miércoles, 1 de marzo de 2017

FRAGMENTO DE UNA SESIÓN DE TERAPIA DE PAREJA Y SEXUALIDAD


NO SÉ QUÉ ME PASA CON MI MARIDO, QUE NO QUIERO NI QUE ME TOQUE...DEBEN SER LOS AÑOS, LA MONOTONÍA...TAL VEZ QUE PRONTO ME LLEGARÁ LA MENOPAUSIA, NO SÉ. LA COSA ES QUE NUESTRA RELACIÓN SIEMPRE HA PASADO POR MUCHOS ALTIBAJOS E INCLUSO POR INFIDELIDADES POR SU PARTE...PERO JUSTO AHORA QUE ESTAMOS MEJOR, NO SÉ QUÉ ME PASA. INCLUSO ES COMO SI PRESINTIERA QUE ALGO ME OCULTA. NO SÉ...¿Y SI ESTÁ CON OTRA?

   Lo ideal es que el amor y el deseo confluyan en un mismo objeto, que se ame y se desee a esa misma persona, pero vemos que los rumbos del deseo en muchas ocasiones hacen no entender lo que está pasando, en cuestionarse si realmente se ama a esa persona.... Los primeros objetos amorosos son los familiares: la madre en primer lugar, el padre, los hermanos y, tras atravesar el pasaje del Complejo de Edipo, donde hay un juego de identificaciones y de rechazos, se relegan a lo inconsciente esos lazos libidinales, eróticos, fundándose nuestro aparato psíquico y el deseo. La corriente cariñosa se impone a la sensual. Las demás personas que van a ir sumándose en nuestra vida, las diferentes elecciones amorosas, son sustitutos de esas primeras figuras familiares. Pero, en ocasiones, en esas otras personas que son los sustitutos, como en este caso, el marido, hay una disociación del amor y el deseo. Es decir, no se puede desear a las personas que se aman y a las que se desean no se aman. Es como si esa persona fuese un objeto incestuoso, o la mamá o el papá, las relaciones se convierten en “muy familiares” y sucumbe el deseo. Se posicionan psíquicamente en un lugar donde uno hace de máma y otro de hijo, recordando más bién a esas relaciones primeras, y esto acontece de manera inconsciente.
   En lo que comenta en la frase que la relación ha pasado por muchos altibajos incluso por infidelidades por su parte y que justo ahora que están mejor, muestra que justamente desea más a su pareja cuando entra un tercero en la escena. Ahí es como si lo viera como un hombre. Inconscientemente se ponen en esa posición de triángulo amoroso para avivar la llama de su pasión. La condición para desear a ese hombre es que esté con otras mujeres. El que otras personas deseen a la pareja hace que ésta se muestre más deseable, ya que se desean deseos.
   Nada tiene que ver con la menopausia, esto es un prejuicio, pues precisamente en la menopausia se reaviva el deseo sexual, pues se desvincula de la reproducción y se puede permitir otro grado de libertad. La moral de la mujer reprime en exceso esta sexualidad en muchas ocasiones, transformándose en angustia.
   Ella se pregunta ¿y si está con otra?, lo que muestra un deseo inconsciente de que vuelva a ser un “hombre” deseable para ella. El amor y el deseo también se construyen, y el terapeuta de parejas con formación psicoanalítica le permite transformar estas posiciones psíquicas, que son inconscientes, para permitirle que el amor y el deseo emerjan y fluyan. El Psicoanalista va a escuchar la verdadera dimensión de su deseo y ayudarle a producir otras posiciones en su pareja para que su relación sea mucho más satisfactoria.
                                                                     
                                                                       Laura López Psicoanalista Grupo Cero
                                                                                       Terapeuta de Parejas
                                                                                          Telf.: 610 86 53 55
                                                                                www.psicoanalsitaenmalaga.com

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