martes, 24 de abril de 2018

CLAVES PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS FAMILIARES




    Es importante comenzar con el hecho de que NOS ENGAÑAMOS A NOSOTROS MISMOS SI CREEMOS QUE HAY CLAVES PARA ALGO. Es como creer en un ideal que a todo el mundo se ajusta.

    El terreno psíquico es un gran desconocido y nos basamos, en el ámbito de las relaciones y en la educación, en muchas ocasiones, en experiencias pasadas familiares y en proyecciones y frustraciones propias que queremos solucionar en los otros, anulándolos, no teniendo en cuenta la diferencia.

    El Psicoanálisis nos permite una visión, una apertura a la realidad psíquica, que nos dice que NADA VIENE HECHO EN EL SER HUMANO, sino que se va construyendo conforme a esas disposiciones en lo familiar, que van estableciendo los límites, las renuncias al placer inmediato para poder postergarlo a un goce más civilizado. Es decir, A NADIE LE “TOCA” UN HIJO ASÍ, UNA FAMILIA TAL, A LA HUMANIDAD SE ACCEDE y es por los efectos que podemos llegar a las causas. Hay ciertas formas en la educación, en la transmisión afectivo-sexual, que producen ciertas disposiciones que imposibilitan un desarrollo saludable. En la semilla no sabremos si habrá árbol, es en el árbol donde sabemos que hubo semilla.
    Lo MÁS DIFÍCIL EN EL SER HUMANO es INCLUIR EL AMOR SOCIAL, es poder RENUNCIAR A ESAS PRIMERAS FIGURAS AMOROSAS EN LA FAMILIA E INCLUIR EL MUNDO. Es un proceso complejo para el ser humano y, a veces, ciertos actos tienen una lectura errónea (por ejemplo un episodio de agresividad puede indicar una frustración, la imposibilidad de nombrar lo que a uno le pasa). Hay que acompañar de palabras para crecer. Los castigos y premios simplifican demasiado la labor, necesitamos de palabras para poder nombrar la realidad. Sin conversaciones que permitan poner en juego los afectos a través de la palabra, no sirve de nada, NO SOMOS EL PERRO DE PAVLOV. EL CASTIGO, hasta en cierta manera proporciona un ALIVIO A LA CULPA (hay una culpa inconsciente que tiene que ver con pensamientos, deseos contrarios a la moral), volviendo a estar libre para cometer otro acto. Hasta incluso uno se puede portar mal para recibir castigo. Lo que llamamos acostumbrarse tiene que ver con el goce, que se basa en esa repetición. El ser humano puede gozar de cualquier cosa, hasta de un golpe continuado.

    ¿GENERAMOS DEUDORES? ” Tanto que te di “. Tantos sacrificios por la crianza de los hijos suponen un poso de rencor y de exigencias continuas. ¿Qué se transmite con esa forma de hacer? Así se imponen culpas por el crecimiento, el desarrollo. Cuando asumimos una función, nuestros deseos personales no desaparecen. El amor visto como una renuncia implica venganzas. ¿Se ayuda para tener un poder sobre el otro? El amor tiene que ver con enseñarle el mundo donde va a vivir. Si es egoísta con los otros, no utiliza su energía en ocupar un lugar en el mundo, trabajar para algo, incluirse en la sociedad, si no habla…quién le va a querer. El amor es no pedir nada a cambio, vamos a necesitar también a otras personas, que construya la interdependencia con otros. Los hijos no son para quedárselos.

    Ya llegamos a esta vida con una estructura en la sociedad, instituciones, servicios de los que nos beneficiamos. Esa deuda se paga trabajando, no quedándose anclado en lo familiar, el AMOR TIENE QUE CIRCULAR EN EL SENTIDO SOCIAL, no desde el lugar de donde parte. No habría evolución social si no permitiéramos que los hijos se despegaran del núcleo familiar. Hay conflictos que van a depender de esa separación. Hay padres que la aceptan pero hay otros que la ven como una pérdida.

    ¿CÓMO TRANSMITES el amor por el trabajo, el estudio, los otros? Si estás insistiéndole en que hay que trabajar y estudiar, regañando, y a ti no te ve coger un libro en la vida y criticas constantemente el trabajo y decir lo casando/a que estás... ¿No te parece que hay algo que se contradice? Deseamos deseos.

    MÁS QUE LA IGUALDAD MOSTRAR LA DIFERENCIA. Somos diferentes los unos de los otros, no se puede amar de la misma manera a todos, es una imposibilidad, así como tampoco una misma persona no es igual en todos los momentos. Escuchar las diferentes necesidades y deseos es muy importante, y conversar, que genera la energía psíquica, los acuerdos.

    LAS FAMILIAS POLÍTICAS SE CONVIERTEN EN UN CAMPO DE BATALLA cuando se sobrevaloran las familias de origen y se rechazan formas nuevas de convivencia. Conflictos con las familias políticas señalan desacuerdos entre los cónyuges. Son desacuerdos inconscientes, que indican la imposibilidad de generar formas de convivencia que toleren lo diferente, incluyan al otro. Lo “suyo” siempre es mejor y lo “más normal”. Los límites para con las familias de origen son necesarios, acompañados de conversaciones que puedan mostrar la nueva realidad familiar, sin arremeter contra el otro.

     DAR “TODO” AL OTRO, alegando “confianza” conlleva que el otro sienta que es su derecho. Ha de haber parcelas para la intimidad, donde puedan generarse espacios donde se incluyan otras relaciones, otros proyectos, otras realidades. Al igual que las puertas están en las casas para delimitar, porque es absolutamente necesario, también es necesario poner esas puertas en nosotros. Podremos estar conquistando el empobrecimiento y los conflictos con uno mismo y con los demás.

     El psicoanálisis te ayuda a producir salud en las relaciones familiares, gracias a los aportes que la teoría del inconsciente nos muestra acerca de la afectividad y sexualidad familiar. Viva mejor años futuros. En el mundo está la familia, pero en la familia no está el mundo.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Atención presencial y online
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www.psicoanalistaenmalaga.com