domingo, 23 de junio de 2019

LA TARTAMUDEZ TIENE QUE VER CON CONTRADICCIONES PSÍQUICAS, SON PRODUCTOS DESDE LO INCONSCIENTE.




(Escrito a raíz de un artículo leído que habla de que la tartamudez parece tener una base neurológica y que no hay que buscar su origen en factores externos ni psicológicos)

    Leía un artículo que indicaba que la tartamudez “parece tener una base neurológica y no hay que buscar su origen en factores externos ni psicológicos.” Incidían también en que hay “posibilidad de una tartamudez crónica aumenta si existen antecedentes familiares.” Esto es totalmente incorrecto.
    Hay una insistencia en incidir en un origen orgánico para eliminar la sutileza de lo psíquico y de lo inconsciente. Volvemos a caer en etiquetas y querer perpetuar sintomatología que, si no se incide en su raíz, volvemos a soluciones que niegan el verdadero origen y una resolución adecuada.
    Dicen que a veces hay que hacer intervenir a un psicólogo porque provoca ansiedad, pero no, la lectura es que hay ansiedad, hay conflictos internos, que tienen que ver con cuestiones inconscientes, choques entre deseos, hostilidades y la moral, donde aparece como resultado el tartamudeo, los tics...
    Tienen un sentido, un significado, interpretable con el psicoanálisis. Por eso dicen que vuelve a remitir la tartamudez con el tiempo, porque no se hace una verdadera lectura y una transformación para que pueda desaparecer. No es por un fallo neuronal ni nada parecido, ni por un mal aprendizaje, sino por una situación psíquica, que, por complejos mecanismos psíquicos, aparece disfrazada de tartamudez. Por un lado se quiere hablar y por otro hay otra fuerza contraria. Tengamos en cuenta que es a través del habla que salimos de nosotros mismos, podemos poner en palabras afectos y sentimientos que de alguna manera también nos comprometen. Amortiguamos a través de las mismas. Sigmund Freud decía que la civilización se construyó cuando en lugar de arrojar una piedra se profirió un insulto.
   A través del lenguaje es como constituimos nuestro yo, se establecen nuestro desarrollo psíquico como seres humanos. Hay palabras que inciden en nosotros como heridas, palabras que no podemos tan siquiera llegar a pronunciar y que incluso hay frases que se escenifican en nuestro cuerpo a modo de síntomas. El ser humano no teme más que a sus propias palabras.
   No es cuestión de que adquieran confianza, ni hacerles entender que lo importante no es lo que tardan en decir algo, sino en lo que dicen, ir despacio, intentar no hacer fuerza para hablar... son consejos superficiales.
   Estamos incluso en un pensamiento anterior a Darwin. Darwin hablaba del esclarecimiento de movimientos expresivos a través del “principio de derivación de las excitaciones” por medio del cual se explica por ejemplo cuando un perro agita su cola. Conocemos cómo las inervaciones motoras de los estímulos dolorosos se sustituyen por gritos. Ejemplo también cuando vamos al dentista y tenemos que permanecer quietos, y en lugar de realizar otra acción, movemos las piernas. Hay una conversión psíquica en un fenómeno motor.
Los tics, el castañetear de los dientes, la repetición de ciertos actos, muestran una compleja conversión, un acto psíquico complejo. Son actos sintomáticos con un sentido pleno.
La tartamudez ya es un efecto, producto de lo inconsciente, una escenificación de una verdad psíquica que si no atendemos a escuchar esa complejidad, no resolveremos la cuestión. Hay un firme propósito de hablar y surge una representación contrastante de evitarlo. Hay una inervación somática, un intento de inhibición convulsiva de los órganos vocales, que nada tiene que ver con un fallo neuronal, sino de mecanismos psíquicos que hablan de una realidad incapaz de ponerse en palabras.
El psicoanálisis es la ciencia del lenguaje, que resuelve, desde la raíz, los problemas de tartamudez, tics, inhibiciones... Es fundamental incluir la intervención psicoanalítica en estos procesos. Dejemos de quedarnos en frases ideológicas y de querer hacer la casa por el tejado.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

lunes, 10 de junio de 2019

TERAPIA DE PAREJA, UN GRAN ACIERTO CUANDO LAS COSAS VAN MAL (artículo publicado en el diario la Razón)



La forma de amar y desear transcurre de manera inconsciente en las personas y tienen su base siempre en aspectos afectivo-emocionales y sexuales reprimidos infantiles.


Muchas parejas se casan pensando que será para siempre pero lo cierto es que la cifra de separaciones y divorcios crece día a día. Permanecer años con la misma pareja se ha convertido poco menos que en una excentricidad. Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y terapeuta de parejas, comenta que muchos de los problemas en la actualidad tienen que ver con no aceptar al otro y no tolerar las diferencias. Querer que la pareja sea como se piensa, revela, es un gran error y motivo de muchas rupturas. Anula el goce cerrando la puerta a la libertad y al deseo.
Esta profesional hace hincapié también en los problemas en la comunicación, donde puede estar muy interrumpida. Hay personas, señala, que llegan a confundir pensar, con hacer y hablar y son planos diferentes. Hablar es no contar, decirle a la otra persona lo más conveniente para la relación. Utilizar al otro como confesor, insiste, o de mamá a la que se le cuenta todo para tranquilizar la conciencia o recibir aprobación, es indicativo de inmadurez emocional. La escucha, resalta, también es imposible cuando “escuchar es escucharse a sí mismo en las palabras de otro.”
A veces, apunta, se llena la cabeza de fantasías raras a la persona, produciendo celos y malestar y un daño importante. “Las palabras tienen consecuencias y por ello es necesario aprender a hablar, porque no hay mayor afrodisíaco que las palabras, y es lo que produce puentes para el acercamiento con el otro”. Pero también, afirma Laura López, “pueden hacer mucho daño”.
Hay deseos inconscientes, explica, que se satisfacen en situaciones sufrientes: renuncias que se convierten en venganzas, hostilidades “enquistadas”, celos, envidia etc. que se ponen en juego de maneras incomprensibles, a través de discusiones “tontas” y que parecen ajenas a la persona.
El psicoanálisis en el seno de la terapia de pareja, declara, es una herramienta de máxima utilidad, porque ayuda a determinar y a transformar los conflictos con uno mismo y las trabas en las relaciones. Supone un autoconocimiento y una transformación de los aspectos infantiles que dificultan las relaciones. En los seres humanos, resalta, siempre hay contradicciones que se desconocen y que, bien canalizadas, son una fuerza y energía inestimables para la relación.
La terapeuta de parejas explica que cuando no se tienen en cuenta los deseos y necesidades de cada uno, junto con la falta de acuerdos, llegan a convertirse en una olla a presión que estalla ante cualquier roce. Los celos, las infidelidades, el aburrimiento en la relación, la falta de deseo, los problemas en la sexualidad, conflictos con las familias políticas, discusiones continuadas etc. son motivo frecuente de consulta, explica, aunque hay personas que acuden para producir unos buenos cimientos emocionales y sexuales.
La forma de amar y desear, apostilla, transcurre de manera inconsciente en las personas y tienen su base siempre en aspectos afectivo-emocionales y sexuales reprimidos infantiles. Los celos, apunta, se convierten en un campo de batalla porque pueden llegar a ser tan ilógicos, tan irracionales, que exigen muchas renuncias y pruebas, no siendo nunca suficientes. Lo que realmente ocurre, explica, es que son deseos que están en la realidad psíquica y que se disfrazan y se proyectan en la pareja, haciendo de espejo. Tienen que ver con los deseos propios de infidelidad, o deseos no reconocidos hacia las personas que se señalan. Los deseos no tienen ética ni moral, subraya Laura. Son mecanismos psíquicos complejos.
En cuanto a la infidelidad, ella insiste en que no hay que dejarse llevar por lo aparente, hay una lectura diferente en cada persona y cada pareja que necesita de una interpretación, con ayuda del Psicoanálisis.
Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y terapeuta de parejas, señala que la terapia de pareja es muy beneficiosa para la persona, porque además de mejorar y transformar las relaciones en la pareja, es una ayuda inestimable para todos los aspectos de la vida. La terapia es productora de deseo, finaliza.

LA TERAPIA FUNDAMENTAL PARA CURAR EL TOC Y LAS OBSESIONES ES EL TOC (artículo publicado en varios periódicos digiales)





Laura López, experta en obsesiones y el trastorno obsesivo compulsivo o TOC, indica que estos trastornos tienen solución a través de la terapia psicoanalítica, porque incide en la parte inconsciente de la personalidad. Hace hincapié que provienen del desarrollo psicosexual y afectivo de las personas y que tienen ver con la posición adoptada ante los pilares básicos y verdades humanas que constituyen a cada individuo.
Esta profesional señala que las obsesiones y el toc son un disfraz que encubre conflictos internos relacionados con la afectividad, la sexualidad y los sentimientos hostiles hacia las figuras familiares. Hay una gran ambivalencia afectiva en ellos (amor-odio).
Los síntomas, dice Laura López, son como un disfraz, simbolizan y son metáfora de cuestiones internas afectivo-sexuales que se ponen en juego en el presente, por lo que resultan tan irracionales e ilógicas. Corresponden a otra cosa, hay fantasías y afectos que se encuentran reprimidos y aparecen de forma que la conciencia no percibe nada de lo que realmente acontece en la persona.
La culpa está presente en los pacientes con obsesiones, porque corresponde a algo pensado o fantaseado de forma inconsciente. Se pueden sentir culpables hasta de creer haberle hecho daño a alguien que pasó a su lado. Los síntomas son un disfraz de la transacción entre la moral y los deseos y pensamientos reprimidos. Las personas con obsesiones o toc padecen de una gran inflexibilidad moral.
Muchos de los pacientes que acuden a su consulta con este trastorno, indica Laura López, padecen de una gran angustia, obsesiones constantes que les asaltan en el pensamiento y no les permiten realizar sus actividades diarias como trabajar y amar, rituales (al vestir, en la limpieza, comprobación de la llave del gas, cerrar las puertas etc.), manías, obsesión por la limpieza, pensamientos intrusivos acerca del cuestionamiento homosexual, terror homosexual, blasfemias religiosas, ideas e imágenes de muerte a familiares, creencia y culpa por haber cometido acciones que no se han realizado, obsesión a contraer enfermedades, escrupulosidad en colocar objetos etc.
Laura López, Psicoanalista de Grupo Cero, da las claves de cómo trabaja: “El método del Psicoanálisis es la interpretación- construcción, su técnica la asociación libre, en el marco de la transferencia psicoanalista-paciente. Es una terapia con una escucha muy especializada y es un instrumento altamente eficaz y preciso. Produce que los pacientes y toda persona que acuda pueda vivir mejores años futuros, proporcionando un nuevo estado de salud que antes no estaba. La salud es una construcción.”
Su página web (www.psicoanalistaenmalaga.com) tiene miles de entradas y atiende a personas también con la modalidad online (skype lauralopezpsico) o por teléfono (0034) 610 86 53 55 en cualquier lugar del mundo. Las nuevas tecnologías se convierten en un aliado de la salud y la accesibilidad para todas aquellas personas que necesiten de profesionales como Laura López, Psicoanalista de Grupo Cero.
Laura López, especialista en Terapia de Parejas y Sexualidad en Málaga
Psicóloga Clínica y Psicoanalista Grupo Cero
Atención presencial y online
Telf.: (0034) 610 86 53 55 lalgpsico@gmail.com