otra con la pareja. Las palabras en el seno de la relación terapeútica le permiten romper romper el bucle para permitirse un grado se humanidad más acorde a sus deseos y a la realidad que tiene delante.

                                                                                            Laura López, Terapeuta de parejas
                                                                                                            Telf: 610 86 53 55 
                                                                                                          lalgsico@gmail.com
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lunes, 6 de marzo de 2017

SUPUESTO FRAGMENTO DE UNA SESIÓN DE PSICOANÁLISIS ACERCA DE UNA MUJER QUE NO PODÍA SEPARSE DE SU PRIMERA PAREJA




EL FUE EL PRIMERO PARA MI, EL PRIMER HOMBRE CON EL QUE MANTUVE RELACIONES. LLEVAMOS YA MUCHOS AÑOS JUNTOS Y A VECES ME PREGUNTO QUÉ ES LO QUE  HAGO CON ÉL. YO HAGO MI VIDA Y NO CONTAMOS EL UNO CON EL OTRO PARA NADA, SOBRE TODO YO. HAY VECES QUE LE MIRO Y SIENTO COMO UNA INDEFERENCIA...PERO CUANDO CONVERSO CON OTROS HOMBRES, E INCLUSO FANTASEO CON LA OPCIÓN DE ESTAR CON ALGUNO DE ELLOS, SE ME ME VIENE LA IMAGEN DE MI MARIDO…ES COMO SI NO PUDIERA SEPARARME DE EL, Y ESO QUE LO TRATO FATAL. YO NO SÉ QUÉ HACEMOS JUNTOS. NO PUEDO DAR EL PASO.
    Cuando una mujer mantiene una primera relación sexual, le ocurre que en esa primera vez se produce una “herida narcisista”, como si la pérdida de la virginidad fuese un órgano perdido. Hay reacciones de hostilidad ante ese primer hombre a la vez que se produce una servidumbre sexual, por el hecho de que, a fuerza de la repetición, ha sido el primer hombre que le hizo gozar (esto también ocurre con los hombres cuando por alguna causa, padecen de una impotencia y esa mujer les devuelve la potencia). 
    Aparece totalmente disociada de su marido y, sin embargo, no puede desligarse de él. Cuando intenta orientar su amor hacia otra persona, se le estorba la imagen de su marido, al que, sin embargo, no ama. Permanece ligada a su marido por esa servidumbre, incluso no logra liberarse de él porque no ha acabado de vengarse de él. Y esto ocurre de manera inconsciente, no se sabe de esa hostilidad reprimida, sólo por los efectos.
    El psicoanálisis permite producir otra liberación de esa hostilidad reprimida, o bien para poderse separarse  y poder sustituir por otra persona. o para permitir que no actúe esa hostilidad en una y producir otra posición en esa relación. Los afectos, si son psicoanalizados pueden ser otra cosa, porque nada es lo que parece . Hay algo latente en esa absurdidad y complejidad de lo manifiesto. 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero 
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jueves, 2 de marzo de 2017

SUPUESTO FRAGMENTO DE UNA SESIÓN DE UN PACIENTE CON OBSESIONES

ESTAS OBSESIONES NO ME DEJAN VIVIR. ME MONTO EN EL METRO Y ME PONGO MUY ANGUSTIADO PORQUE LA GENTE ME TOCA, ME ROZA, Y TEMO CONTAGIARME DE ALGO. EL OTRO DÍA ME PASÓ QUE FUI A UN SERVICIO PÚBLICO, PORQUE NO PUDE AGUANTAR MÁS Y ME ANGUSTIÉ MUCHÍSIMO, ESTABA MUY SUCIO Y CUANDO LLEGUÉ A CASA TUVE QUE LAVARME LAS MANOS, LA ROPA, DUCHARME VARIAS VECES. APENAS TENGO RELACIONES CON LA GENTE. QUIERO MUCHÍSIMO A MI MUJER, INCLUSO LE CONTABA QUE UN AMIGO ME DIJO DE IR CON PROSTITUTAS Y CLARO QUE LE DIJE QUE NO, YO QUIERO A MI MUJER, Y SE LO CONTÉ A ELLA, NO SÉ, ASÍ, COMO CONVERSANDO. ANTES CUANDO ERA JOVEN SI HABÍA IDO ALGUNA VEZ, PERO AHORA NO PIENSO EN ELLO, PORQUE YO QUIERO MUCHO A MI MUJER.
NO PUEDO TAN SIQUIERA JUGAR CON MIS HIJAS EN EL PARQUE, PORQUE ESO DE TIRARME AL SUELO, CON LA PELOTA, PIENSO QUE ME VOY A CONTAMINAR. LA PASADA SEMANA VINO UN FAMILIAR DE MI MUJER QUE NO SABÍA NADA DE MI ENFERMEDAD Y SE SENTÓ EN EL SOFÁ. ME EMPECÉ A ANGUSTIAR MUCHÍSIMO PORQUE EMPECÉ A PENSAR EN LA DE SITIOS EN QUE SE HABRÁ SENTADO CON ESA ROPA, A QUIÉN HABRÍA TOCADO...Y LE TUVE QUE EXPLICAR PARA QUE SE FUERA.
YO QUIERO MUCHO A MI MUJER, ES MI MUJER PARA TODA LA VIDA, Y EL TRATAMIENTO LO HAGO POR ELLA, PORQUE SE VA A CANSAR DE ESTAR CONMIGO, DEBE SER HORRIBLE ESTAR CON ALGUIEN ASÍ.. DEJA EL TRATAMIENTO TRAS LA PRIMERA SESIÓN

Los síntomas, al igual que los sueños, tienen un sentido, una interpretación. Son una metáfora de algo que acontece a nivel psíquico, un conflicto que aparece solucionado como síntoma. El Yo media entre la instancia del Superyo (la moral) y el Ello (ese caldero de deseos, energía libidinal o sexualidad infantil reprimida).
Hay personas que no toleran tener deseos hacia otras personas. Un hombre que tanto ama a su mujer ¿cómo va tener esos deseos hacia otras mujeres u hombres? Porque el deseo no tiene ética ni moral... Una cosa es desear y otra hacer. Todos deseamos las mismas cosas y nos diferenciamos en la manera de renunciar a ellas, que puede ser incluso a través de la enfermedad.
Su escrupulosidad en la limpieza, en el contacto con la gente, habla de otra clase de limpieza, que tiene que ver con su moral, tal vez de algo que ha deseado, fantaseado y que ni siquiera ha podido llegar a la conciencia y ha reprimido. Pero esa represión falla y esa energía libidinal se disfraza, montada en otra representación para que no se sepa nada de ella, del verdadero deseo inconsciente. Por eso son tan absurdos y se abrochan a algo tan cotidiano como lavarse las manos, limpiar, pero de una manera muy exagerada y sin lógica aparente. No tiene lógica para la razón, pero para el Psicoanálisis sí. Un acto cotidiano como lavarse las manos, la ropa, la limpieza, tiene que ver con otra clase de limpieza, un limpieza moral. Es una metáfora, de algo con referencia a lo sexual.
En lo que relata esta persona dice que cuando está con otras personas, le rozan, se sienta en sitios, teme contagiarse. Tiene que ver con el deseo que le acontece ante otras personas (a nivel inconsciente) y que trata de evitar. Los demás son para él tentaciones en ese amor idílico. Un afecto muy exagerado hacia algo o alguien, una reiteración en ese decir, hay que sospechar que también está todo lo contrario. Las relaciones están envueltas en una ambivalencia de afectos, es estructural. Trata de cercenar esa relación, eliminando al mundo. Recuerda a una relación materno filial, donde la madre y el niño son uno solo. Pero esa ambivalencia afectiva está expresada en la frase “yo quiero mucho a mi mujer, es mi mujer para toda la vida y el tratamiento lo hago por ella, porque se va a cansar de estar conmigo, debe ser horrible estar con alguien así”, y decide dejar el tratamiento.
También llama la atención cuando le habla a la mujer de que sus amigos le dijeron de ir con prostitutas, y recuerda cuando era joven e iba, poniendo ahí en juego un deseo coartado. Tal vez le esté indicando a ella que tome otra posición en la relación, o tal vez la consecuencia es que ella le “prohiba” que mantenga contacto con esos amigos, para tener menos tentaciones. Sólo después sabremos.
El psicoanálisis permite transformar a la persona para producir goces más civilizados y tolerar los deseos. También hay que decir que las obsesiones tienen ramificaciones en su estela familiar que repite en la actualidad, tal vez la ambivalencia al padre y su acercamiento con la madre. Ya aconteció algún episodio de neurosis en su niñez.


                                                                                 Laura López Psicoanalista Grupo Cero
                                                                                          Experta en Toc y obsesiones
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miércoles, 1 de marzo de 2017

FRAGMENTO DE UNA SESIÓN DE TERAPIA DE PAREJA Y SEXUALIDAD


NO SÉ QUÉ ME PASA CON MI MARIDO, QUE NO QUIERO NI QUE ME TOQUE...DEBEN SER LOS AÑOS, LA MONOTONÍA...TAL VEZ QUE PRONTO ME LLEGARÁ LA MENOPAUSIA, NO SÉ. LA COSA ES QUE NUESTRA RELACIÓN SIEMPRE HA PASADO POR MUCHOS ALTIBAJOS E INCLUSO POR INFIDELIDADES POR SU PARTE...PERO JUSTO AHORA QUE ESTAMOS MEJOR, NO SÉ QUÉ ME PASA. INCLUSO ES COMO SI PRESINTIERA QUE ALGO ME OCULTA. NO SÉ...¿Y SI ESTÁ CON OTRA?

   Lo ideal es que el amor y el deseo confluyan en un mismo objeto, que se ame y se desee a esa misma persona, pero vemos que los rumbos del deseo en muchas ocasiones hacen no entender lo que está pasando, en cuestionarse si realmente se ama a esa persona.... Los primeros objetos amorosos son los familiares: la madre en primer lugar, el padre, los hermanos y, tras atravesar el pasaje del Complejo de Edipo, donde hay un juego de identificaciones y de rechazos, se relegan a lo inconsciente esos lazos libidinales, eróticos, fundándose nuestro aparato psíquico y el deseo. La corriente cariñosa se impone a la sensual. Las demás personas que van a ir sumándose en nuestra vida, las diferentes elecciones amorosas, son sustitutos de esas primeras figuras familiares. Pero, en ocasiones, en esas otras personas que son los sustitutos, como en este caso, el marido, hay una disociación del amor y el deseo. Es decir, no se puede desear a las personas que se aman y a las que se desean no se aman. Es como si esa persona fuese un objeto incestuoso, o la mamá o el papá, las relaciones se convierten en “muy familiares” y sucumbe el deseo. Se posicionan psíquicamente en un lugar donde uno hace de máma y otro de hijo, recordando más bién a esas relaciones primeras, y esto acontece de manera inconsciente.
   En lo que comenta en la frase que la relación ha pasado por muchos altibajos incluso por infidelidades por su parte y que justo ahora que están mejor, muestra que justamente desea más a su pareja cuando entra un tercero en la escena. Ahí es como si lo viera como un hombre. Inconscientemente se ponen en esa posición de triángulo amoroso para avivar la llama de su pasión. La condición para desear a ese hombre es que esté con otras mujeres. El que otras personas deseen a la pareja hace que ésta se muestre más deseable, ya que se desean deseos.
   Nada tiene que ver con la menopausia, esto es un prejuicio, pues precisamente en la menopausia se reaviva el deseo sexual, pues se desvincula de la reproducción y se puede permitir otro grado de libertad. La moral de la mujer reprime en exceso esta sexualidad en muchas ocasiones, transformándose en angustia.
   Ella se pregunta ¿y si está con otra?, lo que muestra un deseo inconsciente de que vuelva a ser un “hombre” deseable para ella. El amor y el deseo también se construyen, y el terapeuta de parejas con formación psicoanalítica le permite transformar estas posiciones psíquicas, que son inconscientes, para permitirle que el amor y el deseo emerjan y fluyan. El Psicoanalista va a escuchar la verdadera dimensión de su deseo y ayudarle a producir otras posiciones en su pareja para que su relación sea mucho más satisfactoria.
                                                                     
                                                                       Laura López Psicoanalista Grupo Cero
                                                                                       Terapeuta de Parejas
                                                                                          Telf.: 610 86 53 55
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