LUDOPATÍA O JUEGO PATOLÓGICO
La ludopatía o juego patológico está enmarcado dentro de las adicciones caracterizado por la incapacidad de controlar el impulso de jugar de manera compulsiva (máquinas tragaperras, apuestas deportivas, ruleta, póker, bingo, rascas de la lotería...).
Ya en la antigua Roma, el emperador Cómodo (177-192 d.C.) llegó a convertir parte de su palacio en un casino y dilapidó fondos públicos en apuestas. La ludopatía data de la antigüedad.
Está relacionado con ese hábito primero que es la masturbación, donde permanece turbado/a frente a la realidad. El jugador manipula con las manos las cartas, la máquina tragaperras, tacha el cartón del bingo... Es una pasión la del juego que delata esa posición, una obsesión onanista, una satisfacción sustitutiva, a veces una huida de la realidad. La persona utiliza el juego patológico como un modo de “solucionar” un conflicto psíquico, como una huida a un placer inmediato, una incapacidad de sustitución y de afrontamiento de la realidad, frente a cualquier frustración de la vida. Podría considerársele un síntoma, una satisfacción sustitutiva, una manera de reaccionar frente a aspectos de la vida. Está relacionado con su historia personal, por lo que en cada persona es necesario un abordaje individualizado, psicoanalítico, que le ayude a elaborar, en su proceso, su estructura psíquica, su posicionamiento frente al principio del placer, el deseo, la realidad atravesado por su historia, por la dificultad de aceptar los límites, el sentimiento de culpa inconsciente... Son incapaces de de dejar de jugar o de hacerlo de una forma funcionalmente adaptativa.
La ludopatía puede estar asociada a cuadros clínicos como depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad...siedad, angustia, trastornos de la personalidad...
Pone en acto en el ganar-perder, en el juego, un rodeo a la operación de castración, donde para ganar en la vida, para conquistar un lugar propio, ser un sujeto deseante, hay también que renunciar a algo. Todo o nada, y se encuentran frente al vacío de no aceptar la mortalidad, con una estructura psíquica, libidinal precaria, angustiada.
Para la persona con ludopatía el juego es una tentación irresistible. Promesas de que lo van a dejar, pero no pueden. Aparece también el remordimiento. En muchos casos el juego puede llevarles a la ruina absoluta, incluso a la cárcel. Vemos que se corresponde con un autocastigo. La persona recibe en forma de cárcel, de ruina, el castigo a una culpa inconsciente. Puede llegar a querer justificar, racionalizar por qué juega: para recuperar el dinero, pagar las deudas contraídas...En el fondo sabe que no es cierto. Es el juego, jugar, lo que importa, lo que no puede dejar de hacer.
Puede llegar a ser devastador en la vida de la persona: estafas, engaños, robos, fraudes para seguir jugando, deudas significativas, mentiras.... Llegan a abandonar responsabilidades, sufrir la pérdida de relaciones importantes, del trabajo, con el consecuente aislamiento social.
Para que tengamos un ejemplo de ello, Fiodor Dostoyevski, que escribió, entre otras novelas ya universales “El Jugador”, con cierta base autobiográfica y que también se arruinó por el juego. Fue después de quedar en la ruina que inició el caminó del éxito mediante la escritura. La lectura psicoanalítica es que, calmada la culpa inconsciente, pudo iniciarlo.
No es que se siente culpable porque se ha arruinado, sino que la culpa le lleva a castigarse, a la ruina. Es muy importante para transformar la estructura psíquica de la persona, porque el sentimiento de culpa inconsciente le lleva a mantenerse en la ludopatía como castigo para aliviar esa culpa, y esto repercute directamente en su recuperación, en las recaídas.
Son personas a las que les cuesta abandonar la satisfacción inmediata y los límites necesarios para obtener logros mayores, para un desarrollo social y psíquico. Están sujetos a mecanismos de descarga inmediata de sus pulsiones.
No abandonamos posiciones anteriores que nos han ocasionado placer, y el juego en el niño es muy importante para ayudarle a elaborar la realidad. Imagina, proyecta un futuro, se enmarca dentro de unas reglas del juego...El adulto, en sustitución del juego, fantasea, y, en un paso socializado, crea, investiga, ama, trabaja... La creación es un cauce muy importante en la sustitución del juego, la capacidad de crear, un goce que beneficia al sujeto, a lo social.
Normalmente son los familiares los que dan cuenta de la situación, por el problema económico que producen. Termina afectándoles directamente y ponen el límite en la separación. La persona con ludopatía dirige su vida, sus acciones, de una forma perversa, perniciosa, sujeta al principio del placer, con una modalidad de descarga, sin tener en cuenta el principio de realidad, sin poder restringir sus pasiones infantiles.
De cara al tratamiento es importante reconocer su problema y aceptar el encuadre terapéutico, comprometerse a los avatares de su proceso psicoanalítico, donde la persona va transformando su reacción desadaptativa, va adquiriendo una madurez psíquica, utilizando otros mecanismos psíquicos que le ayudan a hacer lo conveniente para su vida. Es importante saber que no es algo comportamental relacionado al juego, en el sentido que es su forma posicionarse psíquicamente y eso es lo que trabajamos en psicoanálisis, si no, va a ir mutando en otras adicciones.
Si que es cierto que nos enmarcamos en sociedades donde es un negocio muy rentable, una fuente de lucro el juego, las apuestas... Tampoco debemos olvidar este aspecto socioeconómico.
Detrás de la ludopatía está una persona que sufre, atravesado por ideas y maneras muy rudimentarias de gestionar aspectos de sus relaciones, de su vida. Poder hablar con alguien que no le juzga y que pueda escucharle de forma muy especializada le va a permitir dejar de poner en acto esa manera perniciosa, perversa que la persona dirige su vida.
Sumar el tratamiento psicoanalítico le va a permitir otra elaboración distinta de lo que le pasa, desarrollar otra madurez. Sabemos escuchar sus procesos psíquicos.
Laura López
Psicóloga-Psicoanalista



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