lunes, 15 de enero de 2018

LOS MENORES (Y LOS NO TANTO) COMO INFRACTORES DE TRÁFICO.

   


  Conducir de forma temeraria, sin carné, sin seguro, con tasas de alcohol que superan los límites, con drogas, usando el móvil con las consecuencias de las distracciones...
Entre las medidas que se utilizan para contrarrestar las cifras de infracciones cometidas y la “reirseción” de personas con faltas graves o delitos, se acuden a métodos coercitivos (sanciones, multas, incluso cárcel en los casos más graves...) y se atiende a la base educativa como medio para “interiorizar” las normas, el “tomar conciencia” de las consecuencias que provocan, sensibilizarles de los peligros, crear actitudes positivas y modificar hábitos para que eviten conductas de riesgo.
  ¿PERO CREEN REALMENTE QUE ESTO ES SUFICIENTE, QUE ES SOLAMENTE MATERIA DE EDUCACIÓN, DE QUE NO ESTÁN “CONCIENCIADOS”? El identificarse al otro y decir “esto me podría pasar a mí “ está bien, pero nos quedamos en la superficie de la acción. Uno no llega a conductas de riesgo porque no está “concienciado”, sino que eso responde a una respuesta ante una situación interna. Es algo que corresponde a otro plano que el aparente, que lo observable, pero que se sigue interpretando en base a la “lógica” o a lo razonable.
  Ya Freud dijo que lo psíquico no se podía comparar a nada de lo que conocemos y que nuestro psiquismo tiene unas leyes propias que hacen que en la conciencia parezcan absurdas ciertas actuaciones, que haya resistencias hasta a la curación o que haya agresiones incluso hacia nosotros mismos. No hay una psicología individial, siempre es social, porque en nosotros ya está incluido el otro permanentemente. Nuestras conductas van dirigidas para alguien o para algo, tienen siempre una razón de ser, y a veces no tiene tanto que ver con el escenario actual, sino que, por diferentes mecanismos psíquicos y fenómenos como el de la transferencia, la proyección, el desplazamiento, la condensación... se ponen en juego en otras personas y otras situaciones que, por asociación, remiten a otra original.
  Atravesamos nuestra construcción como ser humano y de entrada en la civilización a través de la primera célula de la sociedad, que es la familia. En ella es donde se fundan los afectos, los sentimientos como el amor, el odio, el deseo, la hostilidad, los celos, la envidia... que son los deseos sexuales infantiles reprimidos. Sabemos que la represión juega un papel muy necesario para renunciar a ciertos instintos infantiles, pero no desaparece esta sexualidad infantil, sino que esa energía, que puede utilizarse para trabajar, amar, estudiar, queda viva como los titanes de los que hablan los poetas. LA MORAL SE INSTAURA COMO CONSECUENCIA DE ESA EDUCACIÓN RECIBIDA, LA LEY, donde ya se genera en nosotros una instancia que nos hace diferenciar lo que está bien, lo que está mal. En todos nosotros hay una parte inconsciente de nuestra personalidad, por así decirlo, que es lo que nos lleva a una situación y no a otra, a posicionarnos de una manera y no de otra ante nuestros deseos y nuestra realidad. Sobredetermina nuestra conciencia.
EN UNA CONDUCTA DE RIESGO AL VOLANTE hay un TRANSFONDO QUE TIENE QUE VER CON EL SUJETO PSÍQUICO.
¿Rebeldía, problemas con la autoridad? Hay conductas de riesgo que remiten a un SENTIMIENTO DE CULPA, es decir, son personas reincidentes que buscan castigo en ciertas situaciones. Toman actitudes de riesgo en las que son pillados, con su consecuente alivio en el castigo, que corresponde a la culpa por algo que pensó, deseó, fantaseó, pero que cursa de forma inconsciente.
En ocasiones hay una DEPRESIÓN,una MELANCOLÍA en la base, dado que es la única estructura psíquica que LLEVA AL SUICIDIO, por la identificación con lo perdido (persona, ideal...). Acciones temerarias pueden ser formas de SUICIDIO ENCUBIERTO, que cursan de base con una melancolía, una depresión no tratada que conlleva a conductas suicidas, aunque puede que no sea algo que podamos decir pensado e intencional, sino que lo sabemos por esos efectos.
También puede estar relacionado con la rebeldía a la figura de autoridad, un DESAFÍO que indica una HOSTILIDAD HACIA LA FIGURA PATERNA, hacia el significante padre, que es correlativo en la sociedad de la Ley.
  Puede haber también una INCAPACIDAD PARA GESTIONAR LA PROPIA VIDA, y la conducción no es más que una de las esferas que reflejan esto. Transfieren sitauciones afectivas y conflictos internos en su manera de conducir. Estas conductas de riesgo también son llevadas en otros ámbitos. NO LE PASA EXCLUSIVAMENTE EN LA CONDUCCIÓN, SINO EN OTROS MUCHOS ÁMBITOS DE SU VIDA,
  El CONSUMO DE DROGAS, ALCOHOL, cuando se conduce, también indica una IMPOSIBLIDAD EN LAS RELACIONES, EN MANEJAR SU VIDA, que les llevan a consumir para CALMAR ESA ANGUSTIA, PARA EVADIRSE DE UNA REALIDAD que se les hace imposible, que no aceptan.
  Vemos cómo hay una neurosis de fondo, y LAS INFRACCIONES DE TRÁFICO NO SON MÁS QUE LA CÚSPIDE DE UN ICEBERG QUE SI NO SE TRATA EN SU BASE, DIFÍCILMENTE PODREMOS DAR UNA SOLUCIÓN REAL A UNA COMPLEJIDAD COMO ES LA DEL SER HUMANO.
  No podemos globalizar, sino atender con una escucha especializada, lo que en cada caso sustenta esa acción, introduciendo educadores formados en el funcionamiento de la psiquis para permitir que esa persona pueda posicionarse de manera diferente.
Incluir un plan donde el psicoanálisis pudiera dar cuenta de esa interiorizacion de la normas, de los procesos inconscientes que llevan a realizar acciones tan perjudiciales e incluso a la muerte, sería dar un paso muy importante en la construcción de la salud y el bienestar de todos.
La educación y la responsabilidad vial es grupal.


Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
y Psicoóloga Clínica colegiada AO 06010
Telf.: 610865355
www.psicoanalistaenmalaga.com