lunes, 2 de agosto de 2021

LA IMPORTANCIA DEL TRABAJO PARA LA PERSONA. CONSEJOS PRÁCTICOS

 



EN UNA SOCIEDAD JUSTA, EL TRABAJO ES UN DON

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Y éste es el verso donde intentaré dejaros la enseñanza más necesaria:

En una sociedad justa, el trabajo es un don:

una alegría, un bien, humano propiamente, con el cual se puede modificar lo natural, la vida, los enjambres de sueños, el sol. Con el trabajo el hombre pudo volar sin alas, navegar por los mares sin conocer el mar. Del árbol, estupefacto de sorpresa ante el hombre, pudo el trabajo arrancar una silla y, de la piedra, las señales que forjan el porvenir del hombre, su casa, sus monumentos, su propia lápida.

          

   El trabajo es muy importante para el psiquismo de las personas. Es una de las formas más fuertes de sostener a la persona a la realidad. En lugar de imbuirse en la fantasía, permite transformar lo que de la realidad no es satisfactorio e inadecuado.  Todas nuestras tendencias, inclinaciones preexistentes, deseos, como la agresividad, el narcisismo, lo amoroso, erótico, celos, envidia...se desplazan, se subliman en el trabajo, siendo un bien incalculable para las personas.

            Necesitamos, desde épocas primitivas, pactar, unirnos para realizar transformaciones en la naturaleza,  como por ejemplo para construir un puente, casas...  Incluir a otros es esencial para cualquier actividad. Solo se pueden hacer muy pocas cosas. Cuando más crecemos, más necesitamos de los demás.  Las necesidades exteriores y el amor nos unen.

            La cultura no sería posible sin el lenguaje y el trabajo. Para realizar modificaciones en la realidad, el ser humano, tuvo que comenzar a comunicarse.

            En el malestar de la cultura, Freud nos señala cómo uno de los paliativos para el dolor, las adversidades de la vida es el trabajo, así como una de las fuentes de goce de las personas  Genera autoestima ante la consecución de los logros. Lo que ocurre que también hay cierta aversión a él porque nos indica la renuncia a esas tendencias que nos dejan anclados en el placer.

            En sociedades justas, el trabajo es un don, nos dice el poeta.  En este sentido, los beneficios y privilegios que sustentan una minoría en la civilización a fuerza de oprimir a otros, hacen que estas clases desfavorecidas hagan todo lo posible por liberarse del incremento de privación que sobre ellos pesa. Si no lo consiguen, se genera un descontento que puede conducir a rebeliones.  La hostilidad es inherente a esta situación,  pues los oprimidos sostienen la civilización con su trabajo y, en cambio, participan muy poco de sus bienes. Una cultura que deja insatisfecha a un número tan considerable de personas y los incita a la rebelión no merece perdurar en el tiempo.

            Sociedades donde es difícil acceder al trabajo genera también personas enfermas. Sin una ilusión de futuro, sin entusiasmo, no se puede vivir. Es importante indicar que la salud no es la ausencia de enfermedad. También hay que incluir lo social, el trabajo... una persona que no puede amar y trabajar  para el psicoanálisis, también es indicativo de enfermedad.

            El poeta José Martí nos indica que la felicidad está en el camino del trabajo y el trabajo es menospreciado por el hombre, también sujeto al principio del placer, donde nuestro aparato psíquico tiende a la mínima tensión posible. Pero sin cierta zozobra, frustración en la vida, el deseo no se relanza, no hay movimientos para poder transformar la realidad, incluir a los otros, construir un lugar mejor.  Hay quien permanece en un lugar materno filial, donde sigue estando en los brazos y el sopor de la función madre, incapaz de dar los pasos para adentrarse en el mundo, hacer algo por otras personas.  No hay crecimiento, desarrollo personal si nos quedamos instaurados en el sopor de la pasividad, que requiere de mucha actividad para permanecer en esa posición.

            Todos venimos con una deuda simbólica, ya había otros que dieron su vida, que trabajaron para que podamos disfrutar de todos los derechos que disfrutamos, de las instituciones, las comodidades que hacen que no tengamos que empezar de cero otra vez. Hay una historia en la humanidad, un bagaje, una suma, que nos permite, en cada generación, beneficiarnos de los avances en la salud, el bienestar, por ejemplo.

            Hacer un viraje del narcisismo, al amor familiar y después al amor social es un verdadero viaje. El trabajo está articulado con el amor, amor social, en el sentido que doy algo que ni siquiera sé a alguien que no conozco y se beneficia de ello.

            Si hay dificultades en  trabajar, podríamos pensar que puede tener que ver con la elaboración de esa deuda simbólica, donde no pude transformar esa posición de recibir. Trabajar tiene que ver con dar, producir  un beneficio a otras personas. Hay numerosos problemas sociales cuando sólo se trabaja para lo necesario y se instalan en la hostilidad hacia el trabajo.

            La libertad en las personas conlleva compromisos, dependencia con otras personas, sumar, establecer lazos donde nosotros puede más que yo.  Siempre está incluido el otro en cada cosa que se hace, tanto para bien como para mal.

            La satisfacción en el trabajo no sólo conlleva la parte económica, importante también como medio de subsistencia e intercambio. El dinero proporciona libertad.  Es algo inventado por el hombre que habla de nuestra posición ante los deseos, cómo ejercemos la tacañería, el ser desprendido, invertirlo, gastarlo... al fin y al cabo nuestra sexualidad. También conlleva  el trabajo convertir en realidad deseos, fantasías, pagar esa deuda simbólica que traemos en el mundo, sentirnos útiles, aumentar la autoestima.

            Con trabajo también nos referiremos a que todo se construye en el ser humano, ni siquiera ser hombre, ser mujer, ser un humano se nace, es algo que se accede, es una construcción. El psicoanálisis introduce la cuestión del trabajo, la elaboración.  Hay una diferencia entre el pensar, desear y hacer. Una cosa es la realidad psíquica y otra la realidad material. Hasta la salud es una construcción, y el desear se muestra en el acto. Porque se llevó a cabo es que se deseaba.

Incluir el concepto de trabajo nos hace humanos, civilizados, sujetos de nuestro deseo. ¿Qué ideología te sustenta? Había mundo antes de que llegáramos y seguirá existiendo cuando lo dejamos.

 ¿Contribuimos a él?

 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

Telf.: 610 86 53 55

LA REBELDÍA

 




  

   La rebeldía es necesaria para constituir nuestra identidad. Cuando nacemos, la relación primera, que es con la función madre, podríamos decir que es de sometimiento, porque estamos a expensas de esa función, de sus cuidados. Sin ella moriríamos. El cachorro humano nace indefenso y, por contra de otras especies que evolucionan más rápidamente, el ser humano depende constantemente de otras personas para vivir y desarrollarse.

            En la etapa anal (alrededor de los 2-3 años)  que es la de control de los esfínteres, acontece la primera rebeldía, donde en la relación con la persona que está al cuidado, la maneja a través expulsar- retener, se convierte en su relación con el medio. Si defeca o no defeca, con la consecuente preocupación de los progenitores. Ve una gran fuente de poder en la atención con esa relación.  Aquí se forja el carácter, la tacañería, porque también posteriormente va a estar relacionado con el manejo de dinero.

            Con la llegada de la pubertad, hay una caída de la idealización de las figuras parentales. Ya no son esos padres todopoderosos, sino que se vuelven más reales, con sus defectos y sus virtudes. Es una época compleja donde además de los cambios en el cuerpo también se produce la separación de esa familia idílica para comenzar a construir la propia vida. Supone una rasgadura para el ser humano, dejar atrás esos primeros amores y sustituirlos por el mundo. A veces se realiza de forma dificultosa. Han de forjar su identidad, tomar modelos de identificación con otras personas que se van encontrando en el camino. A veces es difícil dar esos pasos, asimilar los cambios.  Las normas que antes valían ahora no sirven. También reaparece, tras un periodo de latencia, la sexualidad en relación con los otros. A veces los cambios se muestran en la rebeldía, pero hay que distinguir dos clases de rebeldía. Una de ellas es la que es más silenciosa, que hace que uno se pueda ir despegando, que va aceptando que el otro es diferente y se va forjando un camino distinto. Otra es ese amor intenso, esa fijación, que se transforma en odio. Pero no supone ninguna rebeldía, sino que son maneras de permanecer, al no poder elaborar la separación tan necesaria, se transforma en odio pero para seguir pegado a ese ideal. Entonces vemos que hay  una rebeldía para estar aún más unido al otro, como un viraje  a odio de ese intenso amor, fijado a las figuras ideales de la infancia del que no se pueden despegar. Entonces habría una rebeldía que te ayuda a crecer y otras que es una manera de seguir en esa relación infantil, ahora transformada en odio. Partimos de la base que las relaciones amorosas son ambivalentes.

            A veces la propia intolerancia de los progenitores de alguna manera alienta esas respuestas desmedidas y la incapacidad de despegarse. Recordemos que los hijos no son “mis hijos” como algo de mi propiedad, sino una persona que acompañamos en el crecimiento, con criterios e ideas propias a los que tenemos que ayudar a establecerlos.  La familia te tiene que alentar a separarte. El “no” nos civiliza.

            También hay relaciones de rebeldía con uno mismo, porque en nosotros mismos hay contradicciones, digamos que dos mundos se abren en nosotros: lo inconsciente y lo consciente y en los efectos que hay en nuestro día a día vemos también esa rebeldía: quiero pero no puedo, voy en contra de mí mismo...Si es que hay cosas que no puedo manejar, porque somos complejos, hay otro de mí que desconozco.

            Ser rebelde también en las relaciones, porque puedo estar en una relación de sometimiento. Todo no puede ser sí. A través del diálogo se establecen acuerdos, pactos, donde uno no invade al otro. Los amantes se tienen que separar para volverse a encontrar. El otro no puede gobernar mi vida, repetimos esa situación infantil maternal, donde dejo al otro que decida, que haga, para permanecer en esa posición.  Tiene que ver con una inmadurez emocional.

            Vemos que la rebeldía también es una lectura que va más allá de las apariencias. Las grandes rebeliones se hacen desde los pequeños grupos, donde se va forjando un pensamiento, porque la ideología, que es lo que nos dice cómo hemos de vivir, amar, etc. y que mantiene insatisfechas, infelices, con sentimiento de culpa, enfermas nerviosas,  a muchas personas porque no atienden a las necesidades y realidades del ser humano, guía el vivir. Mejor producir la rebeldía del ser humano que piensa y desea en pos de la felicidad y de los verdaderos valores, no sujetos a la ideología y a los sistemas. Con Psicoanálisis se aprende a vivir, a saber desde uno piensa y a construir la felicidad más acorde a cada persona. Uno no es sin otros.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

Telf.: (0034) 610 86 53 55

www.lauralopezgarcia.com

COMO ADAPTARNOS A LOS CAMBIOS Y SITUACIONES DIFÍCILES

 





   En mí se tienen que operar transformaciones para poder adaptarnos a la realidad y también para poder construirla, transformarla.  La salud tiene que ver con la capacidad de sustitución y en nuestra vida es un continuo separarnos, sustituir... Desde que nacemos, estamos sujetos a cambios, transformaciones...Nada viene hecho en el ser humano. Hay formas de pensar en la evolución de la vida que no nos sirven y que requieren abandonarlas para continuar en las mejores condiciones. Si no hubiera zozobra, movimiento, frustraciones, no nos moveríamos, no nos desarrollaríamos. Es por interrupción, cuando no coincide lo que pienso con  la realidad que se relanza mi deseo.

          El aprendizaje no tiene que ver con la experiencia, con lo que me pasa en la vida, es una transformación en uno, no me viene dado, es un trabajo que uno tiene que realizar.  En muchísimas ocasiones vemos que no se aprende. El hombre tropieza dos veces con la misma piedra. Hay tendencias inconscientes en nosotros, algo que se satisface en eso que me pasa. 

         Obstáculos siempre va a haber en la vida, pérdidas, situaciones de cambio...es cómo reacciono ante eso. Cómo es mi realidad psíquica, en qué posiciones me coloco ante los cambios. Hay quien niega la realidad y no puede aceptar lo que le pasa y fabrica una realidad propia.

          La neurosis hace que no se tolere la realidad, que no se acepte. Hay un secuestro psíquico, donde se acentúa la fantasía, la queja.. y no puede utilizarse esa energía psíquica para transformar nada. El mismo gasto energético se utiliza en la queja que en el trabajo. 

         La posición melancólica tiene que ver con no poder sustituir. Hay una identificación con lo perdido. Son los procesos de la depresión.

         Cuidado, porque se puede tender a normalizar reacciones que no son de la persona, sino que son mecanismos neuróticos. Una cosa es la realidad de fuera, y otra es mi realidad psíquica.  No nos relacionamos con la realidad, sino con la fantasía, y eso es lo puede llevarnos a enfermar, la relación con las fantasías, con las conscientes y las inconscientes.

         Una persona adulta sostiene más de veinte relaciones a su alrededor y podemos estar promoviendo en esa situación tendencias que estaban en mí: por ejemplo de hostilidad hacia personas cercanas.  La tristeza también es agresividad.

          Regresar de forma inconsciente a momentos anteriores, donde yo soy ese niño, habla de una posición pasiva. Es como una metáfora, un momento en el que elijo o estar en los brazos de esa mamá idílica (que no es la señora que está en casa sino que es una idealización de ese momento infantil) o entrar en el mundo.   Así se  puede llegar a eternizar esa sensación de infortunio personal. Pero podemos hacer algo, estar en el mundo, reaccionar.   Eso quiere decir  que hemos de salir de nosotros mismos, relacionarnos con otras personas, establecer lazos, juntos se puede más. Si no tengo mi mirada limpia, la cabeza vacía de elementos que me bombardean, no podré recibir nada nuevo, no lo veré. Es lo que me permito ver.

         Una nueva posición psíquica coloca al sujeto  en una nueva posición en el mundo, lo que conlleva a un cambio de la realidad sin que la realidad haya cambiado, porque no se trata de cambiar la realidad sino de transformarse respecto a las verdades humanas.

         Es importante dejar de eternizar los afectos,  no permitas  hacer de un afecto una “forma de ser”.  El miedo es algo puntual, concreto, sabes a qué tienes miedo, te ayuda a elaborar una respuesta: De huida, de afrontamiento...Los sentimientos comunes de miedo, inseguridad, duda, nos impiden muchas veces llevar a cabo cambios. El miedo produce inhibiciones en el ímpetu de crecer, desarrollarnos y en la tentativa de cambiar. Todo cambio conlleva movimiento, produce inquietud, nuevos retos, y aceptar que algo no es para siempre.  Quedarnos en el miedo es frenarnos, y además no lleva a la felicidad.  Hay un poeta, José Martí, que indica que la felicidad está en el camino del trabajo. No se llega a ningún lugar, es falso, es el camino de seguir, mantenerse, elaborar el camino.

         No se tiene nada en la vida, ni la misma vida. No hay nada seguro, la vida te lo da y te lo quita todo, lo material se construye. Es porque vamos a morir, porque hay una puntuación final, que yo me muevo, realizo, me uno a otras personas. Todo es una construcción, que se puede ir realizando, lo importante, nuestra mayor riqueza, las relaciones sociales, los lazos con otras personas. Vemos en épocas de crisis la importancia de las relaciones, que son las que nos sostienen. Producir esa red de apoyo, seguir trabajando, con confianza. 

         Para ello, también es muy importante gestionar la angustia y las fantasías. Con tanta imaginación se entra en un bucle donde se construye una realidad paralela. Se gasta muchísima energía en elaborar teorías, anticiparse...sólo sabremos después. Al igual que las conversaciones no están en la cabeza de las personas y en el encuentro es donde se producen, lo que las palabras se dicen entre sí.  Es imposible saber lo que la otra persona te va a decir, si no, en esa anticipación  se anula al otro, y es un monólogo con los propios ideales y con la omnipotencia de las ideas.  En la vida tampoco se puede saber lo que va a pasar. Puede haber previsiones pero todas caen, ni la meteorologia  asegura nada. La vida es incertidumbre, lo que ha sido siempre no es para siempre,  por eso es importante estar lo mejor preparados posible, y eso no quiere decir anticiparte, llenar la cabeza de fantasías, sino fortalecer la salud psíquica, para que se pueda reaccionar de manera adecuada a lo que la situación requiera. Cada vez es como si fuera la primera vez, siempre hay elementos diferentes en la ecuación.

         Consejos sabe dar todo el mundo pero sabemos que pasa como cuando se tiene mucho hambre y alguien nos enseña en una carta de un restaurante manjares maravillosos y apetitosos pero que no podemos pedir.  No nos engañemos, hay que hacer un trabajo para transformarse.  Requerimos de palabras con las que poder dar otra dimensión y elaborar de manera simbólica cualquier situación, separarnos de esos fantasmas imaginarios, frases... Cambios van a acontecer en cualquier momento, pero no tienen por qué enfermar. Tolerar la incertidumbre es salud.

         Psicoanálisis para vivir mejor en el futuro. 

 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

www.lauralpezgarcia.com

FELICIDAD ¿UNA ARGUCIA DEL SISTEMA?

 



Podríamos preguntarnos ¿qué es la felicidad? ¿De qué manera intentamos alcanzar la felicidad?

            La felicidad es un ideal que está sobrevalorado en muchos casos.

            ¿Buscamos la felicidad por la consecución de bienes? Nos encontramos en una sociedad capitalista donde estamos sobredeterminados por una inscripción económica, como en todas las sociedades de otras épocas, como en otros sistemas. Hay una ideología que se transmite como forma de vida: consiguiendo tales bienes vamos a alcanzar la felicidad, teniendo tal o cual, una ideología que te indica cómo manejar tu vida, tu tiempo de ocio.

            La felicidad se convierte en una moda, una tendencia consumista, que nada tiene que ver con nuestros deseos verdaderos. Cuando hablamos de felicidad nos olvidamos del goce. Obtener satisfacción, disfrutar, se habla como de algo inmediato, puntual, más de un placer hedonista, de descarga, muy pegado a lo básico y a las pulsiones más elementales. La recarga de energía para alcanzar logros mayores, proporciona un goce, con otras personas, en la consecución de metas donde esté implicado el deseo.   La salud tiene que ver con esta recarga de energía. 

            La felicidad  la relacionamos  con la calidad de  vida  y, aparte de las necesidades básicas, de alimento y cobijo, también indicaba Carl Marx que otra de las necesidades humanas está en los deseos, en el orden de satisfacerlos.

            Podíamos decir que en el ser humano hay dos vías para la consecución de la felicidad: la búsqueda o ausencia de dolor, de sufrimiento, y la consecución de sensaciones placenteras. Cuando se habla de felicidad se suele pensar más en esta vertiente del placer.

            ¿Y qué nos proporciona mayores sufrimientos? La relación con los demás, el amor de pareja, amistad... son a la vez que una fuente de satisfacción, también  de infelicidad. Jamás somos más vulnerables  que cuando amamos a alguien. Amar es necesario, pero la cuestión si ese amor erótico es lo único que nos sostiene.       Nos produce también dolor nuestra finitud orgánica y nuestra insignificancia frente a las calamidades  naturales.

            A veces se consulta de forma indirecta por el sufrimiento de alguna enfermedad, o de alguna circunstancia de la vida que hace mella en la persona, que es incapaz de gestionar.  No tiene que ver con pensar en positivo o en negativo, porque no es algo que uno pueda hacer de manera voluntaria, depende de circunstancias inconscientes. También hay una tendencia a idealizar el pasado, como si hubiera sido una época idílica, la infancia, cuando se padecen de los mismos afectos pero no se  dispone de los medios para manejarse por su inmadurez, siendo una fuente importante de insatisfacción. Lo que sucede es que lo olvidamos y permanecemos en el engaño.

            Si  estamos más sujetos a ese principio del placer, satisfacer de forma rápida nuestros deseos más inmediatos, se genera un vacío en la persona porque de lo que se trata es de que nuestra máquina de desear, nuestro vivir, no se detiene, es el recorrido, el latir.  Hay que introducir la realidad, esperar el momento, demorar, templanza para alcanzar goces más civilizados y que va a ser una fuente de felicidad y de enriquecimiento.

            Para evitar el displacer, el sufrimiento, uno de los paliativos es recurrir a narcóticos, drogas... pero es una formar de evadirse de la realidad momentáneamente. Si no hay un trabajo que modifique la realidad, cuando el efecto de la droga desaparezca, se vuelve a lo mismo de lo que se huye y que le llevó a consumir.

            Hay una vía para el goce que es la creación, la belleza, la estética, las artes, el trabajo científico, donde se da un rodeo a esa realidad insatisfactoria y se pone la energía psíquica, la libido,  al servicio de la producción social, proporcionando una elevación de la autoestima y un beneficio para los demás.

            Hemos de tener en cuenta que al ser humano le cuesta mucho tolerar el goce, el bienestar, el placer. Por ejemplo, en su forma más extrema están los que fracasan al triunfar, justo cuando consiguen o están a punto de conseguir algo muy anhelado, enferman, o producen una serie de acciones para estropearlo. En menor medida pasa en todas las personas, porque en todos hay una culpa inconsciente, que corresponde deseos, pensamientos, tendencias que otra parte de uno rechaza fuertemente ¿Y cómo se calma? Buscando inconscientemente castigo en la realidad

            Muchas veces nos cuesta dejarnos llevar, por lo que deseamos, ser sinceros frente al otro, siendo un motivo importante  de disminución del goce.   Dejarnos llevar por ese saber inconsciente nos va ayudar a ser más sanos porque puede haber conflictos entre la moral y los deseos, que producen efectos en nosotros: disconformidad, insatisfacción, infelicidad, culpa, detenciones, sensación de infortunio personal...sin saber de dónde provienen. Nadie nos enseña a ser feliz. Hay una globalización  con la moral cultural que no atiende a los deseos verdaderos de las personas, en la idiosincrasia de cada una de ellas, que ni ellas mismas tienen en cuenta. Por eso es importante psicoanalizarse.

            Que el proyecto de tu vida sea más que las situaciones inmediatas. Permitirte seguir proyectando, deseando. Es necesario  que  no falten las ilusiones, las utopías...La depresión tiene que ver con identificarse con lo perdido,  con no tener ideales. Es importante no parar nuestra máquina de desear, volver a hacer cosas, relacionarse, volver a empezar cada día... la salud psíquica está engarzada en  este despliegue.

            El placer lo han convertido en una obligación pautada por el dinero (tener un móvil mejor, una casa, un coche, viajar...) estamos en el orden del tener.. Pero son los proyectos los que generan la felicidad de la vida. 

            No podemos dejarnos llevar por los gustos, caemos en el placer inmediato. Es hacer lo conveniente, construir una vida más allá de lo mínimo. Eso es lo que nos diferencia de los animales, vivir como un humano, alimentar el alma.  Para eso, los poetas denuncian la realidad.  Federico Garcia Lorca en el discurso de inauguración de la biblioteca de su pueblo natal, Fuentevaqueros, dice (fragmentos):

            Yo he visto a muchos hombres de otros campos volver del trabajo a sus hogares, y llenos de cansancio, se han sentado quietos, como estatuas, a esperar otro día y otro y otro, con el mismo ritmo, sin que por su alma cruce un anhelo de saber. Hombres esclavos de la muerte sin haber vislumbrado siquiera las luces y la hermosura a que llega el espíritu humano. Porque en el mundo no hay más que vida y muerte y existen millones de hombres que hablan, viven, miran, comen, pero están muertos. Más muertos que las piedras y más muertos que los verdaderos muertos que duermen su sueño bajo la tierra, porque tienen el alma muerta. Muerta como un molino que no muele, muerta porque no tiene amor, ni un germen de idea, ni una fe, ni un ansia de liberación, imprescindible en todos los hombres para poderse llamar así. Es éste uno de los programas, queridos amigos míos, que más me preocupan en el presente momento.

(...)

            No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

            Si no tenemos proyectos, nos convertimos en un ser que vive y muere. Lo que le da sentido a tu vida, es tener una relación de los deseos con la realidad. Nos sumimos en un infantilismo, de satisfacción momentánea, y eso nos va a generar también graves problemas, falta de ilusiones, angustia, depresión....No ser esclavo de las cosas, de lo inmediato, del dinero.

            Estar tranquilo, sin hacer nada, apartarse como un ermitaño, no es la solución. La tranquilidad no te hace estar mejor. El letargo, las ensoñaciones, se terminan convirtiendo en una armadura de carne, sin posibilidad de volar, de construir el futuro.

            La completud no es posible, ni la inmortalidad. “No todo” es lo que hace que se ocupe el lugar del hacer, desprenderte de ti y poner en circulación el deseo, porque al fin y al cabo somos sujetos deseantes y es el deseo el que nos hace humanos.

            En cuanto conseguimos lo que creíamos que era el objeto de nuestra felicidad, nos damos cuenta que la dicha de obtenerlo es breve, y a veces incluso contraproducente. 

            Nuestro deseo en sí mismo en imposible, no se calma en ningún objeto, sino que le interesa desear, el movimiento del deseo.

            Gozamos por el constraste . Muchas veces incluso no soportamos que nos vaya bien y atentamos contra nuestros propios deseos. Llegamos incluso a despreciar fuentes de satisfacción y felicidad perdurable como el trabajo físico e intelectual. Renunciar a nuestras tendencias hedonistas, egoístas, a veces es muy dificultoso, y produce una hostilidad hacia la cultura, que viene a ponernos esos diques. Si retomamos lo que dijimos al principio, en esta sociedad de bienes, la mayoría de nuestras formas de diversión es para perpetuar esa posición hedonista. Recibir, placer inmediato, por eso la frase de Miguel Oscar Menassa de “No fui feliz , porque ser feliz era una argucia del sistema”.

            La felicidad, dice el poeta José Martí, sólo puede hallarse en el camino del trabajo. También en el poema de Ïtaca, de Constantino Kavafis, habla de esa metáfora en la vida, el camino.  Miguel Oscar Menassa dice en su poema “en una sociedad justa, el trabajo es un don”. Realmente con el trabajo puedo transformar la realidad, es lo que nos ata fuertemente a la misma.  Pero también amar, incluso convertirse en un ser humano deseante, requiere de un trabajo. La felicidad está en ese camino, junto a otros, en el deseo. 

 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

www.lauralopezgarcia.com

REJUVENECER EN LA TERCERA EDAD



  


    No es el cuerpo, es el deseo el que nos sostiene en la vida. La soledad y el aburrimiento matan. El deseo requiere de movimiento, proyectar hacia el futuro, entre otros, junto a otros. Es sabido que aprender algo nuevo rejuvenece, me pongo en el lugar del comienzo, de la partida, donde relanzo el deseo. Un nuevo amor, clases, un nuevo proyecto que me hagan habitar en la ilusión del futuro. Antes era, tal vez, casarse, tener hijos, un trabajo... y ahora los hijos han crecido, han generado su propia familia  ¿ya está? ¿Por qué se dejan de tener proyectos? ¿Por qué los que están ligados a la especie? ¿Se cultiva el alma, el desear?  La vida es vivirla, no dejarse vivir. La vida no puede ser llegar a la jubilación ¿y después qué?  ¿Qué me reservan años futuros? ¿Trabajo para ellos? Nuevos proyectos, amores.... es vivir la juventud que también hay en los años. Nuestra disposición psíquica nos permite gozar del contraste y muy poco del sopor de la tranquilidad.

            Las arrugas muestran surcos de la experiencia, pliegues de la historia de la vida, donde la felicidad se produce. Tercera edad, madurez, no es sinónimo de decrepitud, decaimiento, enfermedad, soledad, muerte... Hay una belleza que explosiona con el deseo, el brillo de la mirada, donde el cartel de presentación es un deseo que te atrapa. Hay también experiencia, alegría, un valor inestimable. Deseamos deseos. Estar ligados a una moral donde los modelos no contemplan ni el sexo, ni el amor, ni  proyectos que sujeten al futuro es estar en una moral que nos señala, y que nos lleva a la culpa, a la enfermedad, a la insatisfacción. La censura social (y aún más la psíquica) a veces es imperceptible, pero hay una mano oscura que cae para tapar bocas.  A un hombre que desea se le llama viejo verde, en tono despectivo ¿y si es un joven que desea, que le dice un piropo a una chica, alguien que intenta ligar? ¿También le tratamos de forma despectiva? No, incluso se le admira, se le elogia.  Y
ni hablar ya de una mujer madura:  “yo a mi edad esas cosas no”. La represión sexual tiene que ver no sólo con  la cuestión genital, sino hablar, amar, desplegar la energía psíquica en el vivir, en el desear... la contención sujeta a estos modelos ideológicos genera un estado depresivo, desgana, que es donde se asientan las grandes enfermedades. Ser un sujeto activo, de la vida, productor de deseo sostiene cualquier cuerpo. El deseo se sostiene en las relaciones sociales, en los compromisos y permite que haya salud, amor, alegría.

             En la tercera edad, y en la segunda, y en la tercera, en la primera, la cuarta...se ha de estar dispuestos a sustituir lo que ya no funciona o lo que funciona mal, lo que no está, quien no está, cualquier cosa tanto del cuerpo como de lo social. Sustituir  no quiere decir abandonar ni traicionar. 

            No es cuestión de concienciarse, porque no es la conciencia la que dirige nuestras vidas, sino que son los deseos inconscientes. Para gozar es preciso cambiar la mirada, la manera de pensar el mundo y para ello el psicoanálisis es de una ayuda inestimable. Cambiar es imprescindible para mantenernos en la vida y todas las combinaciones de la misma  están generadas por los deseos inconscientes. El centro de nuestra vida psíquica son procesos totalmente desconocidos por nosotros.

            La aceptación del paso del tiempo tiene que ver con la aceptación de la mortalidad, que nos lleva a elaborar los procesos que acontecen en las personas. Es esencial para llevar una vida saludable, y eso es algo que sólo lo vemos por los efectos, cursa de forma inconsciente.

   ¿A qué palabras asociamos la vejez?  Aprender le da a uno esa sensación de juventud, estar en la vida, dejarse sorprender a cada instante. Ahí es donde acontece el goce en el ser humano. Si sólo soy capaz de sonreír cuando recuerdo, no estoy vivo. Decidir el futuro según el deseo, construir la independencia económica y psíquica para abrir  las puertas del amor y la civilización permite que la tercera edad sea una etapa más del vivir.

 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

www.lauralopezgarcia.com

DEPENDENCIA EMOCIONAL

 



   ¿Qué es dependencia emocional? Bueno, hemos de decir que dependemos de los demás para sobrevivir y que si no tenemos a nadie caemos en una profunda soledad. Los demás son absolutamente necesarios para conformarnos como personas, para vivir. Sin otros no somos nada. De hecho, están incluidos de una forma u otra, en cualquier acción y nos constituimos en relación a los demás, dependemos de los demás. Una persona sola no existe. Hay un pensamiento que se transmite que dice que no debemos depender de nadie, ser independientes, pero en realidad dependemos de todo lo que nos rodea, de los lazos con los demás. Las sociedades actuales influyen en ese aislamiento, donde a veces ni siquiera se conocen los vecinos en las grandes ciudades.


    Todos somos dependientes pero habrá que ver de qué cosas, personas, dependemos, porque hay relaciones que te hacen crecer, desarrollarte, ampliar el mundo, pero otras que funcionan como un refugio, como parte de un mecanismo neurótico. La civilización está hecha en base a esas relaciones de interdependencia, de luchas, y eso también nos hace dependientes de seguir trabajando para que pueda seguir existiendo. Produce bienestar, salud, felicidad. Si no dependemos de nadie nos abandonamos. Es por otros que me aseo, que trabajo... mejor fomentar relaciones que inciten al movimiento, a trabajar, a comprometerse con el mundo. Estar sostenido por varios compromisos, por pactos, en una organización social, hace que estemos en el mundo. Todo ello nos ayuda a seguir adelante, porque en la vida hay obstáculos, no es fácil, y sin un fuerte deseo para vivir, entre otros, caemos.

   El problema ocurre cuando hacemos depender nuestra vida de una sola persona y se hace girar de manera principal en torno de ella. Esta relación se vuelve exclusiva, representando así un esquema primitivo en el ser humano, una relación primordial que nos sostenía y de la que sin ella, no hubiéramos sobrevivido. Pero actualizar esa relación en la figura de otro conlleva a recluirnos del mundo, a renunciar a él, incluso a enfermar.

  La dependencia emocional es más frecuente que ocurra en las relaciones de pareja, donde se establece un vínculo más cercano y absoluto en estos casos, llegando a convertirse en una relación asfixiante y destructiva. El otro, eje principal que comanda la vida, se establece como necesario. Lo más importante es su felicidad, sus deseos, llegando a olvidarse de sí mismo y convirtiendo la relación en un control constante. El otro está idealizado y hace de muleta, constituyéndose como esencial para sostenerse, necesitando agradarle a cada momento. Hay un miedo a la soledad, a ser abandonado.

  En realidad, la dependencia no es exactamente a esa persona, sino a una ideología, a una manera de pensar, de instalarse en las relaciones, a un posicionamiento psíquico.

   Recuerda la dependencia emocional también a estructuras clínicas como la fobia, donde necesita de un acompañante fóbico para salir a la calle, realizar tareas...se huye de sí mismo, un miedo que le paraliza que tiene más que ver consigo mismo y sus deseos, con la imposibilidad de separarse de ese lugar infantil. Sumar, multiplicar relaciones, mundo, es un trabajo y cuando no puedo sustituir esa relación, no es amor, ni mundo. No nos enseñan a amar, amamos con una modalidad infantil, dependiente, como si fuese yo en el otro, mis idealizaciones.

  El psicoanálisis ayuda a generarnos como sujetos, atravesados por el lenguaje, en relación con los otros. Entonces ya no somos un espejo, ni un clon, se aprende a hablar. Si no hay expresión desde los propios deseos, se produce un alejamiento de la realidad y se huye a un lugar que no existe, a la fantasía, que aleja de la vida. Hay que hacer un trabajo para salir de formas de pensar que nos alienan, que nos hacen ser dependientes a cosas que nos destruyen, a formas de entender el amor que nos llevan al infantilismo, y nos veta el acceso al mundo, a las relaciones, a la creación.

    Las relaciones exclusivas y excluyentes generan un vacío, es como si se entregara la vida a la otra persona, renunciando a sí mismo/a para complacer, olvidándose de su propio placer, de su vida. Al final es como si la vida no fuese posible sin esa persona. Pueden llegar a convertirse en relaciones muy conflictivas y llenas de insatisfacción.

   Mejor consultar con un psicoanalista, porque somos actores de nuestra propia vida y si no cambiamos el guión, los personajes irán sustituyéndose y generando el mismo drama. El amor es posible pero para acceder a ello hay que trabajar esa renuncia infantil, que cursa de forma inconsciente.

Laura López Psicoanalista Grupo Cero

www.lauralopezgarcia.com


lunes, 26 de julio de 2021

FINAL DE PRIMERA TEMPORADA DE PALABRAS PARA VIVIR


 

    Palabras para vivir pone su broche final a la primera temporada. En este camino de encuentros y de aperturas también es necesaria una puntuación. En el baile de Eros y Tánatos discurre el vivir y en la trayectoria de este programa de televisión ya tan nuestro. Es necesario darnos cuenta de lo ya hecho y recordar que un final también implica un nuevo comienzo.


    Sin confianza es imposible desarrollar un proyecto, crecer, desarrollarnos y dispongo en mis manos, en mi voz, del vehículo para agradecerles nuestro encuentro semanal en Palabras para Vivir. Todos los lunes, a las 23:00 horas en Torremolinos televisión se han desarrollado temas que nos conciernen a todos y a todas como la salud, la educación, el amor, la familia, las relaciones, el ámbito laboral y social..... Títulos como deseo de vivir, el amor como civilizador, soñar soñamos todos, la vida es para vivirla, volar sin alas, vivir acompañados, volver a empezar, mujer y actualidad, la madre, la creación es una posibilidad, construyendo el futuro, amistad, el humor, la salud y el proceso de enfermar, la escucha, la tolerancia... Se han asomado en la noche del lunes en nuestras pantallas para ayudarnos a abordar aspectos de la vida cotidiana y a vivir mejor, desde un punto de vista profesional y ameno, en una conversación donde el espectador siempre está presente.


   Gracias al director de Torremolinos tv en aquel momento, Juan Tomás Luengo que apoyó el proyecto de Palabras para vivir y a todo el equipo que forma parte la cadena (administración, cámaras, gerencia, redacción, publicidad, presentadores, periodistas, mantenimiento, limpieza...) que hacen que cada programa sea una realidad.


    El ser psíquico y el social están unidos y mente y cuerpo están articulados como lo están las palabras posibles para vivir. Abarcar temas como la educación, las relaciones, el desarrollo personal y laboral, la familia... desde un prisma científico y cercano a las necesidades de la población, de cada uno de nosotros, se hace imprescindible en pleno siglo XXI.

   Hay avances científicos, modos de pensar la salud y las relaciones que  predisponen a su adecuada gestión. ¿Cómo vivir en este siglo sin incluir los avances científicos y sin renovar viejas formas de entender el mundo, a nosotros mismos, las relaciones...? El cambio empieza por uno mismo y en estos programas hemos tenido la posibilidad de descubrir cómo a través de la ciencia psíquica del Psicoanálisis sí es posible y producir un espacio para pensar y para el diálogo. Es posible también  generar una humanidad entre otros que atraviese miradas primitivas y se sostenga como una flor en el abismo de los soles.

   Para mí ha sido un gran reto desde los primeros pasos Palabras para vivir. En el trabajo constante, con toda la ilusión y el deseo, y donde para ello es muy necesario mencionar especialmente en este viaje a través de las palabras a Grupo Cero, la Escuela de Poesía y Psicoanálisis (en la que me formo de manera continua como profesional), con un recorrido de más de 40 años atendiendo a la salud de la población, formando a psicoanalistas, dando voz a la realidad, difundiendo con trabajo incansable y persistente la salud y la cultura. A mis compañeros de Grupo Cero, profesionales, artistas, creadores.... que algunos de ellos han participado en la sección Salud para todos: Psicoanalistas Grupo Cero Helena Trujillo, Virginia Valdominos, Clemence Loonis, asidua colaboradora, Carmen Salamanca como gerente editorial y coordinadora de talleres... También como artistas como poetas, en la voz, en el baile, en la creación. Sin ellos no sería posible. Y especialmente a su director Miguel Oscar Menassa, un gran maestro, poeta, médico, pintor, psicoanalista, cineasta, fundador-director del movimiento científico cultural Grupo Cero.

   Dice en uno de sus poemas Miguel Oscar Menassa


Donde todo deja de ser lo que es.
Los nombres propios son palabras

y los sentimientos aunque violentos
se terminan bordando a las palabras.


   Palabras para vivir, para hablar, para poder nombrar y simbolizar, a todos y a todas mis mayores palabras de agradecimiento por seguir caminando, viviendo en el deseo. Si nos sumamos, podemos ser mejores.


Gracias, nos encontramos en la segunda temporada. *


Hasta pronto. Felices vacaciones.


Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga

Dirige y presenta Palabras para vivir.




*Puedes ver los programas de la primera temporada en:


Torremolinos tv

https://torremolinostv.com/palabras-para-vivir/


Mi canal youtube Laura López Psicoanalista

PALABRAS PARA VIVIR:

https://www.youtube.com/playlist?list=PL2Phbi5yFJ6wnRsDQC-xHSOISqe2TrHhL

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