martes, 8 de septiembre de 2020

EL NEURÓTICO ES INCAPAZ DE GOZAR Y DE OBRAR: SOBRE LA TERAPIA PSICOANALÍTICA

 


    El neurótico es incapaz de gozar y de obrar; de gozar, porque su libido no se halla dirigida sobre ningún objeto real; y de obrar, porque se halla obligado a gastar toda su energía para mantener su libido en estado de represión y protegerse contra sus asaltos.

    No podrá curar más que cuando el conflicto entre su yo y su libido haya terminado y tener de nuevo el yo la libido a su disposición.

    La misión terapeútica consiste, pues, en desligar la libido de sus ataduras actuales, sustraídas al yo, y ponerla nuevamente al servicio de este último. Mas ¿dónde se halla localizada la libido del neurótico?

    La respuesta a esta interrogación no es nada difícil de encontrar. La libido del neurótico se halla adherida a los síntomas, los cuales procuran al sujeto una satisfacción sustitutiva, la única por el momento posible. Habremos, pues, de apoderarnos de los síntomas y hacerlos desaparecer, labor que es precisamente la que el enfermo demanda de nosotros. Para ello no es necesario remontarnos hasta sus orígenes, despertar el conflicto a que deben su génesis y orientarlo hacia una distinta solución, haciendo actuar aquellas fuerzas motivacionales que en la época en que los síntomas nacieron no se hallaban a disposición del enfermo. Esta revisión del proceso que culminó en la represión no se guía sino fragmentariamente por las huellas que dicho proceso dejó tras de sí.

    La labor principal es la de crear, partiendo de la actitud del enfermo con respecto al médico, esto es, de la transferencia, nuevas ediciones de los antiguos conflictos. En éstas, tenderá el enfermo a conducirse de igual manera que en el conflicto primitivo; pero nosotros, haciendo actuar en él todas sus fuerzas psíquicas disponibles, le haremos llegar a una diferente solución.

    La transferencia se convierte en este modo en el campo de batalla sobre el cual deben combatir todas las fuerzas en lucha

Sigmund Freud, La terapia analítica 1915-6

sábado, 22 de agosto de 2020

¿POR QUÉ SE ENFERMA DE NEUROSIS?

    



  Las investigaciones psicoanalíticas nos hacen señalar la génesis de esa disposición a la neurosis en la evolución de la libido, de la energía psíquica y sexual,  las variedades de la constitución y a influjos del mundo exterior experimentados en la primera infancia.

            Podríamos pensar que lo que precipita  la enfermedad son las frustraciones. La persona está saludable mientras sus necesidades de amor estén satisfechas y contrae la neurosis cuando pierde ese objeto y no encuentra sustituto. La curación dependería entonces del destino. La posibilidad de enfermar para este tipo de personas sería la abstinencia.  Vemos que las restricciones culturales, la sociedad, pone límites y esa frustración puede provocar un estancamiento de la libido y someter a la persona a un incremento de tensión psíquica. Para liberar esa tensión y transformarla en acción deberá orientarse al mundo y el otro camino es renunciar a la satisfacción, sublimar esa libido, es decir, transformarla en otros fines distintos de esos eróticos prohibido.  El efecto inmediato de la frustración es despertar la actividad de los factores predisponientes. Como estos factores se hallan muy desarrollados, puede pasar que la libido quede introvertida, vuelta hacia la persona. Es decir, la persona se aparta de la realidad y se orienta hacia su fantasía, en la que crea nuevos deseos y “despierta” deseos anteriores, infantiles, reprimidos e inconscientes que coexisten en todas las personas y también se da una salida según ese retroceso. Cuando las tendencias infantiles que son incompatibles con el estado actual adquieren suficiente intensidad, surge el conflicto entre ellas y la otra parte de la personalidad que  ha permanecido en contacto con la realidad. Este conflicto se resuelve con la producción de síntomas.  Los síntomas vemos entonces que son satisfacciones sustitutivas. 

            Otra causa que podríamos pensar es  que la persona  no es que enferme  como consecuencia del exterior, en esa prohibición y consecuente frustración, sino por un esfuerzo interior por intentar adaptarse a la realidad, para lograr una satisfacción accesible. Fracasa por su propia inflexibidad: sigue siendo idéntico a sí mismo  y no se transforma conforme a las nuevas intenciones y exigencias de la realidad. 

            Es como si se quisiera aspirar a algo más, cuando las fijaciones de la energía psíquica a regresiones infantiles es tan fuerte que se opone al desplazamiento. Es como si sufrieran el destino del arbolito de la fábula de Grimm que quería tener otras hojas.  Pero en contraposición con esto,  vemos cómo las personas se enferman con igual frecuencia cuando se apartan de un ideal que cuando se esfuerzan en alcanzarlo.

            Las dos causas de adquisición de la enfermedad coinciden en la frustración y la incapacidad de adaptación a la realidad en las circunstancias en que la realidad impide la satisfacción. No es que la realidad impida la satisfacción, impide aquella que la persona declara ser la única posible. La frustración no proviene del mundo exterior, sino de ciertas tendencias del yo. A consecuencia del conflicto, las dos clases de satisfacción tanto la habitual como la otra a la que aspira, quedan igualmente coartadas, constituyéndose un estancamiento de la libido, la energía psíquica.

            Hay personas que enferman en cuanto traspasan la edad de la irresponsabilidad infantil, no habiendo adquirido una total capacidad funcional y de goce. Su energía psíquica no ha abandonado las fijaciones infantiles y las exigencias de la realidad  no transcurren para la persona según su nivel de maduración, sino que van apareciendo en su vida conforme van viniendo. Entonces se produce una insuficiencia en sus respuestas, pero también hay una tendencia, por otra parte,  a dominar las fijaciones infantiles.

            Vemos también a personas que enferman incluso gozando de buena salud,  personas que no han visto alterada la vida por nada nuevo y sus relaciones con el mundo no han experimentado modificación. Parece que caen enfermos de una manera espontánea, sin causa aparente.  Pero al examinarlos, se descubre una modificación de máxima importancia.  Están en cierto periodo de su vida en conexión a periodos donde hay un incremento de la cantidad de libido, como por ejemplo en la pubertad, la menopausia, y otros periodos. El factor primario aquí es el estancamiento de la libido, que se hace patógeno por la frustración relativa del mundo exterior. La libido insatisfecha y estancada puede tomar caminos de regresión y provocar los mismos conflictos que la frustración absoluta  externa. Depende de la cantidad de libido que la persona  pueda manejar, es decir, o mantener en tensión, sublimar o utilizar directamente

            La cantidad de libido en la causa de la enfermedad coincide con dos de los principios analíticos de la teoría de la neurosis: uno de ellos es que las neurosis nacen del conflicto entre el yo y la libido y el segundo que entre las condiciones de la salud y la neurosis no existe diferencia cualitativa alguna, resultando que los sanos también luchan por alcanzar el dominio sobre  su libido, cosa que consiguen. Tanto sanos como enfermos tienen los mismos mecanismos psíquicos, es una cuestión de cantidad.

            En conclusión, se comprueba que contraer una neurosis  es por la acción conjunta de la frustración, la incapacidad de adaptación  a las exigencias de la vida  y la inhibición del desarrollo. También hay que tener en cuenta la cantidad de libido, de energía psíquica, sexual.

            Son estancamientos de la libido contra el cual el yo no posee medios suficientes para defenderse sin sufrir algún daño. La situación se hace patógena a consecuencia de un factor cuantitativo

             Es importante señalar  que  no podemos culpar a factores externos, pues muchas personas soportan sin enfermar un mismo destino. Tampoco a la constitución, pues muchos individuos dotados de una constitución desfavorable podían mantenerse sanos. Es inútil discutir entre si  las causas son externas internas, entre el destino de la persona y sus constitución.

            La adquisición de la neurosis se establece por diversos caminos. Sólo después sabremos, en el proceso psicoanalítico de la persona se establece el diagnóstico y la resolución de los síntomas en la evolución del mismo.  Es una ecuación, una fórmula química, sobre determinada por nuestra complejidad humana, nuestros procesos inconscientes.

 

Laura López, Psicoanalista y Psicóloga colegiada

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miércoles, 19 de agosto de 2020

COMO AMAR SIN POSEER

 


El amor es un sentimiento de la especie que permite que dos perfectos desconocidos puedan establecer un vínculo en el que la especie rige la danza en el apareamiento. ¿Pero cómo se puede llegar a querer poseer al otro, creer que es lo mejor que te ha pasado en la vida, que sin él o ella no se es nada, o que lo es todo para ti? Todo para ti, es perderse el mundo, dar la espalda a una realidad y volar en un espacio de fantasía tras un “unicornio” que lleva a construir un castillo en el aire.

¿Cuántas veces no hemos escuchado “es que nos queremos mucho, nunca nadie me ha querido así”? ¿Pero qué significa que te quieren mucho, que le falta el aire si no estás?¿Palabras y palabras que llenan, alimentan aún más la fantasía de completud? El amor como posesión indica una inmadurez emocional que habla de querer encontrar el santo grial particular, la completud con esa madre fálica, que es la madre idealizada, que se le atribuye un poder y una completud en lo imaginario.

Se cae en la ilusión que ese ser imperfecto que somos, despedazado, incompleto ante la visión de otro, está completo con el espejismo de “la otra mitad”. Hay unas claras raíces infantiles en el amor como posesión. En todo ese proceso de celos, hostilidad cuando vienen a separarnos de la mamá, nuestro primer amor, se sigue actualizando cuando se atraviesan las relaciones, como sustitución de aquél. En el ser humano no se superan las cosas, sino que se incluyen, siguen vivas, latentes, asociadas en lo inconsciente y de alguna manera es como si revivieran, como un conjuro que se reactiva ante la llegada de una nueva relación. Es como un poso, una posición inconsciente que se reactiva con otros amores. Entonces no es a la persona de carne y hueso, la que tienes a tu lado, sino ese ideal, o la imposición de ese ideal. Son relaciones abogadas al fracaso, al hundimiento de un titanic particular, que cualquier iceberg los hunde. Creen ser tan indestructibles, tan soberanos, como si nada les fuera a derribar, que el batacazo es mayor. Comienzan por contárselo todo, si es que no puede haber secretos, se quiere saber todo lo que piensa el otro, hacen del otro uno, eliminando las diferencias, es decir, asesinando al otro de una manera simbólica, creando una jaula de oro, porque ¿cómo va a ser amor si me voy con mis amigos o amigas o hago algo que a mí me gusta hacer tengo que dejar que se quede en casa sin mí? Comienzan a renunciar, a sacrificarse, porque su amor es verdadero, puro…Lo que no saben es que las espinas se van tejiendo alrededor. No se puede querer ser más bueno que lo que la condición humana permite. Al final se termina cometiendo una “maldad”. Con tanto que te di, hagamos cuentas, yo quiero lo mismo.

Freud nos habla de una circunstancias también muy relacionada con el amor como posesión. Nos indica que aquel que ha sido el primero en satisfacer los deseos amorosos de la mujer, que han sido refrenados, reprimidos, durante largo tiempo, se establece en ella una servidumbre que garantiza una actitud de posesión que le otorga una resistencia contra otras tentaciones. Es la servidumbre sexual, done se puede llegar a depender en un grado extraordinario de otra persona con la que mantiene relaciones sexuales, pudiendo llegar a casos extremos donde hay una pérdida de voluntad propia y sacrificio de intereses personales. Es importante señalas que cierta medida de servidumbre puede considerarse normal, en relación con la defensa de la tendencias polígamas que acontecen. El factor decisivo es la magnitud de resistencia sexual vencida y secundariamente la concentración y unicidad que culminó en su victoria. La servidumbre suele ser más frecuente e intensa en la mujer que en el hombre, aunque el hombre en la actualidad suele ser más propenso a dicha servidumbre que en la antigüedad . Constituye la consecuencia de unas relaciones eróticas donde la mujer logra que venza su impotencia psíquica., y entonces él permaneció ligado a ella desde aquel momento.

Muchas relaciones singulares y de trágicos destinos suelen explicarse por este origen de la fijación erótica a una mujer determinada.

El amor no es incondicional, es un trabajo constante que hay que realizar, lo que ocurre que en esa inmadurez, esa forma de pensar el amor como infantil, genera conductas y comportamientos que van acompañados con sus correspondientes sentimientos. Por eso es importante la escucha de un psicoanalista. En la relación con el terapeuta se van a poner en juego todas sus tendencias infantiles y se van a poder modificar a través de la interpretación, transformando y produciendo en la persona cambios a nivel inconsciente, que van a poder generar otros sentimientos en la persona y otras formas de relacionarse.

En algunas ocasiones se decide ir a terapia de pareja, buscando “el último cartucho”, pero si no se está dispuesto a bajar las armas, a retirarlas, y dejarse decir, querer transformar algo en cada uno, se sigue repitiendo las mismas posiciones incluso con otras personas.

Al ser humano lo que más le cuesta es transformar posiciones anteriores que le han proporcionado placer. Sustituir los viejos amores idealizados por las personas de carne y hueso. El otro no nos pertenece, es otra persona que libremente ha decidido estar con nosotros. ¿Quién quiere esta en pareja así? Lo que le pasa con la pareja también le pasa con la vida, ese afán por controlar, tenerlo todo en tarros de cristal para no enfrentarse a la incertidumbre de la vida, a los cambios que requieren el encuentro con las otras personas, a abandonar cierta cuota de mi famosa personalidad y construir algo que no estaba. Dejarse llevar por las palabras por venir, los propios deseos que se ponen en juego cuando uno se deja llevar. Así que si nos conciliamos con nosotros mismos esos deseos pueden hacer de la vida un viaje maravilloso. Amar poseyendo al otro no es amar.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y

terapeuta de parejas

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LUZ DE GAS ¿ABUSO PSICOLÓGICO?

 

Luz de gas es el nombre que se le da a una forma de “abuso psicológico” que consiste en presentar información falsa, hacer dudar a la persona tanto de su memoria, como de su percepción, como de su cordura.

Tras visualizar la película de 1940 dirigida por Thorold Dickinson y de la que se extrae esta definición en el posicionamiento psicológico de algunas relaciones, me pareció necesario puntualizar ciertos aspectos.

Cuando se realiza una visión ingenua de las situaciones, que con ingenua no nos referimos a inocente, sino que guiada por la ideología que vela cualquier realidad científica, caer en posiciones de verdugo y víctima es una forma de seguir manteniendo una afirmación ya caduca en los avances científicos de la mente humana, donde se elude la implicación de ambas partes y se perpetúan situaciones donde se presupone una pasividad por parte de de la “víctima”. No se tienen en cuenta los mecanismos psíquicos, tendencias inconscientes, prejuicios acerca de las relaciones, formas de gozar y entretejer las situaciones que una parte de la persona mantiene y otra parte de la misma rechaza.

Podemos estar hablando de una dependencia emocional, donde se le otorga a la otra persona una posición de poder y se cae en esa situación de completud como la madre y el niño, que es una idealización que conlleva a la hostilidad y al fracaso.

Es importante desde dónde leemos la realidad y en estas situaciones descritas como “luz de gas” en referencia a la película donde se ejercen este tipo de “abusos”, es importante señalar que esta panorámica es un síntoma, la punta del iceberg, no hay una única causa. Cada parte de la relación se relaciona de una manera distinta con la otra, no hay “la relación”, sino cómo se relaciona una parte con la otra y viceversa. Son dos formas de relacionarse que se encuentran.

¿No les parece extraño que una persona se mantenga en el tiempo en una relación donde se le humilla y hay situaciones vividas como rechazo? No podemos caer en lo afectivo, la repulsa, la negación a pensar que esa persona también es sujeto activo de esa situación. Sería una posición poco científica. No es que queramos culpabilizar a nadie, mucho menos que eso, pero sí mostrar una base científica donde demos cuenta de la implicación a establecer este clase de vínculos. No nos engañemos, para llegar a esa situación ha tenido que realizarse un trabajo para establecerla, y no estamos hablando de factores sociales, culturales, familiares… vemos cómo las estadísticas nos muestran que no son factores determinantes. También acontece en clases sociales altas, personas que culturalmente podríamos considerar con un nivel alto y en edades tempranas y más maduras.

Si no hablamos claro de esto, hacemos como si las personas no estuvieran implicadas en lo que les pasa, y cualquier fuerza exterior guiara las relaciones, la vida… Todos somos responsables de la parcela de vida que producimos, nuestro deseo está jugando un papel muy importante, y los deseos verdaderos son los inconscientes. Pero este tema levanta muchas ampollas porque, de alguna manera, a quien más y quien menos, algún acontecimiento se ha sorprendido por verse reacciones extrañas a su persona, se ha sentido “víctima” en alguna situación… y saber que hay tendencias en mí que rechazo y que hacen repetir situaciones sufrientes para mí, relaciones, haría que irremediablemente decidiera tumbarme en el diván, y hablar de lo que me pasa pero no entiendo con un psicoanalista. Por eso es que el psicoanálisis es cada vez más demandado. Culpar a la familia, la sociedad, al otro, como que es una relación que me ha tocado así… Muestra cómo cuesta hacerse responsable, una posición de inmadurez.

Es fundamental comenzar a pensar en la implicación de cada uno en lo que le pasa, y ojo, no es para vigilarnos, sentirnos culpables, sino para consultar con un profesional que me pueda escuchar eso de mí que rechazo para que pueda transformarse. En todas las personas hay tendencias que entran en el orden del masoquismo, la culpa inconsciente, el odio, la hostilidad… que son negadas por nuestra conciencia, pero que producen efectos muy fuertes en nuestra realidad pero que a la vez desconozco sus fuentes. De lo que se es víctima es de posiciones psíquicas, pensamientos, que hacen que una persona mantenga una relación con otra en la que se despliegan todas esas tendencias. Que se vivan situaciones de abuso como en la película “luz de gas” ya es una consecuencia en esa persona. Por supuesto que deben ser penalizadas las situaciones de maltrato y hay que reconocer un perjuicio para la persona que lo sufre, pero si negamos las tendencias de la persona a que ello se produzca, seguiremos manteniendo la rueda que gira sin poder frenarla. De hecho, hay personas que se mantienen en esas relaciones o rompen y repiten relaciones similares. Si algo se repite en una persona ¿no les parece que algo tiene que ver con ella?

Posiciones hostiles, donde uno se venga del otro, masoquistas, melancólicas, problemas en aunar la corriente erótica y cariñosa, culpa inconsciente que llevan al castigo, deseos que chocan con nuestra moral, raíces edípicas familiares, donde se ponen en juego cuestiones familiares reprimidas que se transfieren en las relaciones actuales…

Cada situación requiere de una escucha especializada, referente a la historia de deseos de la persona, a su dimensión psíquica de las relaciones…

El psicoanálisis produce una transformación en la posición psíquica de le persona que se pone en juego en las situaciones de abuso psicológico, donde sería más apropiado pensar que es la persona la que le otorga esa posición a la otra persona. La dimensión que proporciona el psicoanálisis es de reubicación, sustitución, transformación, en la manera de relacionarse consigo mismo y con los demás: una liberación.

Laura López Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada

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EL AMOR TIENE QUE SER UNA MULTIPLICACIÓN

 



        En Psicología de las masas y análisis del Yo, Sigmund Freud habla, entre otras cuestiones, del enamoramiento y de la hipnosis. Nos indica que no hay gran distancia entre ambos. El hipnotizado da las mimas pruebas de sumisión, docilidad y ausencia de crítica que el enamorado. Renuncia a toda iniciativa personal y para el hipnotizado presta única atención al hipnotizador. Es como si fuese el ideal del yo. Ocurre que cuando, en el proceso hipnótico, se le instruye una orden que va en contra de su moral, no la realiza. Es falso que una persona esté a la total voluntad del otro cuando hay un proceso hipnótico. Aunque se le insista, si no entra dentro de su moral, va a ser no, o va a despertar, está condenado al fracaso. En cambio, es interesante lo que ocurre con el enamoramiento. El enamorado está ciego, no tiene culpa ni capacidad de discriminar entre lo bueno y lo malo. Porque todo el yo está reemplazado por el sujeto amado. Hace que de dos personas, sean una.

    El verdadero amor es el que de dos personas se hacen tres,cuatro… El amor tiene que ver con la multiplicación, con la suma, poder incluir a otros, al mundo. Si no, está condenado a la destrucción. Es peligroso el enamoramiento. Es peor que la relación del amo y el esclavo, donde se corresponde con una realidad, pero en el enamoramiento no. Hay casos de crímenes donde se mostraba esta cuestión, de hacer de dos, uno. Ya no es él o ella, soy yo, somos uno.

Pero por lo menos en las relaciones de a dos, son cuatro. Dos y los fantasmas, es decir, los lazos libinales, las relaciones inconscientes que forman parte de las personas: sus amores pasados, sus familiares, amigos, fulanita de tal, fulanito de tal… inconscientemente no hay tiempo, y los lazos, las relaciones, pueden estar trasladándose en la actualidad proveniente de otras.

    Somos la suma de nuestras relaciones y el deseo, embellece. El deseo civiliza.

    Si en el amor no puedo sumar, además de la pareja, producir otras relaciones, desarrollarme profesionalmente, cultivar otras facetas…no es amor, podemos estar en un proceso destructivo de enamoramiento. Eclipsado por el otro no soy yo, soy el otro, un asesinato tímido de mi yo.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada

Terapia de pareja y sexualidad

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miércoles, 5 de agosto de 2020

¿CÓMO ES NUESTRA SEXUALIDAD?





    A raíz de varios artículos donde se señala como causante a la pornografía de transmitir un modelo en posiciones de roles de género, de conductas sexuales determinadas y de formas de relacionarse basadas en el machismo, es muy importante que nuestra mirada se amplíe y no se simplifiquen aspectos que tienen su punto de partida en cómo se desarrollan las relaciones afectivo-sexuales en el seno familiar.

    Estamos ante una situación de una generación donde se están favoreciendo y facilitando perversiones en el seno de esa base familiar, y que se están negando e incluso abalando por supuestos profesionales. Seamos rigurosos, no nos dejemos llevar por opiniones, ni por gustos, porque estamos criando generaciones de niños que van a mostrar en el mundo todas esas cuestiones perversas del seno familiar. Y no culpemos ahora a la pornografía porque no hay una única causa que produce un efecto. Esa forma de pensar corresponde a una prehistoria científica, donde se creía que a un efecto se correspondía una causa, pero vemos que, a raíz de las ciencias conjeturales como el psicoanálisis, no se pueden predecir los efectos, es más, ni siquiera desde los efectos podemos determinar la causa tal o cual, sino que corresponde a una articulación de causas, que no hay que buscarlas en la experiencia, en hechos concretos, sino que tiene que ver con conceptos. A una base científíca, un desarrollo teórico científico, hemos de apoyarnos para la crianza de nuestros hijos, para establecer un criterio educativo y una higiene afectivo sexual familiar adecuada.

    ¿Sabían que los niños tienen sexualidad, que van desarrollándose según unas fases? Seguir
pensando que los niños son asexuales y que florece de repente en la adolescencia es negar una evidencia científica. Entonces, conductas como bañarse con los hijos, meterlos en la cama con los padres, hacerles partícipes de situaciones donde los adultos han de tener su intimidad... podemos estar generando sobreexcitaciones, fijaciones eróticas, que producen un impacto en el niño. Los niños siempre van a ser curiosos, porque están en sus investigaciones sexuales, pero no hay que acelerar sus pasos, sino ir detrás de ellos. Hay muchos problemas de hiperactividad y el llamado déficit de atención que provienen de estas formas de disponer en la educación y de relacionarse. Discutir delante de los hijos, mostrarles los problemas de los adultos, no establecer esas jerarquías en la familia, meterse en la vida de ellos, en su intimidad, no escucharles, o dejar que sea el hijo el que predisponga y disponga, como si fuese un pequeño rey o reina tirano, gobernando sus gustos... Los padres han de ser los padres, no los amigos de los hijos. Es necesario tener un criterio educativo claro, una salud mental adecuada. El problema es que hay muchos padres que deciden en base a su neurosis. No es lo que a mí me hubiera gustado hacer en mi familia y no me dejaron y ahora voy a permitir o fomentar que mis hijos lo hagan. Hay una organización familiar que se ha de respetar, con su jerarquía. Debe haber padres, no una amalgama de personas formando una unidad. Son varios miembros en la familia, que debe estar organizada. Esos hijos van a formar parte de las sociedad, van a ser esos hombres y mujeres del futuro.

    A veces se aplican “recetas” en la educación de los hijos, pero no hay un pensamiento concreto que estructure esas acciones. Se quiere imponer como si fuera lo mejor, sin tener una consistencia en por qué y entender el recorrido emocional y adquirir una inteligencia acerca de las fases del niño ¿si no se sabe dónde el niño está a nivel psíquico ni sexualmente, ni afectivamente, cómo se va a responder de una forma adecuada? Frases como estas: “como a mí me pusieron límites de pequeño, quiero educarlos de forma más “natural”, “voy a hacer con ellos lo que a mí no me hicieron y que me hubiera gustado”, “si es que me lo pide, no me puedo negar, que no le falte de nada “, “no pasa nada, los niños no se dan cuenta, están dormidos...” Estamos maleando los lugares que estructuran nuestra buena salud mental. Es necesario el no para civilizarnos, la Ley del Padre que, dada la diversidad de formas familiares, no nos referimos al papá de género masculino, sino a que los educadores tengan esas posiciones en ellos bien instauradas: la función madre, la función padre. De hecho, hay padres que están físicamente en su lugar pero psíquicamente no están, porque se les ningunea, se les quita autoridad. Entonces, aunque el padre esté, no está.

    ¿Qué es educar de una forma natural? En el ser humano nada es natural, todo se construye, aparece un cachorro humano con posibilidad de conquistar su ser civilizado, pero para ello la labor de la educación juega un papel muy importante. No se nace, se hace. El niño, en su disposición abierta, goza del placer de todo y a través de los diques que proporciona la educación va moldeando esas tendencias. Sustituyendo, incluyendo, dirigiéndolos hacia fines adecuados con la realidad, con lo que es más conveniente.


  No debemos confundir reprimir a los hijos (que tiene que ver con la moral) con permitirles de todo. Límites tiene que haber y una adecuada higiene afectivo sexual, teniendo en cuenta las etapas sexuales en las que está el niño o la niña, y el impacto que puede suponer ciertas disposiciones para ellos, porque en ocasiones hay un exceso de estímulos, de información que, para su inmadurez, es muy difícil de gestionar. Puede quedarse como huella que se reactiva en otra escena posterior y derivarse en forma de síntomas, como una satisfacción.

   Los progenitores han de tener en cuenta que hay que facilitarles que se puedan separar de ellos, que hay fijaciones, lazos libidinales eróticos, primero a esa función madre que permanecen en ellos de forma inconsciente. Dependiendo de cómo se atraviese ese pasaje en el ser humano, que es el Complejo de Edipo, así me relaciono en mi actualidad, es algo que permanece, y es cómo se acepta renunciar a lo prohibido, cómo se establece la ley en mí, incluir las diferencias, aceptar lo femenino...son cuestiones complejas que tienen que ver con esa forma de relacionarnos en lo familiar y que deja su impronta en la actualidad.
Como veis, la sexualidad es más amplia que la genitalidad, la genitalidad se incluye, pero sólo es una de las formas de relacionarse, que está articulada en cómo aceptamos esos significantes en nosotros: hombre, mujer, padre y madre.

   La sexualidad genital no es más que una muestra de la sexualidad, que tiene que ver no con ver películas pornográficas y tomar ejemplo, sino con cuestiones más enraizadas como si la forma de amar es de forma posesiva, como si el otro le perteneciera, como ese primer momento infantil con la mamá, donde le niño y la madre eran uno. También fijaciones infantiles donde llega un momento en el el pasaje edípico donde cree que las niñas son tontas o malas, porque no tienen un aparato genital como el del niño. El machismo inconsciente tiene que ver con quedarse fijados en el momento infantil del desprecio a la madre, donde tienen que abandonar esa posición para desear más allá de ella. La cuestión de aceptar a la madre con la categoría mujer, en oposición a la prostituta o a la madre santa, virgen... No incluir la diferencia y permanecer en posiciones infantiles.
Lo último que he escuchado es tomar como modelo las prácticas sexuales de los padres, que los niños entren en esa parcela de intimidad para que “aprendan” y vean que es un acto de amor. ?¿¿Estamos entrando en un nuevo nivel de locura?? Esto habla de la perversión de exhibición. Preservemos la infancia, cuidemos de la salud de nuestros hijos, que es la salud de todos los niños en la sociedad.
    Es decir, todas esas cuestiones son inconscientes y tienen que ver con cómo se transmiten esos lugares en la familia, por eso es muy importante una adecuada salud mental de los padres, y con salud mental nos referimos a las formas de disponerse en las relaciones, la familia, la vida, el trabajo...La persona en sus dimensiones psíquica y social.
Vemos en el tratamiento en clínica cómo se entretejen todas esas fantasías inconscientes con los primeros objetos de amor que son la familia, y cómo se transfieren y actualizan con las relaciones actuales, como si fuesen una proyección y cómo una buena parte de los síntomas neuróticos tienen que ver con la sexualidad infantil.

   La sexualidad también habla de cómo acepto la ley, si soy un perverso donde, aunque sé la ley, me la salto siempre. También si cada vez que voy a dar un paso en el mundo, me angustio y dejo de hacer, cuando mi posición es que me den las cosas hechas, en lugar de alcanzarlas, conquistarlas, no está en mí tejida esa función padre...
    Esa genitalidad que se denuncia, donde hay posiciones de maltrato, de abuso, de posesión, esas relaciones en lo afectivo sexual son un reflejo de cómo se está educando a estas generaciones y que habla de esa maleabilidad en los adultos, esa perversión donde quieren hacer con los hijos lo que no se hizo con ellos o se hizo,sin criterios científicos. El psicoanálisis te muestra la verdadera dimensión de la sexualidad en las personas. Igual que hubo una época donde se pasó del autoritarismo a querer ser amigos de los hijos y se cayeron esos lugares de los padres y ha habido consecuencias de ello, también ahora va a haber consecuencias. Cuando las funciones no están puestas en su lugar en el psiquismo, se empiezan a poner limitaciones, se cometen perversiones y se tambalea todo. Tomemos la responsabilidad que nos compete. A profesionales, padres y sociedad.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y Psicóloga colegiada
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viernes, 24 de julio de 2020

LAS ADICCIONES Y SU RELACIÓN CON EL INCONSCIENTE





La vida nos depara a parte de alegrías, también sufrimientos, decepciones, tareas imposibles. Y para poder soportarlas, no podemos prescindir de paliativos, muletas, para sostenernos. Así, utilizamos distracciones poderosas(por ejemplo en el libro de Cándido de Voltarie aconseja cultivar el jardín), el arte, que nos depara ilusiones frente a la realidad, la cultura, el trabajo, la investigación científica, satisfacciones varias que reducen el sufrimiento y también hay quien utiliza el uso de narcóticos, drogas, que influyen sobre nuestros órganos y modifican su quimismo.

Es interesante si comprobamos etimológicamente la palabra adicción, indica falto (a) de palabra (dictum). Es como si el sujeto adicto no pudiera simbolizar, poner en palabras. De alguna manera el objeto de adicción también tapa el agujero de la boca, se la llena. Entra en el terreno de lo imaginario y la alucinación.

En una carta a Fliess, Sigmund Freud el 22 de diciembre de 1897, se refería a la masturbación como la “adicción primaria” y que las otras adicciones eran sustitutivas de ésta (por ejemplo alcohol, tabaco, morfina... ). Vemos que se produce un perjuicio en el acto masturbatorio cuando su frecuencia es desmesurada e insuficiente la satisfacción. Incluso la neurastenia tiene que ver con la incapacidad para acumular energía, siempre hay descarga ante la mínima tensión. Son personas que siempre están cansadas, hay cefaleas, una serie de síntomas que señalan la imposibilidad de acumular energía para otros logros. En seguida hay una descarga de su libido. Otro perjuicio es que la masturbación no necesita modificar el mundo exterior para satisfacer las necesidades, no hay un trabajo en la persona. Acontece así la fijación a un infantilismo psíquico, una fijación a fines sexuales infantiles. Se realizan en la fantasía y no hay progresos. Por ejemplo, en la ludopatía hay una articulación con el hábito de la masturbación infantil, donde intervienen las manos. Están en juego todos los componentes de esta cuestión infantil: la tentación, las promesas, los remordimientos...
Pueden estar en juego también sentimientos de culpa inconscientes en las adicciones, donde llevan en unos casos a la ruina, otros a la delincuencia...Es la culpa inconsciente la que dirige las consecuencias en determinadas acciones, como un resorte que se dispara. Es como si necesitaran un alivio a través del castigo .
Decimos que la adicción no es una enfermedad en sí, sino que es una solución a la neurosis, al conflicto psíquico. Desde el Psicoanálisis lo vemos como síntoma.
Al igual que en épocas precientíficas cuando alguien sufría de alguna infección, se decía que “estaba enfermo de fiebres”. No se conocía la existencia de los microbios que, como hoy sabemos, son los causantes de las fiebres. Se confundía el síntoma con la enfermedad. Había una infección que era la que causaba el estado febril. En las adicciones hay una sobredeterminación inconsciente subyascente, que genera la adicción. Hay en la persona conflictos psíquicos que soluciona a través de las adicciones, como una satisfacción sustitutiva. Es como una regresión a ese momento infantil en el que estoy en posición de dependencia con la función madre, siendo uno solo. Si no hay una maduración psicológica, el resto de los tratamientos son un parche que sirven por un tiempo, pero no se han atendido a los procesos inconscientes implicados.
La salida a la adicción está producida por los conflictos inconscientes, por la neurosis. Entre el alcohólico y la botella son uno, el heroinómano y la heroína, uno, el fumador y el cigarro...cuando el humano nace es uno con su madre. Es como si hubiera una regresión, como ese sentimiento de ser uno con el otro, con el objeto de adicción. Los síntomas decimos que son satisfacciones sustitutivas, entonces la persona con adicción busca inconscientemente una satisfacción como sustitución de algo que se le hace intolerable. Pero le genera problemas, se convierte en una situación de dependencia, como el momento infantil del niño con su madre. Si vemos las características de la persona con adicciones es como un niño egoísta que no le importa su alrededor, salvo conseguir lo que quiere, donde no puede esperar cada vez que tiene que calmar su necesidad.
Sigmund Freud nos habla de la fijación en los grandes bebedores por ejemplo a la etapa oral, donde indica estar relacionada con un un destete temprano del pecho materno.
Se puede ser adicto a cualquier cosa: a internet, a la pareja, a una bebida energética, medicamentos, al juego, a la comida.... ¿Por qué hace más de veinte años años vive con ese hombre que la maltrata? Porque hay una adicción.
No ponemos el peso en el objeto en Psicoanálisis, sino lo que le lleva a la persona a utilizar ese mecanismo psíquico. El psicoanalista va a escuchar lo inconsciente del sujeto, algo que desconoce de sí mismo. Lo que le lleva a esa persona a consumir a generar esa dependencia. Se escuchan otros elementos, no es una cuestión de prohibirle (al final termina mintiendo, haciéndolo..) sino desplegar qué piensa, qué quiere esa persona en su vida, a quien odia, qué desea, por qué se quiere suicidar utilizando la droga... Entonces la mejor manera para poder sustituir el placer producido por la droga es el placer verdaderamente humano, el goce exclusivamente humano de poder compartir con otros la palabra, la creación, la lectura, la escritura, el arte, la cultura.
Cualquier adicción a las drogas, al juego, etc., generalmente esconde una depresión. Lo que ocurre que no se trata la depresión, ni los motivos sociales que llevan a que las personas estén deprimidas. Puede haber motivos sociales como falta de ideales, de trabajo, de vivienda, de futuro... Hay causas sociales y psíquicas. Es responsable la depresión de una alta tasa de suicidios, de cáncer...
Adormecen las drogas a las personas, les apartan de la inquietud intelectual. Vemos incluso cómo los tiempos de ocio están dispuestos para el consumo, para escapar del día a día, a una supuesta liberación, un párate para vivir, como si eso fuese la vida, asociada al consumo y al escape de una realidad que ya te transmiten como insoportable.
El problema de droga es que ese hábito genera enfermedades. Por ejemplo el alcohol el síndrome de Korsacoff, donde se empiezan a ver bichitos por la piel, producen también deterioro físico y mental. La cuestión es que en muchas ocasiones la solución para combatir una drogodependencia es a través de fármacos, y lo que hacen es sustituir una droga por otra, pero no se resuelve el conflicto.
Tendríamos que reflexionar acerca de lo social, donde las puertas de la entrada a las drogas es muy grande, pero para la cultura y el trabajo no. Es como que a las estructuras del estado le sale más barato que seamos consumidores. Porque hay que sostener una educación, la cultura, el crecimiento de los jóvenes... El trabajo es un don, pero vivimos en sociedades injustas. La realidad se transforma con el trabajo, y claro, hay un peligro, porque se cambia la estructura. ¿Conviene que seamos consumistas de lo que sea?

Desde otras disciplinas te hablan de la poca fuerza de voluntad del adicto, la ausencia de “control”, porque centran sus terapias en la parte del yo que podríamos llamar consciente. Van a reforzar la fuerza de voluntad, volverles exigentes, con culpa, pero no ven lo que subyace a esa manera de afrontar la realidad, de evitarla, entonces si no se tiene en cuenta lo inconsciente, es como si le reprimieran, tapan esos conflictos, y lo que fuertemente se reprime con más fuerza aparece. Hay que tratar los procesos inconscientes.

La persona se aparta de la realidad o de un fragmento de la misma, porque se le hace intolerable. Vive excluido de esa realidad y la sustituye por una nueva realidad imaginaria. Llegan en muchos casos a apartarse de las personas queridas, el trabajo, y pueden ocasionar graves perjuicios personales y sociales.
El psicoanálisis permite transformar formas de satisfacción perjudiciales que sustituyen y encubren otras cuestiones que se encuentran encubiertas. Son los mecanismos inconscientes que necesitan una interpretación, como un jeroglífico que hay que traducir.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
www.lauralopezgarcia.com