jueves, 4 de julio de 2013

¿EGOÍSTA?




    En nuestros pasos en el mundo nos vamos rodeando de otros: familiares, amigos, conocidos...personas que nos acompañan en el camino de la vida y las que nos tienden una mano y nosotros a ellos. En otras ocasiones la mano te la tienden...pero al cuello. Es de ingratos el no permitir que el otro crezca, pretender que toda la vida sea dedicada por y exclusivamente para esa relación. Eso sí que es ser egoísta. Es la posición del demandante que nunca nada es suficiente, como un niño pequeño exigiendo continuamente la atención de su madre. Hay que tener cuidado porque cuando uno delimita bien su espacio, la vida fluye y transcurre entre otros, en el deseo, pero si este tipo de relaciones generan sentimientos de culpabilidad, uno está perdido y atado a esa demanda. El egoísmo te envuelve pero no el propio como quieren hacerte entender, sino el del otro por ese mecanismo de proyección: él no es el egoísta sino tú. Esa persona se ahoga en su propio veneno, su propia baba que le corroe y que sólo le empapa a ella. Embebida por sus problemas y sus pensamientos, no ve más allá hasta donde su brazo se extiende. Así, tu crecimiento es una ofensa personal, lo haces para fastidiarlo, hay reproches continuos, cuando en la vida hay decisiones que hay que ir tomando y en pos de los otros, del mundo, de la civilización, de la cultura...Uno ha de envolverse de un entorno adecuado que te aliente y te apoye en tu deseo de brindar a los demás tanta riqueza y bagaje de tu camino personal y profesional. Sin ética, sin límites, a la hora del encuentro con los otros, conviertes las relaciones en relaciones “locas”, sin ley, perversas, donde cada uno juega un papel y donde los afectos no se corresponden con la realidad de esa relación, sino que van en referencia a otras pasadas. A veces, hay que abandonar ciertas maneras para poder abrazar lo nuevo. No te quedes sin el mundo, sé fuerte, has de pensar que el camino que vas a recorrer no lo haces para dañar a nadie, es una opción de vida que te toca hacer en ese momento para poder seguir. Si alguien se siente dañado, ese es el egoísta. No traicionar el deseo, aprender a conversar, darnos la espalda a nosotros mismos y dar lo que no se tiene a quien no es, es toda una lección de vida. 


“Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas;
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.”
Laura López, psicóloga-psicoanalista
Telf.: 610865355

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