miércoles, 6 de mayo de 2020

CELOS PATOLÓGICOS



 Los celos, como la tristeza, son estados afectivos normales.  Son primordiales, nos constituyen y tienen que ver con nuestra mamá. Es un reajuste, una actualización de esa situación infantil. Aunque estés con un hombre o una mujer, esos celos son por mamá. No se pueden dejar de sentir, pero la cuestión es qué hago con ellos.
         Reflejan ese amor a la madre de aquella etapa, un amor posesivo, excluyente, donde es suya y de nadie más. Cuando aparecen los hermanos, el papá,  el otro se convierte en el rival. Podemos incluso comprobar esa hostilidad frente a los hermanos, donde ante la llegada de un nuevo hermanito, hay que ayudarles a que incluya esa nueva relación en su vida. Sienten que son destronados de esa posición de “rey” o “princesa” del hogar. También con el padre van a surgir sentimientos de rivalidad, porque viene a indicarles que la mamá no es suya. Así, tiene una relación con el papá, o con el trabajo, cualquier cosa que les separa  de ellos.
          Hay un sentimiento de tristeza, de desgarro,  de hostilidad  hacia el rival y culpa asociada (qué he hecho para que no me haga caso)
         Estos son los llamados celos normales que claro, vemos se actualizan en nuestras relaciones con los amigos, compañeros de trabajo, pareja también. Hay frases que hablan de esto. Viene alguien nuevo y vemos que el compañero de trabajo que tantas buenas migas hacíamos ahora pasa más tiempo con el nuevo. ¿Ya no te acuerdas de los compañeros eh?  O actitudes de enfado o rencor a través de ciertas acciones en el trabajo, con los amigos, que no podría tan siquiera explicarlas la persona que las realiza, o son razonadas fehacientemente, y que tienen sus raíces en los celos.
         Hay que diferenciar los celos de la envidia, porque la envidia es más primitiva, y tiene que ver con algo que a mí me falta y que atribuyo que el otro tiene, donde lo que importa es destruirlo. Hay dos personas participando y en los celos son tres. Los celos también pueden ser motor de cambio, depende cómo se piensen las situaciones, si me dejo embargar por esos berrinches infantiles o puede despegarme de esos sentimientos y no padecer de ellos. Pueden llegar a destruir si no se transforman. Ahí hablo de mi forma de amar infantil, donde hay reajustes, y me cuesta sumar, interpreto las situaciones como que me dan de lado. Pueden ser un motor de cambio porque en esa rivalidad con los otros, lo puedo utilizar para mejorar. Los celos también son deseos.
         Todo el mundo siente celos, incluso podemos llegar a decir que quien más fuertemente los niega, es porque se encuentran en forma reprimida, y padece de ellos. No es lo mismo mantener una relación hostil con la otra persona, montar una escena de celos a la otra persona que utilizarlos para transformarse. Es que claro, depende de cómo lo piense, puedo llegar a creer que si no siente celos por mí es porque no me quiere, cuando en realidad hablas de ese querer infantil. Por eso muchos autores recomiendan una escenita de celos de vez en cuando, leve, para hacer creer al otro, que está en esa teoría, que le queremos.
         ¿A qué podríamos llamar celos patológicos? Podríamos llamar a los que hacen síntomas en nuestra vida, es decir, se repiten e impiden el cauce normal de las relaciones. 
         Están los celos concurrentes o normales, los proyectados y los paranoicos.
         Los celos proyectados nacen de las propias infidelidades o de la fantasías inconscientes de realizarlas . La fidelidad exigida sobre todo en el matrimonio, lucha siempre contra incesantes tentaciones.  Entonces, quien niega enérgicamente tales tentaciones les conlleva una presión que para aliviarla la proyectan en la persona a la que supuestamente tienen que guardarle fidelidad, de manera que su propia conciencia le absuelve. Es una forma de mitigar la culpa. Es un mecanismo inconsciente. Es como si dijera: no soy yo quien desea, sino mi pareja.
         Socialmente vemos que se incluye está cuestión de gustar, ser deseado y conquistar en lo que denominamos el flirteo, la coquetería, vemos que es algo habitual y que se encuentra más o menos permitido dentro de los cánones morales, de alguna manera también para preservar esta cuestión de los deseos de infidelidad. La monogamia es una posición en el amor difícil de conseguir, puesto que la infidelidad es una constante en nuestra vidas. Tenemos que ser infieles a nosotros mismos, a nuestros gustos, a nuestra forma de pensar para desarrollarnos. Somos infieles en nuestras fantasías conscientes y en las inconscientes. Además, partimos de que el primer amor, la madre, hemos de ser infieles para poder construir un destino.
         Pero quien es muy celoso o celosa lo niega, no cree posible que ese flirteo pueda ser incluso una salvaguarda a esa cuestión con la fidelidad, pudiéndose realizar un desvío desde esa pasión despertada por un tercero hacia la propia pareja. Hay una imposición de una moral intachable imposible de alcanzar, que habla de que sus deseos están fuertemente reprimidos y actúan proyectando entonces en su pareja sus fantasías propias de infidelidad.
         Los celos más graves son los delirantes, que nacen también de tendencias infieles reprimidas, pero las personas objeto de su fantasías son de carácter homosexual. La feminidad y masculinidad son dos constructos teóricos de contenido incierto. En todo hombre hay una  parte también femenina y en toda mujer una masculina. El deseo no tiene objeto, se posa, se transmuta, se desliza en cualquier objeto, persona, lo cual no quiere decir que realmente se persiga mantener un encuentro genital con la persona del mismo sexo, es decir, no quiere decir que se defina como una persona homosexual, sino que los deseos homosexuales están en todas las personas. Nuestra constitución psíquica es bisexual, el primer objeto de amor para el niño y la niña es la madre.
         Es como si correspondiera a la fórmula: no soy yo quien le desea, sino ella, si es un hombre el que está sometido a estos celos delirantes, que es una forma de paranoia, y también en la mujer: no soy yo quien la desea, sino él.
         Así reconocen la infidelidad en la pareja ampliando gigantescamente en su conciencia dicha infidelidad y consigue mantener inconsciente la suya. Además que son deseos muy prohibidos para la persona, que su moral no tolera.
         Una persona muy celosa puede llegar a suprimir sus relaciones con los demás, sus tendencias y no aceptar lo que a los otros también les pasa, que también tienen que ver con él o ella.  Los celos también tiene que ver con sentirse solo, es decir, rechazar a los demás, sentirse excluido.  No recorre el camino para construir relaciones amorosas, sino que pretende infundir piedad, para que le quieran.
         En el amor posesivo, pasional, celotípico, se pretende. además de que el otro sea todo para la persona, ser también todo para el otro. No es objeto de su deseo, sino de su necesidad, irreemplazable. Parece más un deseo canibalístico, hacer de dos, uno. Una relación infantil del momento idílico con esa función madre que le salva la vida cubriéndole sus necesidades.
         También podríamos preguntarnos si se está en una relación donde alguno de los miembros los manifiesta de manera permanente, que forma parte de la interacción de ambos. Uno puede llegar a sentirse molesto y ofendido de forma consciente, pero inconscientemente también de alguna manera atraer o producir este tipo de relaciones. De forma que le llama, le controla, pero a la vez la otra persona  también le coge el teléfono y sabe dónde está, por ejemplo. Es una red de complejos psíquicos inconscientes que tienen que ser interpretados para que puedan ser otra cosa. Al igual que abonamos una planta y la regamos desde la tierra, porque sabemos que se desarrolla desde la raíz, le interpretación psicoanalítica transforma desde la raíz, para que puedan florecer otros productos. Los celos son deseos.  Mejor revisar la ideología de la que se padece, porque esto hará que se generen unos sentimientos u otros.  Los sentimientos mienten, dependen de mi forma de pensar, que es inconsciente. No sé de ella sino por los efectos.

Laura López Psicoanalista Grupo Cero

EL SINDROME DE LA CABAÑA ES AGORAFOBIA




El síndrome de la cabaña señala el miedo a salir tras el confinamiento. Así, el hogar se utiliza como refugio a un entorno hostil, un lugar de seguridad que aísla del exterior. Como la situación infantil en la que se está en el vientre de la madre o en sus brazos. Pero para hablar de ello, hay que hacer claras diferenciaciones, porque hay una tendencia a generalizar e incluso normalizar bajo una etiqueta situaciones que hay que despejarlas.

Hay quien en este confinamiento le supone un punto y a parte, un momento de reflexión para tomar distancia relaciones, actividades cotidianas, de las que ahora cuesta volver, y que denota una mala gestión en los deseos de la persona, las obligaciones, lo que es correcto, lo que no... es decir una moral en la forma de vivir y de relacionarse que muchas veces se convierte en nuestro peor enemigo, donde no siempre se hace lo más conveniente para la persona.

   Refugiándose en casa, alargando el periodo de salir a la calle. no se hace más que prorrogar conversaciones, tomas de decisiones, difíciles de tomar para la persona. Se hace como el avestruz, escondiendo la cabeza, esperando que las cosas pasen solas, o haya una solución mágica. Sabemos que se empieza cediendo en las palabras y después se termina cediendo en los hechos. Se puede haber llegado a un punto de la espiral que el confinamiento ha supuesto un alivio para personas que les cuesta desarrollar sus propios deseos, hablar para conseguir su propio espacio y establecer unas relaciones más equitativas con otras personas, en el orden de los acuerdos. Denota una conflictividad con uno mismo y con el mundo, una inmadurez.

    No debemos normalizar ciertas formas de disponerse ante la realidad, porque quitamos importancia a reacciones que hablan más de un proceso de agorafobia. El síndrome de la cabaña habla de una fobia en la persona, una imposibilidad de salir de casa por el miedo que se genera y paraliza, llegando a ser muy angustiantes. El afecto asociado a la fobia es la angustia y evitando el objeto fóbico es como se evita la angustia. Aunque podamos llegar a pensar que es por la situación de confinamiento, por el miedo a enfermar, y otra serie de razonamientos o temores idealizados, el motivo de esta fobia no está en aquello que se cree temer. La raíz se encuentra en procesos más profundos de nuestro suceder psíquico, que son los deseos inconscientes. Hay deseos en nosotros que convivieron en etapas infantiles y que ahora sería tachados de inconvenientes, imposibles de realizar, por eso es que fueron relegados al inconsciente, esto es, reprimidos, pero que permanecen vivos en nosotros y producen efectos en nuestra vida. La situación de confinamiento no es más que un factor que se añade a la ecuación etiológica, una serie de factores que se conjugan y que tienen que ver con factores específicos, que son sexuales, factores referentes a la cantidad, de manera que la gestión del cuantum de energía se desborda y a huellas infantiles por las que atravesamos todos en nuestro desarrollo afectivo-sexual.. El miedo a salir tras el confinamiento es una apariencia. Hay un miedo real, pero que está desplazado a salir a la calle, porque ahí me separo y me refugio en la enfermedad, que es miedo de uno mismo, a mis propios deseos. Sigmund Freud puntualiza que es una especie de miedo a no tener miedo. Hay conflictos intrapsíquicos que no pueden manejarse y se desplazan al exterior, de manera que del exterior se puede huir, pero de sí mismo no. Así, se consigue calmar la angustia. Como ven, son mecanismos complejos los del funcionamiento de nuestra mente, por eso es que encontramos muchas veces como ajenas a nuestra persona muchas de nuestras reacciones. Un claro ejemplo de esto son los sueños, los lapsus, los olvidos...

    En la agorafobia la libertad se pierde, se convierte en esclavo de su enfermedad con un gran gasto energético y aislamiento social. Mejor consultar con un psicoanalista .

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
y Psicóloga colegiada
www.lauralopezgarcia.com

viernes, 17 de abril de 2020

EN RESPUESTA A UN ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO SUR “¿TIENE SUEÑOS RAROS CADA NOCHE? NO ES EL ÚNICO: SEPA PORQUÉ.”




      El artículo dice que la “pandemia ha dado lugar a este nuevo fenómeno que experimentan cientos de personas”. No es cierto, no es un fenómeno nuevo, Sigmund Freud desarrolla la teoría del Inconsciente, el Psicoanálisis, a partir de sus escritos de “La Interpretación de los sueños” en el año 1900, donde produce el concepto de inconsciente. Ya nos habla de que los sueños pueden ser de tres clases: los que tienen sentido y comprensibilidad, lo que no tienen sentido y sí comprensibilidad y los que ni tienen sentido ni comprensibilidad. Es decir, que los sueños, si hablamos de “rareza” ¿tal vez quiere decir lo que no se entiende?. Los sueños son el guardián del reposo y muestran formas enrevesadas, absurdas, porque hay una censura entre el sistema consciente e inconsciente que deforma los deseos inconscientes, infantiles, sexuales reprimidos para que nuestra conciencia no sepa nada de ellos. Los sueños tienen un significado, un sentido, después de la interpretación psicoanalítica. El sueño manifiesto (lo que decimos que hemos soñado), ya es una elaboración a través de nuestros mecanismos psíquicos. El sueño latente es mucho más rico. Olvidamos los sueños por la censura, y siempre tenemos la sensación de haber dormido más, porque el contenido latente es mucho más rico. Nuestro desear está en permanente actividad, incluso cuando dormimos, lo que pasa que la censura, que también está en la vida despierta, también se relaja en el dormir.

    No es un efecto colateral del covid-19 como indica el artículo, es un fenómeno psíquico que viene ocurriendo desde tiempos prehistóricos, desde que el hombre atraviesa el lenguaje.
Indica que “la actividad onírica se dedica a recoger y procesar por la noche una gran cantidad de información que de forma consciente e inconsciente, recopilamos durante el día...La contrasta con la vida emocional”. Mezcla términos que escogen del Psicoanálisis pero nada más, confunden al lector, mostrando una gran ignorancia utilizando conceptos que no explican, que parece algo “flotante o mágico” que no aclaran. El material que se utiliza en los sueños son restos de la vida diurna, representaciones sin importancia del mismo día del sueño que precisamente se utilizan por no estar cargadas de afecto. O bien representaciones que sí tienen importancia de ese día pero que están en conexión con deseos inconscientes reprimidos y también con representaciones que corresponden a épocas infantiles. Ese es el material que se utiliza en los sueños, pero el motor del sueño son los deseos inconscientes reprimidos, aquellos que nos fundan como sujetos psíquicos y que son del orden de deseos egoístas, incestuosos, hostiles, que tuvimos que reprimir para poder hacernos psíquicos y sociales, pero que permanecen vivos en mi en calidad de reprimidos y que producen efectos en mi realidad.

  Es falso,como dice el artículo que “recrean escenarios inventados para entrenar al cerebro sobre la respuesta que tendríamos en la vida real” ¿de dónde se sacan tamaña tontería? Están en una época precientífica. Parece que hablan de un videojuego en lugar de la descripción de los mecanismos psíquicos que nos desvela Sigmund Freud a través de los sueños. Cuando hay un acontecimiento traumático en la persona (con traumático nos referimos a un impacto psíquico para la persona, donde le sobrecoge por la cantidad de estímulo), a través de los sueños es que se elabora esa escena traumática, como si fuese el sueño una válvula de nuestro aparato psíquico, pero no recrean nada para la respuesta en la vida real. El sueño utiliza elementos, frases, pero para valerse de ellos para manifestar un deseo de forma alucinatoria pero disfrazado, porque nuestra conciencia no debe saber nada de esos deseos que tienden a expresarse. Hay deseos que no nos confesaríamos ni aún a nosotros mismos.

   No es que “el cerebro intenta asimilar ese cúmulo de emociones experimentadas durante el día para contrarrestar la ansiedad”, ni tampoco es una presión como dice el artículo, sino que habla el sueño de una persona angustiada. Las pesadillas, el insomnio, muestran la angustia del sujeto. Los sueños “son estrafalarios” por obra de la censura. Hay unos mecanismos psíquicos, que son el trabajo del sueño (condensación, desplazamiento, puesta en escena y elaboración secundaria) que operan y producen la deformación. Los sueños, después de la interpretación psicoanalítica, tienen un sentido. El artículo dice que “mejor no hablar de los sueños, que así se resta estrés”- Si hay estrés no es por los sueños, ni por hablar de ellos, esa persona estaba angustiada, y precisamente los sueños son una vía regia al inconsciente. Están hablando de un conflicto psíquico de la persona. Los sueños y los síntomas tienen un sentido, y esa es la genialidad que nos mostró Freud y de cómo funciona nuestra mente. Tanto sanos como enfermos a través del fenómeno onírico .

   Dice que la intensidad, la frecuencia, el contenido de los sueño en circunstancias de estrés mental como se vive actualmente, afectan al estado de bienestar general de quien los tiene. Y que “cuando se descontrolan , a veces en forma de pesadilla, la salud se resiente” y también “ que hay hábitos de desconexión que ayudan a que este fenómeno no vaya a más”. Esa persona ya tiene angustia, los sueños hablan de su realidad psíquica, es un termómetro que nos indica que algo está pasando, una alerta. Hay que indicarle que empiece una terapia en psicoanálisis para ayudarle a resolver sus angustia, no mandarle a que se relaje, ni que cene poco. Los sueños no son “una salida a las preocupaciones”, ese tipo de sueños son sueños de angustia, hablan de un trastorno psíquico.

   Por favor, lean a Sigmund Freud, La interpretación de los Sueños, un texto que data ya del 1900. No sean ignorantes. Poner a un doctor en un artículo para hablar de los sueños y que ni siquiera se ha leído Freud, diciendo tamaña cantidad de barbaridades, es poco menos que estar en otro siglo y negar los avances de la ciencia. La ciencia nunca se detiene.

   Hoy más que nunca, Psicoanálisis para todos. El psicoanálisis es un derecho y todo el mundo quiere psicoanalizarse. Dejen de negar la verdadera ciencia de lo psíquico que produce salud en las personas, inteligencia, amor, civilización, trabajo...

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero.


lunes, 30 de marzo de 2020

BONO SALUD. CONSTRUYE EL FUTURO



Promoción especial covid-19.
Sabemos la importancia de una adecuada salud mental y que en la situación actual de crisis cobra especial relevancia.
El futuro se construye en base a unos buenos cimientos, una adecuada gestión de lo psíquico.
Hoy más que nunca es esencial para vivir mejor en el futuro. No hay cuerpo físico sin psíquico, es el sostén principal del cuerpo, de tus relaciones, contigo mismo y los demás.
El Psicoanálisis es el principal arma para luchar contra las adversidades, reforzar tu sistema inmune, mejorar las relaciones y producir una adecuada salud mental, que no es ausencia de enfermedad. Construye la salud y el futuro del hoy y del mañana.
APROVECHA LA CUARENTENA PARA ESTAR DESPUÉS EN LAS MEJORES CONDICIONES.
Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada AO 06010. ATENCIÓN TELÉFONICA Y ONLINE
TELF 610 86 53 55. También whasap. Con el prefijo (0034) si llamas desde fuera de España.

domingo, 22 de marzo de 2020

TERAPIA ONLINE, POR TELEFONO

Psicoanálisis, psicología, terapia de parejas.
Atravesamos tiempos difíciles donde tenemos que quedarnos en casa. Seguimos atendiendo en la modalidad online. No permitas decaer. No utilices la crisis del coronavirus para abandonar tus proyectos, tus ilusiones de futuro. Podemos ayudarte en el secuestro emocional y embotamiento.
Cuidado! si no te cuidas pueden haber consecuencias: miedos constantes, paranoia, fobias, obsesiones, depresión, divorcios, conflictos en las relaciones... Todo se amplifica.
Atiendo personalmente por teléfono y online.
Mi teléfono es 610 86 53 55 y mi skype lauralopezpsico
Hablemos. Las crisis también son crecimiento. Puedo ayudarte. Nuestro equipo de profesionales llevan más de 40 años atendiendo a la salud de la población.
Máxima confianza y profesionalidad.
Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada nº AO 06010. Te atenderé personalmente.
PUEDES LEER EN ESTE ENLACE UNOS CONSEJOS
https://www.lauralopezgarcia.com/agenda.html




martes, 17 de marzo de 2020

¿CONOCES EL EFECTO LUPA?




   Ante la situación que atravesamos de cuarentena, problemas que ya existían se amplifican considerablemente. La incertidumbre, las dudas hacia el futuro, la pérdida sin su sustitución de actividades, situaciones, relaciones que sostenían la vida de la persona, en muchos casos la soledad, el aislamiento, las relaciones conflictivas donde ahora no puede haber un distanciamiento físico, etc contribuyen a que posiciones psíquicas ante la realidad y trastornos aumenten su intensidad e incluso pueden ser factores que, por el cuantum que supone, no sea capaz de gestionar. El mecanismo de la neurosis hace que, ante una realidad que no puede gestionar,que se hace intolerable para la persona, haya un secuestro psíquico en la fantasía, sin energía disponible para transformar la realidad, para utilizarla para otros fines. 

    Puede ser un buen momento para transformar ciertas posiciones en uno, plantearse que la salud, las relaciones, son una construcción, y que mejor trabajar para el futuro, porque hay muchas formas de vivir. Esta situación va a ser pasajera pero, si no nos cuidamos, puede haber daños colaterales irreversibles, mejor comenzar con una terapia en psicoanálisis para salir reforzado de la cuarentena. Vamos a necesitar que estemos al 100% de nuestras capacidades y adaptarnos a los cambios no es sin unos buenos cimientos y una adecuada gestión de nuestro yo. Pueden acontecer conflictos psíquicos inconscientes que ya existían y que, con esta situación, hace efecto lupa, creyendo que es la situación y no yo lo que me hace estar así. Hemos de tener en cuenta que no es lo que me pase en la vida, ya que el ser humano es capaz de adaptarse a cualquier circunstancia (es capaz de vivir incluso en el polo norte por ejemplo), sino cómo reacciono ante lo que acontece en mi vida, el uso que hago de eso. Puede ser un buen momento para plantearte ciertas cosas que ya se apuntalaban en ti pero que ahora te desbordan y te impiden trabajar para la felicidad y el futuro.

   Así, la visión pesimista del futuro puede conllevar a una depresión, una melancolía, donde hay una pérdida de ideales, tristeza, abandono del yo, de las conductas de aseo, dolores en el cuerpo,taquicardia,y en los casos más graves, suicidio. Una cosa es padecer de cierta tristeza que habla de una pérdida y poder sustituir, ir estableciendo lazos con otras personas, situaciones, actividades, y otra es quedarse instalado en la pérdida. Las personas con depresión les sostienen en sus síntomas también una fuerte agresividad y hostilidad por aquello que perdieron, que puede ser una persona, un ideal...

   La obsesión por el futuro, la preocupación constante, miedo al contagio, con rituales y medidas repetitivas que invaden a la persona y no le permiten ver más allá de lo que le obsesiona, las dudas y bucle en el pensamiento con ideas que parecen ajenas a la persona, que le invaden y le sumergen en el aislamiento y existían en la persona , y ahora sufre un desplazamiento a esta situación. Una cosa es desarrollar algún rasgo obsesivo que le permita perseverar en la consecución de cualquier acción y de alguna manera nos protejan de una situación puntual, y otra estar invadido por las obsesiones.

   La preocupación constante por enfermar, con la energía del yo puesta constantemente en el cuerpo, en la respiración, los latidos, la temperatura, en el cuadro sintomático del virus que se señala como contagioso, impide realizar cualquier otra actividad y vivir angustiado. Una cosa es preocuparse en exceso, obsesionarse por la salud y otra ocuparse de prevenir el contagio y cuidar de la salud. El exceso de cuidado habla de la hipocondría, las obsesiones y, en casos más extremos la paranoia.

    En cuanto a las relacionas con las personas que ahora estamos obligados a pasar la mayor parte del tiempo en el mismo habitáculo puede ser un momento para conoceros mejor, conversar y descubrir cosas del otro, producir caminos para encontraros en el presente y el futuro. En otras muchas ocasiones vemos que ya había problemas de fondo, que con la rutina diaria eran “tapados”, como el efecto avestruz, donde se hacía como si un existiera pero que ahora puede hacer que estos días de confinamiento se conviertan en un infierno. Cuidado porque puede encaminaros al divorcio si no tomáis medidas. No utilices al otro de terapeuta, ni de confesor, ni de mamá, donde le cuentas todo lo que se te ocurre. Ten en cuenta la realidad de con quién estás y qué le dices y para qué. Que la proximidad física no os sirva para desenterrar el hacha de guerra, aprended a conversar, y eso, en muchas ocasiones, es necesaria una ayuda externa que os permita despegaros de vuestro narcisismo, de situaciones pasadas, de los ideales que teníais construidos del otro y que os ha desilusionado. La confianza se puede recuperar, del deseo, el amor. No son sin trabajo, y a través de la escucha profesional y las interpretaciones de eso que uno no entiende y que le pasa, que es como un jeroglífico,como un sueño y que el psicoanalista os ayudará a producir vuestro autoconocimiento y vuestra autotransformación.

   Cuidado con el efecto lupa de esta situación de confinamiento, podemos ayudarte.

   SEGUIMOS ATENDIENDO ONLINE Y POR TELÉFONO. DESDE TU HOGAR, EN LA INTIMIDAD, OFRECIÉNDOTE LAS MEJORES SOLUCIONES. NO HAGAS QUE ESTO SE CONVIERTA EN UN INFIERNO, SINO ES UN CAMINO PARA CRECER, DESARROLLARTE, HACERTE FUERTE PARA EL PRESENTE Y EL FUTURO, GOZAR DE OTRAS FORMAS DE VIVIR QUE TE LLEVEN AL CAMINO DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA FELICIDAD.

   Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada. Somos profesionales en formación continua, con grupos de estudio, supervisiones y psicoanálisis personal. Cuidamos de nuestro profesional para atenderte en las mejores condiciones. Eficacia y profesionalidad.
Puedes contactar al teléfono (0034) 610 86 53 55 y al skype lauralopezpsico. Te atenderé personalmente.

viernes, 17 de enero de 2020

EL MUNDO AÚN ESTÁ EN LA ETAPA ANAL



   El niño pasa por diferentes etapas en la conquista de su cuerpo y su relación con el medio. Va adquiriendo su ser psíquico y social, renunciando a sus tendencias adquiridas para convertirse en un ser civilizado. La sociedad es reflejo de esta evolución psíquica, que también es social.

   Primero está la etapa oral, donde se instaura el goce en la boca y aprehende el mundo a través de la zona bucal, montado en la necesidad. Llora y aparece el pecho de la madre, el biberón... Introduce los alimentos en la boca, cosas de su entorno, en esa investigación. Le sigue la etapa anal, donde se forja el carácter y acontece la expulsión y retención. La relación con la función madre, cómo la maneja, es a través de los excrementos, donde está pendiente si hace o no caquita. Se relaciona también esta etapa con la obstinación del carácter y la tacañería. Después acontece la etapa fálica, donde hay un descubrimiento de las zonas genitales del cuerpo, con una hegemonía del las mismas, y donde se pone en juego la atribución, y la regulación de las relaciones. Después acontece la latencia y, tras ella, la metamorfosis de la pubertad. En el recorrido se forjan las diferencias, las posiciones psíquicas necesarias, la cuestión de la circulación de la economía libidinal (que tiene que ver con cómo manejamos también el dinero y las relaciones), la instauración de la Ley psíquica, el ser femenino y masculino en cada una de las personas....Al fin y al cabo el acceso a la humanidad.

   Pero vemos que, tal y como los acontecimientos en el mundo se van desarrollando, podríamos pensar que estamos en la etapa anal. El reflejo de lo que acontece en la sociedad está intrínsecamente articulado a lo psíquico, es decir, hay una sobredeterminación psíquica y otra económica. Nos encontramos sumergidos en el sistema capitalista, donde, según la teoría del valor de Marx, hay una materia prima, fuerza de trabajo y mercancía. Se genera una plusvalía en este sistema, donde lo que interesa es el consumir. Se suben al carro del consumo también la clase obrera, alienados a un sistema donde impera consumir. La necesidad ya no es sólo lo que podríamos llamar básico para la subsistencia, sino lo que entra en el orden de ser una satisfacción fantaseada. Alcanzar la apariencia, seguir al sistema donde el mal reparto de la riqueza, no forja a la acción transformativa, porque se está sumergido en la misma ideología.

   Retener, expulsar, comprar, consumir, tirar. ¿Dónde están los valores del ser humano? Te venden que la felicidad es tener una casa, un coche, ropa de tal o cual marca. Influencers, youtubers, multinacionales...todos subidos al carro del sistema que nos dice eso es la felicidad. Y lo peor es que padecemos de esa ideología, no nos damos cuenta, se vive con el piloto automático, donde lo que se critica no es para transformarse, sino para señalar lo que también se es, lo que se haría si se ocupara el otro lugar.

   ¿Dónde está el amor por el otro? Estamos en relaciones de expulsión y retención, donde el materialismo se introyecta en sus distintas versiones: ropas, viajes, plásticos.... luego a expulsarlo todo y a llenar de porquería el mundo. Una relación anal. La circulación del dinero no está, se retiene y se expulsa. Compro tal y lo convierto en estiércol y otra vez a empezar. Ninguna riqueza. ¿Qué valor de uso tiene?
Hay una relación entre el amor, el dinero y la defecación. En los tratamientos psicoanalíticos vemos cómo está relacionado en las personas con trastornos nerviosos la erotización de la zona anal, en relación con el dinero y el amor. Cómo hacen del uso del dinero habla de su sexualidad (en psicoanálisis está incluida la genitalidad, pero es más amplia, refiriéndose a la relación los propios deseos y el exterior, todo lo tocado por la palabra). Tacaños, desprendidos...muestran esa relación con los deseos y el medio.

   Vemos cómo el dinero aparece en las fábulas, mitologías, supersticiones, en los sueños y en la neurosis. Está relacionado con la inmundicia (el dinero es una porquería, por ejemplo, frase que se utiliza). El oro que el diablo regala a sus protegidos se transforma en estiércol.

   El uso del dinero también es anal, comprar para convertir en estiércol, millones de basuras que asolan el planeta. El diablo representa la vida reprimida inconsciente, una proyección de nuestros propios afectos. En lugar de hacer que el dinero circule, de equivalente símbólico a a equivalente general, que se invierta en salud, educación, cultura, arte...que puedan ejercer en el ser humano un efecto donde ya no serán unas vidas vacías llenas de porquería, sino de algo por hacer, de dar lo que no se tiene a quien no es, entrar en el orden del deseo humano, no de la analidad, un uso perverso. El psicoanálisis hace posible transformar esa inmadurez, esa posición infantil en los usos actuales del dinero, las relaciones, el amor, el trabajo, la cultura.
 ´
  Sigmund Freud ya lo indicó, que debía de psicoanalizarse toda la humanidad. No dejemos que el mundo sea un retrete de perversidades, maduremos y sin transformar esa ideología que subyuga, es imposible.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero