LA NECESIDAD DE SABER CERRAR ETAPAS: POR QUÉ LOS FINALES SON PARTE DE LA SALUD PSÍQUICA
Terminar no significa simplemente abandonar algo; implica asumir la pérdida, reconocer la falta, aceptar que no existe el “todo”. Con frecuencia, al ser humano le cuesta admitir que algo concluye, porque todo final también evoca el propio límite y la mortalidad. Poner un punto final es fundamental. Le da continuidad a la vida a partir de ese límite inevitable, permite otorgar sentido y orientar el deseo hacia lo posible. En nuestra vida psíquica conviven dos fuerzas: Eros, vinculada al amor y la unión, y Tánatos, relacionada con la muerte y el final. Ambas son necesarias. No puede existir una sin la otra. Incluso el impulso amoroso necesita interrupción: un beso apasionado debe detenerse, de lo contrario termina devorando al otro. Separarse también es una forma de encontrarse. Es producirse como sujeto deseante, capaz de asumir compromisos y de construir caminos junto a otros. Aferrarse, insistir, prolongar… A veces continuamos preguntándonos “¿a qué precio?”: el de la a...









