martes, 26 de enero de 2021

ILUSIONES QUE PADECEMOS EN EL AMOR Y QUE NOS IMPIDEN AMAR.

 


Podemos llegar a pensar que amar es algo innato, que viene con ya incluido en nuestro registro, y que se hace de forma “natural” pero lo cierto es que nada viene innato en el ser humano. Hay un amor que tiene que ver con la especie, que hace que haya un impacto de mirada, atracción, hacia desconocidos, para que pueda aparearme con el otro y procrear.

Pero donde comenzamos a aprender a amar es en el seno de la familia. Los primeros amores tienes que ver con los objetos familiares (principalmente madre, padre, hermanos y hermanas) que imprimen una huella en nosotros y precisamente tenemos que renunciar a ellos para formar nuestra propia familia y establecer lazos con otras personas. Lo interesante y revelador que nos muestra el psicoanálisis es que hay posiciones frente a los demás y frente a mi vida que están bañadas por fijaciones infantiles, por posiciones que hablan del narcisismo, de la imposibilidad de separación psíquica de esos primeros amores (aparentemente puede que incluso estemos físicamente separados), ambivalencias reprimidas y de cómo dirigen nuestras relaciones sin darnos cuenta.

A veces se suele amar como esa madre nos amó o como demanda, en una posición pasiva, queriendo más, o se repiten afectos de decepción, de desprecio, porque inconscientemente estamos conectados a esa esfera de la mamá donde nos sentimos decepcionados y ahora me coloco también en ese lugar con una pareja. O buscamos a alguien para protegerle, agobiarle, para decirle lo que tiene que hacer, como mamá hacía con nosotros, o como creíamos que debería haber hecho con nosotros, para seguir haciendo culto a ese amor. Son formas inconscientes que hablan de la repetición de esas relaciones primeras.

Hay impresiones que imprimen nuestro carácter y que tienen que ver con el pasaje que atravesamos todos los seres humanos para desarrollarnos, relacionadas con la afectividad y la sexualidad.

Love is in the air, nos dice la canción y, en efecto hay una ideología que se transmite a través de esa primera familia, canciones, libros, cultura…. Pocas veces nos preguntamos cómo amamos, simplemente se vive, y uno se aferra a lo que es normal y lo que no lo es. A veces son frases remanidas que se usan hasta desgastarlas sin saber de dónde vienen que muestran que es algo imposible, porque la mayoría de las veces chocan con la realidad. Es imposible ponerse de acuerdo con lo que uno tiene en la cabeza y lo que se encuentra y produce. Podemos llegar a vivir engarzados en la insatisfacción, la culpa y los síntomas nerviosos.

Vamos a ver de qué ilusiones frecuentes padecemos:

CREER QUE EL AMOR TE VA A DAR LA FELICIDAD, EL TRABAJO, LA ALEGRÍA. Se puede llegar a poner la vida misma en un ideal que terminará haciendo que se extermine el amor, el trabajo, la felicidad, la alegría. Nadie va a venir a salvarnos ni a solucionar nuestra vida, hemos de emprender el camino nosotros, donde se sumarán compañeros de viaje, pero nadie se puede hacer cargo de lo que no somos capaces de producir. Sobrecargamos a la otra persona de una exigencia tal que se vuelve una relación frustrante y hostil. Al final se termina perdiendo todo.

CREER QUE SI NO SE SUFRE O SI NO HAY CELOS, NO ES AMOR. Los celos tienen que ver con el deseo y el sufrimiento con tendencias masoquistas, culpa inconsciente…que, aunque parezca paradójico, pueden producir goce en la persona (aunque conscientemente lo viva como sufrimiento). También se puede llegar a buscar castigo a través de esa relación por una culpa inconsciente y habitar en relaciones donde esta ecuación esté presente. Estamos hechos de frases, y hay frases que nos atan y nos hacen producir relaciones por ejemplo encadenadas al sufrimiento, a modo de amor trágico como Romeo y Julieta.

CREER QUE EL OTRO VA A CAMBIAR PORQUE ESTÉ CONMIGO EN UNA RELACIÓN. “Porque me quiere es que va cambiar por mí.” No, tendrás que preguntar cómo es que has escogido a esa persona para luego querer cambiarla. Volvemos a caer en la ilusión de que dejar cosas, renunciar, es porque me quiere, cuando eso lo que consigue es que esa persona pierda el brillo y deje de desearla además de producir agresividad. O querer ser el héroe o la heroína infantil de la novela familiar donde se pone en juego la hostilidad con quien nos separa de un amor exclusivo. Es como si fuese una prueba de amor, y no hay suficiente prueba de amor para demostrar el amor.

LA PAREJA NO ES INCONDICIONAL: “SI ME QUIERE, DEBE TRAGAR CON ESTO. “ Hay relaciones donde se utiliza al otro como confesor, como palangana donde vomitar todos sus problemas, sufrimientos, frustraciones, infelicidad… porque dicen que para eso está la pareja. Hay cosas que el otro no está preparado para escuchar y que si las decimos vamos a estropearla. Se llega a concebir a la pareja como alguien que debe tolerar cualquier cosa, porque si no,no es “amor verdadero” ¿hasta qué punto nos tienen que aguantar? Se llega a confundir a la pareja con un terapeuta o se le pone en el lugar de mamá incondicional. El amor si no se cuida se va al traste, a no ser que esté unido a nosotros por un sintoma como el masoquismo. Tanto llevarse mal como llevarse bien son un trabajo.Si queremos que el otro “trague con todo”, tal vez estamos hablando de sentimientos de venganza o de hostilidad que le estoy dedicando y amargando nuestro existir.

CREER QUE EL OTRO SE CURARÁ O CAMBIARÁ POR AMOR. El amor no cura nada, porque no produce transformación en la persona. Al final se termina marchitando la persona e intoxicando la relación.

YO SOY ASI, para no transformar nada de lo que me pasa, buscando etiquetas, para afianzar que vengo de nacimiento. Hay quien dice ser asexual porque para esa persona “las relaciones sexuales están en otro plano”, que no disfruta, que no le importan y normalizamos cosas que no son normales. Incluso llegan a decir que quieren una relación más basada en el “cariño” y van besuqueando y manosendo amigos, allegados, encubriendo su erotismo y desplazándolo en otros lugares, en otras esferas de la persona, haciendo satisfacciones sustitutivas, mostrando cómo es su sexualidad: reprimida, cuando lo que no puede es un encuentro sexual, abrirse a la diferencia, entregarse al mundo. Si no puedes disfrutar de una relación sexual, de las relaciones, que vienen dadas por la especie, no puedes disfrutar de otras cosas. Estamos hablando de represión sexual. NO NORMALICEMOS. Consulta con un psicoanalista.

NO ES LA PERSONA QUE YO CREÍA, NO ENTIENDE EL AMOR COMO YO ¿Aún piensas que las personas encajan, que son más afines unas que otras o que seguro que en algún lugar está nuestra alma gemela? Cuidado, porque nadie encaja con nadie, estás en la teoría de Aristófanes del banquete de Platón, donde hablaba de seres esféricos que Zeus partió por la mitad y que se pasaban la vida buscándose para “completarse”. Esa forma de pensar hace muy desgraciadas a las personas porque no les permite vivir el amor, construir, desarrollarse.

Precisamente el amor tiene que ver con amar más allá de mí mismo. Pretender que viva, sienta, entienda lo mismo que yo…. soy yo. Es una imposibilidad.

Entonces, cada vez que la otra persona hace algo diferente de lo que son mis ideales, no me siento amado/a. Mejor separarse de ideales, frases, que del mundo y las relaciones.

Podríamos con otro amor si nos dejamos de ideales de lo que es o no el amor. Hay formas de pensar que hacen sufrir y que haya un impacto interno entre deseos que están en todas las personas o bien de forma latente o también reprimidos.

¿Miedo a dejar de ser “ese maravilloso yo”, que ya no tiene nada que ver contigo, a perder esa “identidad” ? Cuando hablamos que esa “identidad” no eres tú, sino que era una pegatina llena de frases y discursos morales, prejuicios que se manifiestan a través de procesos inconscientes que muestran la dificultad para separarte de tus primeros amores y de la represión que te hace gastar tanta energía que te impide ponerla a disposición de tu vivir. Aprendamos a escucharnos. El psicoanálisis te abre los oídos y los ojos a la reconciliación contigo porque puede leer esos procesos inconscientes en ti y a ser sujeto agente de tu vida y tus deseos, con otros, entre otros. No te conformes, vida sólo hay una.

Laura López, psicoanalista Grupo Cero y psicóloga colegiada