jueves, 31 de diciembre de 2020

BIENVENIDO 2021, HAGAMOS QUE LA "NORMALIDAD" SEA OTRA

 


    Dar la bienvenida a un nuevo año se convierte en muchas personas en la ilusión de que algo mejor vendrá. Con más ahínco que en otras ocasiones, por la situación que atravesamos de la pandemia del covid-19, se quiere pasar página a este 2020, como un símbolo de cambio. ¿Pero hay algo de lo que podemos dar cuenta, de cómo vivimos, de cuáles son nuestras tendencias, de cómo nos manejamos con la vida, las relaciones, con nosotros mismos? Un punto y a parte, en un texto, nos ayuda a conformar el cuerpo del mismo, a dar sentido a lo ya escrito.


   Más que nunca hemos visto que la población necesita trabajar de sus procesos psíquicos, que son el sostén, el generador del cuerpo, la disposición a enfermar, a estar sano, a salir adelante a pesar de las vicisitudes, a gestionar situaciones inesperadas.


  Cuando uno no sabe, fantasea, piensa...Se convierte en una manera de no hacer. Es cuando se detiene el pensamiento que aparece la acción. No podemos esperar que las cosas caigan del cielo, algo tenemos que realizar en nuestra parcela de realidad. Podemos llegar a creer que el hecho de pasar dificultades en la vida ya nos hace merecedor de la buena suerte, de que algo bueno tiene que venir, pero si no transformo mi forma de pensar, pongo energía para la vida... seguimos siendo el Sísifo que empuja una piedra montaña arriba una y otra vez. Si es que podemos llegar a vivir de ilusiones: quiero hacer esto pero en realidad no quiero, porque quien quiere lo hace, si no lo que quiero son las ilusiones de querer o quedarme en la insatisfacción.


    Se puede llegar a hacer un examen de conciencia, metas, objetivos... que nunca se van a cumplir. Son doce meses al año en los que hemos de estar sostenidos a pactos, es un trabajo continuo, también en el amor, los estudios, las relaciones, el trabajo... Si no lo hemos hecho hasta ahora ¿no valdría la ocasión en lugar de volver a adornar el final de año con un puñado de metas y objetivos que muchos de ellos se van repitiendo año tras año, ponerme en el centro de la cuestión y pensar que hay tendencias en mí que son necesario trabajarlas para modificarlas? Cuando alguien no ha hecho durante todo el año, no ha llevado a cabo proyectos, tiene una dificultad neurótica de pensar y no hacer. El pensamiento sin acción no es pensamiento. Sólo podemos saber a través de los actos.


    Porque la salud no es ausencia de enfermedad, es poder utilizar nuestra energía psíquica, como movilización de fuerzas, en lo social, el trabajo...es sustitución, poner energía para la vida. No sólo el trabajo remunerada para vivir es trabajo, también el del amor, el artístico...

    Producir vida también es gozar de la vida y para ello hay que alejarse del principio del placer, de estar muertos en vida, vidas planas y grises. El sistema nos come, nos llena de objetos que no sirven para nada, asociado a un proceso consumista. Obvia la felicidad de las personas, que no se colma con objetos. Hay quienes tienen muchos objetos y no son felices. No se atiende a lo psíquico, deseamos deseos. Es permitir trabajar esa energía, ponerla en otras personas, proyectos, palabras...

    Pensamos que no toleramos el sufrimiento, pero lo que no toleramos bien es el cambio, poder producir otras frases, tener otra personalidad, vivir otras vidas, que nos da la riqueza del ser humano como sujeto hablante.

    El psicoanálisis escucha nuestras contradicciones, genera una nueva realidad, nos escucha de otra manera, nos abre un camino en la facilitación de las cosas, porque pensamos con la conciencia y nos equivocamos. Nuestro interés a veces está puesto en otro lugar y no nos damos cuenta. Como mecanismo neurótico aparece la represión, cuando no tolero algo, se reprime, pero ejerce en mí efectos muy importantes porque va creciendo y posándose en otras cosas distintas a lo que originalmente reprimí pero que están conectadas. Y esa energía para sostener lo reprimido me ocasiona también una pérdida de energía para la vida. Así me voy limitando. Otras veces hay regresiones a posiciones infantiles, a satisfacciones más primitivas porque hay una imposibilidad en mí de poder gestionar mi actualidad y en lugar de hablar de lo que me pasa, me doy el atracón, o un ataque de pánico, angustia, fobias... que son estructuras que hablan de que hay algo en mí que no puedo gestionar.


    No es aconsejable la soledad para vivir, es necesario estar acompañado y lo hemos apreciado también en esta época de aislamiento social, donde se ha buscado otras vías de sustitución. Planteemos la importancia de trabajar para años futuros, a través de ese trabajo ideológico inconsciente para establecer vínculos afines a la realidad que producimos, que se haga un trabajo para la convivencia, no relaciones que son como una culpabilidad, un juicio constante. Más que nunca es necesario revisar a qué pensamientos, frases, estamos sostenidos.


    Cómo abordamos los finales, el final del 2020 para quedarnos también con lo bueno, con la oportunidad de crecer, con lo mejor que ha aflorado de cada uno. Dejemos atrás la pereza y trabajemos para el futuro, porque la creación surge de cierta cuota de angustia, del inconformismo, superarnos sin quedar superados.


    Normal se forma con la voz latina norma, que es un precepto, una regla, un modelo, un mandato o una guía de comportamiento. Pero sostenernos como autómatas a un sistema que llama normalidad a no cuidar de la salud, la educación, la cultura, el trabajo, la felicidad de las personas... es como una condena prefijada. Se nos ha visto el plumero en este 2020, de las grietas que adolecemos y de la importancia de seguir trabajando duro, hacernos responsables de nuestra parcela de realidad y no mirar para otro lado, aportar nuestro grano de arena.

    Siempre la vida, es entre otros. Seguimos vivos y hay mucho por hacer. Hagamos del 2021 un camino donde la normalidad tenga otro significado, empezando por cada uno de nosotros.


Laura López Psicoanalista Grupo Cero y psicóloga colegiada 


domingo, 29 de noviembre de 2020

VEN A VOLAR SIN ALAS. PROGRAMA 6. PALABRAS PARA VIVIR.

 


PALABRAS PARA VIVIR

Un programa de televisión dirigido y presentado por

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada


Un programa de Psicoanálisis donde se abordan temas relacionados con

la salud, el trabajo, el amor, el deseo, las relaciones,

la educación, la familia, la cultura, la creación... y mucho más.


EL PROGRAMA 6 se titula


VEN A VOLAR SIN ALAS


Hoy hablaremos en nuestras secciones...

SALUD PARA TODOS: Fobias y miedos.

AMOR Y FAMILIA: La importancia del padre.

No te pierdas nuestras PILDORAS VITALES y POESÍA.


Puedes verlo a través del canal de televisión Torremolinos TV y en la web

https://torremolinostv.com/palabras-para-vivir/


TODOS LOS LUNES A LAS 23:00 hora española


También en el canal youtube Laura López Psicoanalista.








LA DISTANCIA EMOCIONAL “CUANDO NO QUIERO SUFRIR POR AMOR”.



   Guardar las distancias con los demás puede llevar incluso a construir un ermitaño en nuestro imaginario, donde aislado, en una isla, se van diluyendo los lazos que a uno le implican en lo humano, en la sorpresa, en el amor, en el deseo, en el goce, en mezclarnos con el otro. Las relaciones transforman, hacen extraerse de sí mismo y también muestran cómo se proyecta todo el mundo interior en el otro. Uno de los primeros pensamientos que se construye en la humanidad es el pensamiento mágico, después el mágico-animista, donde se hace una lectura de los aspectos de la naturaleza en base a sí mismo, a la omnipotencia de las ideas, proyecciones de nosotros mismos en el exterior. Así se creía que bailando una danza se iba a provocar la lluvia. Las supersticiones por ejemplo son construidas en base a los impulsos hostiles y crueles reprimidos. Es decir, creer en el mal de ojo nos está indicando nuestra propia envidia que proyectamos en el otro. Sucesos en los que estamos implicados en los que parece que “todo me sale mal” habla de un alivio a una culpa inconsciente, que puede provenir de deseos hostiles propios que se han rechazado, reprimido hacia lo inconsciente pero que se manifiestan sus efectos de esa manera.

   La distancia emocional, afectiva, que se marca con los otros, detrás de esa coraza, esa evitación “por no sufrir”, es como si se estuviera esperando un ataque, que tiene que ver con tendencias propias reprimidas transformadas en ese temor. Se viven las relaciones como si fuese un asalto a su fortaleza. Pero cabría preguntar ¿De qué manera uso al otro para satisfacer mis tendencias inconscientes? ¿Tal vez uso al otro para atacarme a mi mismo?

    Así no se permite que haya relación, no se deja al otro existir, intercambiar, siempre esperando un ataque. Es como si hubiera una tendencia a sufrir, a ser perseguido, como si se estuviera instalado en una paranoia donde el otro viene a invadirme. La paranoia habla de esa crítica a sí mismo proyectada en los otros y también está relacionado con la homosexualidad reprimida, esto es, deseos no tolerados hacia personas de su mismo sexo, de manera que me hago perseguir, menospreciar.

    Las personas también generan satisfacción, dan amor, acompañamiento, se hacen grandes cosas con otros…. Un exceso de cuidado pareciera como una espera a que el otro me lastime ¿o tal vez ese cuidado es una proyeccion de que yo puedo lastimar al otro? Como si hubiera una cosa de vida o muerte, cuando en realidad está en juego el goce. No se permite que se establezca ninguna relación, con tantas prevenciones ¿dónde se juega el amor?

    ¿Me prevengo del otro, desconfío del otro porque es una cosa del otro o porque realmente está en mí, en la agresividad que se me despierta? Parece un miedo a la humanidad, un rechazo a lo humano.

    Hay personas que no quieren saber nada de sí mismas, conocer esa dimensión que habla de aspectos que no son tolerados. No pueden aproximarse a nadie, huyen revestidos de frases como el miedo a sufrir,o la exigencia, cuando en realidad es esa relación consigo mismos donde aparece un torrente de confrontaciones interiores entre el ideal y lo deseos y la agresividad frente a los demás y la imposibilidad de salir de ese circuito imaginario. El más alto grado de la vida humana es el amor, dar lo que no se tiene a quien no es, esa proyección social más allá de mí mismo.

    Además el ser humano goza de cualquier cosa, habrá que ver qué implicación hay en cada uno en eso que le pasa. El ser humano tiene esa complejidad. Hay ambivalencia afectiva, al igual que es capaz de generar armas masivas también es capaz de desarrollar las mejores acciones. Puede atacar pero también amar.

    Hay que empezar a conversar, no tomar cada frase como un ataque, como una cosa paranoica. Si generalizamos estamos hablando de nosotros, de lo que nos pasa a nosotros, y nos instalarnos en esa omnipotencia de las ideas, creando una ley universal que lo que yo pienso o creo es, y no es así. El que haya tenido una mala experiencia no hace que los demás sean igual, es que en mí hay una cosa de repetición, donde inconscientemente sigo con el mismo guión melodramático, colocando al otro en su papel. Si se hace un trabajo personal a través de una terapia psicoanalítica puedo transformar esas posiciones inconscientes frente al guion preestablecido. Algo se satisface ahí, no nos engañemos, es una cuestión de repetición, como si un destino cruel empujara al mismo final. Mejor elaborarlo en el diván de un psicoanalista.

    Si no hay entrega a las relaciones, no hay una construcción de vidas alrededor, habla de mi imposibilidad para amar. Temer a los demás es eliminar al otro. Creer que todo el mundo está en contra es como vivir en una pompa mirándome en el espejo. Las relaciones van a producir transformaciones, voy a necesitar a los otros, pero hay que salir a la vida. Y la vida es cambio, sobresalto, sorpresa, alegría, a veces dolor….una gama de afectos que se entrelazan. Con tantas prevenciones no da lugar a la sorpresa, es como quedarse en la mínima tensión posible, en el nirvana de una vida de cartón-piedra.

    Establecer distancias conlleva a no poder convivir con otras personas, no generar vinculos. Son las palabras las que unen. Hay personas que están en el mismo espacio pero no están, cada una elucubra en su fantasía. Están en mundos diferentes, mejor dicho, en su mundo interior.

    Una manera de no estar con el otro es esa cuestión de llevar la razón, las personas conversan, no es una lucha animal por imponerDarse a conocer, desplegar el pensamiento, sin querer pisar al otro con mis razones, como una lucha de quién es mejor. Interrumpir constantemente es una cosa también como agresiva, como de calllarle al boca al otro. Permitir que el lenguaje te vaya llevando, permitir otras conversaciones. ¿Cómo me relaciono con el otro,como un basurero al que soltarle todos mis problemas y cosas que me preocupan? ¿Permito que me responda, que podamos conversar de eso que le digo?

    A veces hay un refugio en la exaltación del cariño animal. “El mejor amigo del hombre”, “siempre está ahí”, “dan mucho cariño”… estamos de acuerdo que hay que tratar bien a los animales, es una cosa civilizada y se establecen vínculos con las mascotas, pero hay personas que no pueden con otros seres humanos porque les produce tener que cuestionarse ciertas formas de pensar, tener que llegar a acuerdos, renovarse, tener que apañárselas con todos los afectos que se despliegan frente al otro: la agresividad ante las diferencias, la sexualidad, la envidia, lo celos, deseos… y claro, con los animales es más sencillo, ni me rechistan y hacen lo que yo les digo, sólo tengo que amaestrarlos. Pero con las personas eso no se puede, toca dejar mi individualidad atrás.

    Pero al fin y al cabo hemos de empezar a amar para no enfermar y como diría Miguel Oscar Menassa: “en las relaciones intersubjetivas, lo único que se arriesga es un poco de seguridad y un poco de dinero; el resto, ganancia, todo humano.” No olvidemos que a ser humano se accede, no se nace, es todo un recorrido por conquistar.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

www.lauralopezgarcia.com

LA VIDA ES PARA VIVIRLA. PROGRAMA 5 DE PALABRAS PARA VIVIR

 


PALABRAS PARA VIVIR

Un programa de televisión dirigido y presentado por

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada


Un programa de Psicoanálisis donde se abordan temas relacionados con

la salud, el trabajo, el amor, el deseo, las relaciones,

la educación, la familia, la cultura, la creación... y mucho más.


EL PROGRAMA 5 se titula


LA VIDA ES PARA VIVIRLA


Hoy hablaremos en nuestras secciones...

SALUD PARA TODOS: Ansiedad y angustia.

AMOR Y FAMILIA: Consejos del médico.

No te pierdas nuestras PILDORAS VITALES y POESÍA.


Puedes verlo a través del canal de televisión Torremolinos TV y en la web

https://torremolinostv.com/palabras-para-vivir/


TODOS LOS LUNES A LAS 23:00 hora española


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DEJARSE LLEVAR. PROGRAMA 4. PALABRAS PARA VIVIR

 


PALABRAS PARA VIVIR

Un programa de televisión dirigido y presentado por

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada


Un programa de Psicoanálisis donde se abordan temas relacionados con

la salud, el trabajo, el amor, el deseo, las relaciones,

la educación, la familia, la cultura, la creación... y mucho más.



EL PROGRAMA 4 se titula


DEJARSE LLEVAR


Hoy hablaremos en nuestras secciones...

SALUD PARA TODOS: Obsesiones y manías.

AMOR Y FAMILIA: Dejarse llevar en el amor.

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viernes, 20 de noviembre de 2020

SOÑAR SOÑAMOS TODOS. PROGRAMA 3. PALABRAS PARA VIVIR


 

PALABRAS PARA VIVIR

Un programa de televisión dirigido y presentado por

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada


Un programa de Psicoanálisis donde se abordan temas relacionados con

la salud, el trabajo, el amor, el deseo, las relaciones,

la educación, la familia, la cultura, la creación... y mucho más.


EL PROGRAMA 3 se titula


SOÑAR SOÑAMOS TODOS


Hoy hablaremos en nuestras secciones...

SALUD PARA TODOS: Qué significan los sueños y su relación con la salud.

AMOR Y FAMILIA: Hijos: el compejo de Edipo y los sueños

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jueves, 19 de noviembre de 2020

EL AMOR COMO CIVILIZADOR. PROGRAMA 2. PALABRAS PARA VIVIR

 




PALABRAS PARA VIVIR

Un programa de televisión dirigido y presentado por

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada


Un programa de Psicoanálisis donde se abordan temas relacionados con

la salud, el trabajo, el amor, el deseo, las relaciones,

la educación, la familia, la cultura, la creación... y mucho más.


26 de Octubre EL PROGRAMA 2 se titula


EL AMOR COMO CIVILIZADOR


Hoy hablaremos en nuestras secciones...

SALUD PARA TODOS: El amor y su relación con la salud.

AMOR Y FAMILIA: El amor es un trabajo y los sentimientos mienten.

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martes, 17 de noviembre de 2020

 

LA DISTANCIA EMOCIONAL “CUANDO NO QUIERO SUFRIR POR AMOR”.


    Guardar las distancias con los demás puede llevar incluso a construir un ermitaño en nuestro imaginario, donde aislado, en una isla, se van diluyendo los lazos que a uno le implican en lo humano, en la sorpresa, en el amor, en el deseo, en el goce, en mezclarnos con el otro. Las relaciones transforman, hacen extraerse de sí mismo y también muestran cómo se proyecta todo el mundo interior en el otro. Uno de los primeros pensamientos que se construye en la humanidad es el pensamiento mágico, después el mágico-animista, donde se hace una lectura de los aspectos de la naturaleza en base a sí mismo, a la omnipotencia de las ideas, proyecciones de nosotros mismos en el exterior. Así se creía que bailando una danza se iba a provocar la lluvia. Las supersticiones por ejemplo son construidas en base a los impulsos hostiles y crueles reprimidos. Es decir, creer en el mal de ojo nos está indicando nuestra propia envidia que proyectamos en el otro. Sucesos en los que estamos implicados en los que parece que “todo me sale mal” habla de un alivio a una culpa inconsciente, que puede provenir de deseos hostiles propios que se han rechazado, reprimido hacia lo inconsciente pero que se manifiestan sus efectos de esa manera.

    La distancia emocional, afectiva, que se marca con los otros, detrás de esa coraza, esa evitación “por no sufrir”, es como si se estuviera esperando un ataque, que tiene que ver con tendencias propias reprimidas transformadas en ese temor. Se viven las relaciones como si fuese un asalto a su fortaleza. Pero cabría preguntar ¿De qué manera uso al otro para satisfacer mis tendencias inconscientes? ¿Tal vez uso al otro para atacarme a mi mismo?

    Así no se permite que haya relación, no se deja al otro existir, intercambiar, siempre esperando un ataque. Es como si hubiera una tendencia a sufrir, a ser perseguido, como si se estuviera instalado en una paranoia donde el otro viene a invadirme. La paranoia habla de esa crítica a sí mismo proyectada en los otros y también está relacionado con la homosexualidad reprimida, esto es, deseos no tolerados hacia personas de su mismo sexo, de manera que me hago perseguir, menospreciar.

    Las personas también generan satisfacción, dan amor, acompañamiento, se hacen grandes cosas con otros…. Un exceso de cuidado pareciera como una espera a que el otro me lastime ¿o tal vez ese cuidado es una proyeccion de que yo puedo lastimar al otro? Como si hubiera una cosa de vida o muerte, cuando en realidad está en juego el goce. No se permite que se establezca ninguna relación, con tantas prevenciones ¿dónde se juega el amor?

    ¿Me prevengo del otro, desconfío del otro porque es una cosa del otro o porque realmente está en mí, en la agresividad que se me despierta? Parece un miedo a la humanidad, un rechazo a lo humano.

Hay personas que no quieren saber nada de sí mismas, conocer esa dimensión que habla de aspectos que no son tolerados. No pueden aproximarse a nadie, huyen revestidos de frases como el miedo a sufrir,o la exigencia, cuando en realidad es esa relación consigo mismos donde aparece un torrente de confrontaciones interiores entre el ideal y lo deseos y la agresividad frente a los demás y la imposibilidad de salir de ese circuito imaginario. El más alto grado de la vida humana es el amor, dar lo que no se tiene a quien no es, esa proyección social más allá de mí mismo.

    Además el ser humano goza de cualquier cosa, habrá que ver qué implicación hay en cada uno en eso que le pasa. El ser humano tiene esa complejidad. Hay ambivalencia afectiva, al igual que es capaz de generar armas masivas también es capaz de desarrollar las mejores acciones. Puede atacar pero también amar.

    Hay que empezar a conversar, no tomar cada frase como un ataque, como una cosa paranoica. Si generalizamos estamos hablando de nosotros, de lo que nos pasa a nosotros, y nos instalarnos en esa omnipotencia de las ideas, creando una ley universal que lo que yo pienso o creo es, y no es así. El que haya tenido una mala experiencia no hace que los demás sean igual, es que en mí hay una cosa de repetición, donde inconscientemente sigo con el mismo guión melodramático, colocando al otro en su papel. Si se hace un trabajo personal a través de una terapia psicoanalítica puedo transformar esas posiciones inconscientes frente al guion preestablecido. Algo se satisface ahí, no nos engañemos, es una cuestión de repetición, como si un destino cruel empujara al mismo final. Mejor elaborarlo en el diván de un psicoanalista.

    Si no hay entrega a las relaciones, no hay una construcción de vidas alrededor, habla de mi imposibilidad para amar. Temer a los demás es eliminar al otro. Creer que todo el mundo está en contra es como vivir en una pompa mirándome en el espejo. Las relaciones van a producir transformaciones, voy a necesitar a los otros, pero hay que salir a la vida. Y la vida es cambio, sobresalto, sorpresa, alegría, a veces dolor….una gama de afectos que se entrelazan. Con tantas prevenciones no da lugar a la sorpresa, es como quedarse en la mínima tensión posible, en el nirvana de una vida de cartón-piedra.

    Establecer distancias conlleva a no poder convivir con otras personas, no generar vínculos. Son las palabras las que unen. Hay personas que están en el mismo espacio pero no están, cada una elucubra en su fantasía. Están en mundos diferentes, mejor dicho, en su mundo interior.

    Una manera de no estar con el otro es esa cuestión de llevar la razón, las personas conversan, no es una lucha animal por imponerDarse a conocer, desplegar el pensamiento, sin querer pisar al otro con mis razones, como una lucha de quién es mejor. Interrumpir constantemente es una cosa también como agresiva, como de callarle al boca al otro. Permitir que el lenguaje te vaya llevando, permitir otras conversaciones. ¿Cómo me relaciono con el otro,  como un basurero al que soltarle todos mis problemas y cosas que me preocupan? ¿Permito que me responda, que podamos conversar de eso que le digo?

    A veces hay un refugio en la exaltación del cariño animal. “El mejor amigo del hombre”, “siempre está ahí”, “dan mucho cariño”… estamos de acuerdo que hay que tratar bien a los animales, es una cosa civilizada y se establecen vínculos con las mascotas, pero hay personas que no pueden con otros seres humanos porque les produce tener que cuestionarse ciertas formas de pensar, tener que llegar a acuerdos, renovarse, tener que apañárselas con todos los afectos que se despliegan frente al otro: la agresividad ante las diferencias, la sexualidad, la envidia, lo celos, deseos… y claro, con los animales es más sencillo, ni me rechistan y hacen lo que yo les digo, sólo tengo que amaestrarlos. Pero con las personas eso no se puede, toca dejar mi individualidad atrás.

    Pero al fin y al cabo hemos de empezar a amar para no enfermar y como diría Miguel Oscar Menassa: “en las relaciones intersubjetivas, lo único que se arriesga es un poco de seguridad y un poco de dinero; el resto, ganancia, todo humano.” No olvidemos que a ser humano se accede, no se nace, es todo un recorrido por conquistar.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

jueves, 22 de octubre de 2020

DESEO DE VIVIR: VIVIR EN EL DESEO. PROGRAMA 1. PALABRAS PARA VIVIR

 




PALABRAS PARA VIVIR

Un programa de televisión dirigido y presentado por

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada


Un programa de Psicoanálisis donde se abordan temas relacionados con

la salud, el trabajo, el amor, el deseo, las relaciones,

la educación, la familia, la cultura, la creación... y mucho más.


EL PROGRAMA 1 se titula


DESEO DE VIVIR: VIVIR EN EL DESEO


Hoy hablaremos en nuestras secciones...

SALUD PARA TODOS: Salud mental

AMOR Y FAMILIA: El deseo en las relaciones.

No te pierdas nuestras PILDORAS VITALES y POESÍA.


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TODOS LOS LUNES A LAS 23:00 hora española


También en el canal youtube Laura López Psicoanalista.



PALABRAS PARA VIVIR. NUEVO PROGRAMA DE TELEVISIÓN

 

Tengo el placer de invitarles a ser partícipes y a construir esta nueva andadura profesional: PALABRAS PARA VIVIR. Un programa de televisión donde tú nos importas.


Es una necesidad de la población el hecho de que los profesionales atendamos e informemos acerca de la construcción de una salud adecuada para todos. Lo psíquico se convierte en un pilar básico para el desarrollo de la persona, la felicidad, la satisfacción, el amor, el deseo, la familia, lo laboral... La salud es una construcción y si no tenemos en cuenta las disciplinas científicas que han venido a auxiliarnos, a transformar numerosos prejuicios y a quitarnos la venda de los ojos, no sería posible vivir conforme a un concepto de salud donde no es ausencia de enfermedad, sino la posibilidad del amor y el trabajo, la inscripción en lo social, donde podamos convivir en un mundo más justo para todos y más acorde con las necesidades y deseos humanos.


Lo psíquico aún hoy en día es una asignatura pendiente, donde vemos cómo resulta una tarea compleja para un sector importante de la población, vivir de forma saludable y feliz. No nos enseñan a hacerlo, incluso hay tendencias globalizadoras que no tienen en cuenta la verdadera dimensión humana.


Hay grandes lagunas en cómo desarrollar una adecuada gestión emocional, de la salud psíquica y las relaciones. Sabemos desde el Psicoanálisis que en todo lo que acontece en las personas hay una implicación psíquica. Hay un gran desconocimiento de cómo funciona nuestra mente y cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Hay puntos ciegos que nos condenan al fracaso y a la infelicidad, y que con una apertura de la mirada del Psicoanálisis, hará que haya otras posibilidades.


Los cambios empiezan desde uno mismo y es imposible sin la colaboración de la ciencia, que viene mostrarnos una realidad falseada por los sentidos. Hay frases ideológicas que nos anclan en la insatisfacción, la culpa, la oscuridad, y que no ofrecen una apertura a la producción de un estado de bienestar. Freud decía que la ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como los son unas pocas palabras bondadosas. La palabra es un vehículo civilizador a través del amor, un amor social, y es responsabilidad de todos contribuir a que sea una posibilidad. Es importante incluir en los medios de comunicación agentes profesionales donde se puedan realizar recomendaciones, consejos, que atiendan a las necesidades e inquietudes de los ciudadanos. Un contenido de calidad, cultural y de educación a la población, donde contribuyamos a que la salud y la cultura sean realmente un derecho para todos.


Se abordan en PALABRAS PARA VIVIR cuestiones referentes a la salud, el crecimiento personal, el mundo laboral, gestión emocional, el amor y la familia, la educación, la pareja, la sexualidad, la salud higíénico afectiva familiar, resolución de conflictos....Todo ello desde el pensamiento científico, desde la disciplina del psicoanálisis, la verdadera ciencia de los psíquico. Un espacio donde poder conversar de todo aquello que te inquieta y que te ayudará a vivir mejor años futuros. Una apertura al encuentro, a la construcción del futuro a través del camino del trabajo, el deseo, el amor. Como estimulante, píldoras vitales: aforismos, consejos para la vida.


Contamos con la guía de la poesía, un arma cargada de futuro. “Si es posible el poema, es posible la vida”. Versos de poesía universal, que nos guían los pasos a un futuro por decir. No son versitos, sino es en sí misma otro mundo, una posibilidad por nombrar, donde cualquier palabra se puede combinar con cualquier otra y producir otra realidad, un verdadero mandato social, capaz de intepretar la realidad, la verdadera historia de los pueblos. Lo que se puede nombrar toma dimensión de existencia. Cuantas más palabras podamos pronunciar y en combinaciones diferentes, son posibles otras vidas. La función poética es muy importante para vivir.

Dirige y presenta Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y psicóloga colegiada.

Tienes tu cita cada lunes en Torremolinos televisión a las 23:00 horas. Desde el 19 de Octubre.

Puedes dejar tus comentarios, inquietudes, peticiones al mail del programa: palabrasparavivir@torremolinostv.com


Puedes acceder a través de la plataforma digital

https://torremolinostv.com/palabras-para-vivir/

martes, 8 de septiembre de 2020

EL NEURÓTICO ES INCAPAZ DE GOZAR Y DE OBRAR: SOBRE LA TERAPIA PSICOANALÍTICA

 


    El neurótico es incapaz de gozar y de obrar; de gozar, porque su libido no se halla dirigida sobre ningún objeto real; y de obrar, porque se halla obligado a gastar toda su energía para mantener su libido en estado de represión y protegerse contra sus asaltos.

    No podrá curar más que cuando el conflicto entre su yo y su libido haya terminado y tener de nuevo el yo la libido a su disposición.

    La misión terapeútica consiste, pues, en desligar la libido de sus ataduras actuales, sustraídas al yo, y ponerla nuevamente al servicio de este último. Mas ¿dónde se halla localizada la libido del neurótico?

    La respuesta a esta interrogación no es nada difícil de encontrar. La libido del neurótico se halla adherida a los síntomas, los cuales procuran al sujeto una satisfacción sustitutiva, la única por el momento posible. Habremos, pues, de apoderarnos de los síntomas y hacerlos desaparecer, labor que es precisamente la que el enfermo demanda de nosotros. Para ello no es necesario remontarnos hasta sus orígenes, despertar el conflicto a que deben su génesis y orientarlo hacia una distinta solución, haciendo actuar aquellas fuerzas motivacionales que en la época en que los síntomas nacieron no se hallaban a disposición del enfermo. Esta revisión del proceso que culminó en la represión no se guía sino fragmentariamente por las huellas que dicho proceso dejó tras de sí.

    La labor principal es la de crear, partiendo de la actitud del enfermo con respecto al médico, esto es, de la transferencia, nuevas ediciones de los antiguos conflictos. En éstas, tenderá el enfermo a conducirse de igual manera que en el conflicto primitivo; pero nosotros, haciendo actuar en él todas sus fuerzas psíquicas disponibles, le haremos llegar a una diferente solución.

    La transferencia se convierte en este modo en el campo de batalla sobre el cual deben combatir todas las fuerzas en lucha

Sigmund Freud, La terapia analítica 1915-6

sábado, 22 de agosto de 2020

¿POR QUÉ SE ENFERMA DE NEUROSIS?

    



  Las investigaciones psicoanalíticas nos hacen señalar la génesis de esa disposición a la neurosis en la evolución de la libido, de la energía psíquica y sexual,  las variedades de la constitución y a influjos del mundo exterior experimentados en la primera infancia.

            Podríamos pensar que lo que precipita  la enfermedad son las frustraciones. La persona está saludable mientras sus necesidades de amor estén satisfechas y contrae la neurosis cuando pierde ese objeto y no encuentra sustituto. La curación dependería entonces del destino. La posibilidad de enfermar para este tipo de personas sería la abstinencia.  Vemos que las restricciones culturales, la sociedad, pone límites y esa frustración puede provocar un estancamiento de la libido y someter a la persona a un incremento de tensión psíquica. Para liberar esa tensión y transformarla en acción deberá orientarse al mundo y el otro camino es renunciar a la satisfacción, sublimar esa libido, es decir, transformarla en otros fines distintos de esos eróticos prohibido.  El efecto inmediato de la frustración es despertar la actividad de los factores predisponientes. Como estos factores se hallan muy desarrollados, puede pasar que la libido quede introvertida, vuelta hacia la persona. Es decir, la persona se aparta de la realidad y se orienta hacia su fantasía, en la que crea nuevos deseos y “despierta” deseos anteriores, infantiles, reprimidos e inconscientes que coexisten en todas las personas y también se da una salida según ese retroceso. Cuando las tendencias infantiles que son incompatibles con el estado actual adquieren suficiente intensidad, surge el conflicto entre ellas y la otra parte de la personalidad que  ha permanecido en contacto con la realidad. Este conflicto se resuelve con la producción de síntomas.  Los síntomas vemos entonces que son satisfacciones sustitutivas. 

            Otra causa que podríamos pensar es  que la persona  no es que enferme  como consecuencia del exterior, en esa prohibición y consecuente frustración, sino por un esfuerzo interior por intentar adaptarse a la realidad, para lograr una satisfacción accesible. Fracasa por su propia inflexibidad: sigue siendo idéntico a sí mismo  y no se transforma conforme a las nuevas intenciones y exigencias de la realidad. 

            Es como si se quisiera aspirar a algo más, cuando las fijaciones de la energía psíquica a regresiones infantiles es tan fuerte que se opone al desplazamiento. Es como si sufrieran el destino del arbolito de la fábula de Grimm que quería tener otras hojas.  Pero en contraposición con esto,  vemos cómo las personas se enferman con igual frecuencia cuando se apartan de un ideal que cuando se esfuerzan en alcanzarlo.

            Las dos causas de adquisición de la enfermedad coinciden en la frustración y la incapacidad de adaptación a la realidad en las circunstancias en que la realidad impide la satisfacción. No es que la realidad impida la satisfacción, impide aquella que la persona declara ser la única posible. La frustración no proviene del mundo exterior, sino de ciertas tendencias del yo. A consecuencia del conflicto, las dos clases de satisfacción tanto la habitual como la otra a la que aspira, quedan igualmente coartadas, constituyéndose un estancamiento de la libido, la energía psíquica.

            Hay personas que enferman en cuanto traspasan la edad de la irresponsabilidad infantil, no habiendo adquirido una total capacidad funcional y de goce. Su energía psíquica no ha abandonado las fijaciones infantiles y las exigencias de la realidad  no transcurren para la persona según su nivel de maduración, sino que van apareciendo en su vida conforme van viniendo. Entonces se produce una insuficiencia en sus respuestas, pero también hay una tendencia, por otra parte,  a dominar las fijaciones infantiles.

            Vemos también a personas que enferman incluso gozando de buena salud,  personas que no han visto alterada la vida por nada nuevo y sus relaciones con el mundo no han experimentado modificación. Parece que caen enfermos de una manera espontánea, sin causa aparente.  Pero al examinarlos, se descubre una modificación de máxima importancia.  Están en cierto periodo de su vida en conexión a periodos donde hay un incremento de la cantidad de libido, como por ejemplo en la pubertad, la menopausia, y otros periodos. El factor primario aquí es el estancamiento de la libido, que se hace patógeno por la frustración relativa del mundo exterior. La libido insatisfecha y estancada puede tomar caminos de regresión y provocar los mismos conflictos que la frustración absoluta  externa. Depende de la cantidad de libido que la persona  pueda manejar, es decir, o mantener en tensión, sublimar o utilizar directamente

            La cantidad de libido en la causa de la enfermedad coincide con dos de los principios analíticos de la teoría de la neurosis: uno de ellos es que las neurosis nacen del conflicto entre el yo y la libido y el segundo que entre las condiciones de la salud y la neurosis no existe diferencia cualitativa alguna, resultando que los sanos también luchan por alcanzar el dominio sobre  su libido, cosa que consiguen. Tanto sanos como enfermos tienen los mismos mecanismos psíquicos, es una cuestión de cantidad.

            En conclusión, se comprueba que contraer una neurosis  es por la acción conjunta de la frustración, la incapacidad de adaptación  a las exigencias de la vida  y la inhibición del desarrollo. También hay que tener en cuenta la cantidad de libido, de energía psíquica, sexual.

            Son estancamientos de la libido contra el cual el yo no posee medios suficientes para defenderse sin sufrir algún daño. La situación se hace patógena a consecuencia de un factor cuantitativo

             Es importante señalar  que  no podemos culpar a factores externos, pues muchas personas soportan sin enfermar un mismo destino. Tampoco a la constitución, pues muchos individuos dotados de una constitución desfavorable podían mantenerse sanos. Es inútil discutir entre si  las causas son externas internas, entre el destino de la persona y sus constitución.

            La adquisición de la neurosis se establece por diversos caminos. Sólo después sabremos, en el proceso psicoanalítico de la persona se establece el diagnóstico y la resolución de los síntomas en la evolución del mismo.  Es una ecuación, una fórmula química, sobre determinada por nuestra complejidad humana, nuestros procesos inconscientes.

 

Laura López, Psicoanalista y Psicóloga colegiada

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miércoles, 19 de agosto de 2020

COMO AMAR SIN POSEER

 


El amor es un sentimiento de la especie que permite que dos perfectos desconocidos puedan establecer un vínculo en el que la especie rige la danza en el apareamiento. ¿Pero cómo se puede llegar a querer poseer al otro, creer que es lo mejor que te ha pasado en la vida, que sin él o ella no se es nada, o que lo es todo para ti? Todo para ti, es perderse el mundo, dar la espalda a una realidad y volar en un espacio de fantasía tras un “unicornio” que lleva a construir un castillo en el aire.

¿Cuántas veces no hemos escuchado “es que nos queremos mucho, nunca nadie me ha querido así”? ¿Pero qué significa que te quieren mucho, que le falta el aire si no estás?¿Palabras y palabras que llenan, alimentan aún más la fantasía de completud? El amor como posesión indica una inmadurez emocional que habla de querer encontrar el santo grial particular, la completud con esa madre fálica, que es la madre idealizada, que se le atribuye un poder y una completud en lo imaginario.

Se cae en la ilusión que ese ser imperfecto que somos, despedazado, incompleto ante la visión de otro, está completo con el espejismo de “la otra mitad”. Hay unas claras raíces infantiles en el amor como posesión. En todo ese proceso de celos, hostilidad cuando vienen a separarnos de la mamá, nuestro primer amor, se sigue actualizando cuando se atraviesan las relaciones, como sustitución de aquél. En el ser humano no se superan las cosas, sino que se incluyen, siguen vivas, latentes, asociadas en lo inconsciente y de alguna manera es como si revivieran, como un conjuro que se reactiva ante la llegada de una nueva relación. Es como un poso, una posición inconsciente que se reactiva con otros amores. Entonces no es a la persona de carne y hueso, la que tienes a tu lado, sino ese ideal, o la imposición de ese ideal. Son relaciones abogadas al fracaso, al hundimiento de un titanic particular, que cualquier iceberg los hunde. Creen ser tan indestructibles, tan soberanos, como si nada les fuera a derribar, que el batacazo es mayor. Comienzan por contárselo todo, si es que no puede haber secretos, se quiere saber todo lo que piensa el otro, hacen del otro uno, eliminando las diferencias, es decir, asesinando al otro de una manera simbólica, creando una jaula de oro, porque ¿cómo va a ser amor si me voy con mis amigos o amigas o hago algo que a mí me gusta hacer tengo que dejar que se quede en casa sin mí? Comienzan a renunciar, a sacrificarse, porque su amor es verdadero, puro…Lo que no saben es que las espinas se van tejiendo alrededor. No se puede querer ser más bueno que lo que la condición humana permite. Al final se termina cometiendo una “maldad”. Con tanto que te di, hagamos cuentas, yo quiero lo mismo.

Freud nos habla de una circunstancias también muy relacionada con el amor como posesión. Nos indica que aquel que ha sido el primero en satisfacer los deseos amorosos de la mujer, que han sido refrenados, reprimidos, durante largo tiempo, se establece en ella una servidumbre que garantiza una actitud de posesión que le otorga una resistencia contra otras tentaciones. Es la servidumbre sexual, done se puede llegar a depender en un grado extraordinario de otra persona con la que mantiene relaciones sexuales, pudiendo llegar a casos extremos donde hay una pérdida de voluntad propia y sacrificio de intereses personales. Es importante señalas que cierta medida de servidumbre puede considerarse normal, en relación con la defensa de la tendencias polígamas que acontecen. El factor decisivo es la magnitud de resistencia sexual vencida y secundariamente la concentración y unicidad que culminó en su victoria. La servidumbre suele ser más frecuente e intensa en la mujer que en el hombre, aunque el hombre en la actualidad suele ser más propenso a dicha servidumbre que en la antigüedad . Constituye la consecuencia de unas relaciones eróticas donde la mujer logra que venza su impotencia psíquica., y entonces él permaneció ligado a ella desde aquel momento.

Muchas relaciones singulares y de trágicos destinos suelen explicarse por este origen de la fijación erótica a una mujer determinada.

El amor no es incondicional, es un trabajo constante que hay que realizar, lo que ocurre que en esa inmadurez, esa forma de pensar el amor como infantil, genera conductas y comportamientos que van acompañados con sus correspondientes sentimientos. Por eso es importante la escucha de un psicoanalista. En la relación con el terapeuta se van a poner en juego todas sus tendencias infantiles y se van a poder modificar a través de la interpretación, transformando y produciendo en la persona cambios a nivel inconsciente, que van a poder generar otros sentimientos en la persona y otras formas de relacionarse.

En algunas ocasiones se decide ir a terapia de pareja, buscando “el último cartucho”, pero si no se está dispuesto a bajar las armas, a retirarlas, y dejarse decir, querer transformar algo en cada uno, se sigue repitiendo las mismas posiciones incluso con otras personas.

Al ser humano lo que más le cuesta es transformar posiciones anteriores que le han proporcionado placer. Sustituir los viejos amores idealizados por las personas de carne y hueso. El otro no nos pertenece, es otra persona que libremente ha decidido estar con nosotros. ¿Quién quiere esta en pareja así? Lo que le pasa con la pareja también le pasa con la vida, ese afán por controlar, tenerlo todo en tarros de cristal para no enfrentarse a la incertidumbre de la vida, a los cambios que requieren el encuentro con las otras personas, a abandonar cierta cuota de mi famosa personalidad y construir algo que no estaba. Dejarse llevar por las palabras por venir, los propios deseos que se ponen en juego cuando uno se deja llevar. Así que si nos conciliamos con nosotros mismos esos deseos pueden hacer de la vida un viaje maravilloso. Amar poseyendo al otro no es amar.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y

terapeuta de parejas

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LUZ DE GAS ¿ABUSO PSICOLÓGICO?

 

Luz de gas es el nombre que se le da a una forma de “abuso psicológico” que consiste en presentar información falsa, hacer dudar a la persona tanto de su memoria, como de su percepción, como de su cordura.

Tras visualizar la película de 1940 dirigida por Thorold Dickinson y de la que se extrae esta definición en el posicionamiento psicológico de algunas relaciones, me pareció necesario puntualizar ciertos aspectos.

Cuando se realiza una visión ingenua de las situaciones, que con ingenua no nos referimos a inocente, sino que guiada por la ideología que vela cualquier realidad científica, caer en posiciones de verdugo y víctima es una forma de seguir manteniendo una afirmación ya caduca en los avances científicos de la mente humana, donde se elude la implicación de ambas partes y se perpetúan situaciones donde se presupone una pasividad por parte de de la “víctima”. No se tienen en cuenta los mecanismos psíquicos, tendencias inconscientes, prejuicios acerca de las relaciones, formas de gozar y entretejer las situaciones que una parte de la persona mantiene y otra parte de la misma rechaza.

Podemos estar hablando de una dependencia emocional, donde se le otorga a la otra persona una posición de poder y se cae en esa situación de completud como la madre y el niño, que es una idealización que conlleva a la hostilidad y al fracaso.

Es importante desde dónde leemos la realidad y en estas situaciones descritas como “luz de gas” en referencia a la película donde se ejercen este tipo de “abusos”, es importante señalar que esta panorámica es un síntoma, la punta del iceberg, no hay una única causa. Cada parte de la relación se relaciona de una manera distinta con la otra, no hay “la relación”, sino cómo se relaciona una parte con la otra y viceversa. Son dos formas de relacionarse que se encuentran.

¿No les parece extraño que una persona se mantenga en el tiempo en una relación donde se le humilla y hay situaciones vividas como rechazo? No podemos caer en lo afectivo, la repulsa, la negación a pensar que esa persona también es sujeto activo de esa situación. Sería una posición poco científica. No es que queramos culpabilizar a nadie, mucho menos que eso, pero sí mostrar una base científica donde demos cuenta de la implicación a establecer este clase de vínculos. No nos engañemos, para llegar a esa situación ha tenido que realizarse un trabajo para establecerla, y no estamos hablando de factores sociales, culturales, familiares… vemos cómo las estadísticas nos muestran que no son factores determinantes. También acontece en clases sociales altas, personas que culturalmente podríamos considerar con un nivel alto y en edades tempranas y más maduras.

Si no hablamos claro de esto, hacemos como si las personas no estuvieran implicadas en lo que les pasa, y cualquier fuerza exterior guiara las relaciones, la vida… Todos somos responsables de la parcela de vida que producimos, nuestro deseo está jugando un papel muy importante, y los deseos verdaderos son los inconscientes. Pero este tema levanta muchas ampollas porque, de alguna manera, a quien más y quien menos, algún acontecimiento se ha sorprendido por verse reacciones extrañas a su persona, se ha sentido “víctima” en alguna situación… y saber que hay tendencias en mí que rechazo y que hacen repetir situaciones sufrientes para mí, relaciones, haría que irremediablemente decidiera tumbarme en el diván, y hablar de lo que me pasa pero no entiendo con un psicoanalista. Por eso es que el psicoanálisis es cada vez más demandado. Culpar a la familia, la sociedad, al otro, como que es una relación que me ha tocado así… Muestra cómo cuesta hacerse responsable, una posición de inmadurez.

Es fundamental comenzar a pensar en la implicación de cada uno en lo que le pasa, y ojo, no es para vigilarnos, sentirnos culpables, sino para consultar con un profesional que me pueda escuchar eso de mí que rechazo para que pueda transformarse. En todas las personas hay tendencias que entran en el orden del masoquismo, la culpa inconsciente, el odio, la hostilidad… que son negadas por nuestra conciencia, pero que producen efectos muy fuertes en nuestra realidad pero que a la vez desconozco sus fuentes. De lo que se es víctima es de posiciones psíquicas, pensamientos, que hacen que una persona mantenga una relación con otra en la que se despliegan todas esas tendencias. Que se vivan situaciones de abuso como en la película “luz de gas” ya es una consecuencia en esa persona. Por supuesto que deben ser penalizadas las situaciones de maltrato y hay que reconocer un perjuicio para la persona que lo sufre, pero si negamos las tendencias de la persona a que ello se produzca, seguiremos manteniendo la rueda que gira sin poder frenarla. De hecho, hay personas que se mantienen en esas relaciones o rompen y repiten relaciones similares. Si algo se repite en una persona ¿no les parece que algo tiene que ver con ella?

Posiciones hostiles, donde uno se venga del otro, masoquistas, melancólicas, problemas en aunar la corriente erótica y cariñosa, culpa inconsciente que llevan al castigo, deseos que chocan con nuestra moral, raíces edípicas familiares, donde se ponen en juego cuestiones familiares reprimidas que se transfieren en las relaciones actuales…

Cada situación requiere de una escucha especializada, referente a la historia de deseos de la persona, a su dimensión psíquica de las relaciones…

El psicoanálisis produce una transformación en la posición psíquica de le persona que se pone en juego en las situaciones de abuso psicológico, donde sería más apropiado pensar que es la persona la que le otorga esa posición a la otra persona. La dimensión que proporciona el psicoanálisis es de reubicación, sustitución, transformación, en la manera de relacionarse consigo mismo y con los demás: una liberación.

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada

www.lauralopezgarcia.com