¿POR QUÉ NOS IMPORTA TANTO LO QUE PIENSEN DE NOSOTROS/AS? EL PESO DEL JUICIO AJENO
Cualquiera puede opinar sobre cualquier cosa, tenga conocimientos o no. A veces incluso se juzga, se condena y se desacredita a los demás como una forma de descarga o como un mecanismo de defensa, proyectando sobre el otro la propia intolerancia, la frustración, la hostilidad o el malestar porque las cosas no son como quería, como esperaba, porque sus expectativas o exigencias no han sido satisfechas. Es más fácil cuestionar al otro que a uno mismo. A través de las opiniones no hablamos sólo de los demás, sino también de nosotros/as mismos/as: de lo que no puedo y atribuyo que el otro sí, de lo que no me permito y cargo contra el otro... El otro puede llegar a convertirse en el vertedero de nuestras frustraciones. Freud nos recuerda que el otro puede funcionar para nosotros como modelo, auxiliar, objeto o adversario. Y en ocasiones, en lugar de aprender de él, lo convertimos en un rival al que necesitamos desacreditar. ¿Qué lugar ocupa ese otro en su vid...






