viernes, 17 de enero de 2020

EL MUNDO AÚN ESTÁ EN LA ETAPA ANAL



   El niño pasa por diferentes etapas en la conquista de su cuerpo y su relación con el medio. Va adquiriendo su ser psíquico y social, renunciando a sus tendencias adquiridas para convertirse en un ser civilizado. La sociedad es reflejo de esta evolución psíquica, que también es social.

   Primero está la etapa oral, donde se instaura el goce en la boca y aprehende el mundo a través de la zona bucal, montado en la necesidad. Llora y aparece el pecho de la madre, el biberón... Introduce los alimentos en la boca, cosas de su entorno, en esa investigación. Le sigue la etapa anal, donde se forja el carácter y acontece la expulsión y retención. La relación con la función madre, cómo la maneja, es a través de los excrementos, donde está pendiente si hace o no caquita. Se relaciona también esta etapa con la obstinación del carácter y la tacañería. Después acontece la etapa fálica, donde hay un descubrimiento de las zonas genitales del cuerpo, con una hegemonía del las mismas, y donde se pone en juego la atribución, y la regulación de las relaciones. Después acontece la latencia y, tras ella, la metamorfosis de la pubertad. En el recorrido se forjan las diferencias, las posiciones psíquicas necesarias, la cuestión de la circulación de la economía libidinal (que tiene que ver con cómo manejamos también el dinero y las relaciones), la instauración de la Ley psíquica, el ser femenino y masculino en cada una de las personas....Al fin y al cabo el acceso a la humanidad.

   Pero vemos que, tal y como los acontecimientos en el mundo se van desarrollando, podríamos pensar que estamos en la etapa anal. El reflejo de lo que acontece en la sociedad está intrínsecamente articulado a lo psíquico, es decir, hay una sobredeterminación psíquica y otra económica. Nos encontramos sumergidos en el sistema capitalista, donde, según la teoría del valor de Marx, hay una materia prima, fuerza de trabajo y mercancía. Se genera una plusvalía en este sistema, donde lo que interesa es el consumir. Se suben al carro del consumo también la clase obrera, alienados a un sistema donde impera consumir. La necesidad ya no es sólo lo que podríamos llamar básico para la subsistencia, sino lo que entra en el orden de ser una satisfacción fantaseada. Alcanzar la apariencia, seguir al sistema donde el mal reparto de la riqueza, no forja a la acción transformativa, porque se está sumergido en la misma ideología.

   Retener, expulsar, comprar, consumir, tirar. ¿Dónde están los valores del ser humano? Te venden que la felicidad es tener una casa, un coche, ropa de tal o cual marca. Influencers, youtubers, multinacionales...todos subidos al carro del sistema que nos dice eso es la felicidad. Y lo peor es que padecemos de esa ideología, no nos damos cuenta, se vive con el piloto automático, donde lo que se critica no es para transformarse, sino para señalar lo que también se es, lo que se haría si se ocupara el otro lugar.

   ¿Dónde está el amor por el otro? Estamos en relaciones de expulsión y retención, donde el materialismo se introyecta en sus distintas versiones: ropas, viajes, plásticos.... luego a expulsarlo todo y a llenar de porquería el mundo. Una relación anal. La circulación del dinero no está, se retiene y se expulsa. Compro tal y lo convierto en estiércol y otra vez a empezar. Ninguna riqueza. ¿Qué valor de uso tiene?
Hay una relación entre el amor, el dinero y la defecación. En los tratamientos psicoanalíticos vemos cómo está relacionado en las personas con trastornos nerviosos la erotización de la zona anal, en relación con el dinero y el amor. Cómo hacen del uso del dinero habla de su sexualidad (en psicoanálisis está incluida la genitalidad, pero es más amplia, refiriéndose a la relación los propios deseos y el exterior, todo lo tocado por la palabra). Tacaños, desprendidos...muestran esa relación con los deseos y el medio.

   Vemos cómo el dinero aparece en las fábulas, mitologías, supersticiones, en los sueños y en la neurosis. Está relacionado con la inmundicia (el dinero es una porquería, por ejemplo, frase que se utiliza). El oro que el diablo regala a sus protegidos se transforma en estiércol.

   El uso del dinero también es anal, comprar para convertir en estiércol, millones de basuras que asolan el planeta. El diablo representa la vida reprimida inconsciente, una proyección de nuestros propios afectos. En lugar de hacer que el dinero circule, de equivalente símbólico a a equivalente general, que se invierta en salud, educación, cultura, arte...que puedan ejercer en el ser humano un efecto donde ya no serán unas vidas vacías llenas de porquería, sino de algo por hacer, de dar lo que no se tiene a quien no es, entrar en el orden del deseo humano, no de la analidad, un uso perverso. El psicoanálisis hace posible transformar esa inmadurez, esa posición infantil en los usos actuales del dinero, las relaciones, el amor, el trabajo, la cultura.
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  Sigmund Freud ya lo indicó, que debía de psicoanalizarse toda la humanidad. No dejemos que el mundo sea un retrete de perversidades, maduremos y sin transformar esa ideología que subyuga, es imposible.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero

lunes, 13 de enero de 2020

¿PESIMISMO U OPTIMISMO?




   Pesimista, optimista, a veces escuchamos cómo algunas personas se definen a sí mismas o a los demás en función de la visión que tienen de situaciones actuales o del futuro. Comentarios como “si es que siempre ve el lado malo de las cosas”, “es muy negativo/a”, o “se lo toma siempre todo muy bien, es muy optimista”...., definen formas de responder ante la realidad.
Podríamos decir que en la vida siempre van a haber obstáculos, problemas, frustraciones.... pero también alegrías, encuentros con los otros, proyectos por los que trabajar y gozar con ello.
No nos engañemos. Cuando decimos realidad ¿a qué realidad nos referimos? Porque dependiendo del cristal con el que se mire, se percibe de una manera o de otra.

   “La vida de color de rosa” se utiliza para indicar una persona que lo ve todo idílico, incluso podríamos decir que no se deja invadir por la realidad. O simplemente, cuando hay algo que no puede aceptar, termina secuestrada en la fantasía, sin mediar ningún trabajo con la realidad para transformar lo que no le es satisfactorio. Es decir, tiene toda su energía secuestrada en el yo. Su energía psíquica no está ligada a ningún objeto real. Mucha ambición pero poca capacidad de trabajo.

   ¿Y qué hace verlo todo negro? ¿Cómo transformar la mirada? Cuando hay una visión pesimista de las cosas, podemos hablar también de un proceso melancólico, donde aquello que se pierde hay una incapacidad de sustitución y ahí se queda instalada en la pérdida, no pudiendo ver nada de lo nuevo que acontece cada vez. A veces es una frustración, un cambio, incluso aunque sea para mejor, algo se pierde de uno. Pero para ganar también hay que saber perder. Estamos en continua transformación y tolerar la incertidumbre de la vida también incluye las pérdidas. El pesimista no puede apreciar nada de lo bueno que le pasa, porque está en el pasado, en lo que perdió. También puede estar en una posición histérica, donde su deseo es preservar la insatisfacción. Todo le parece mal, y cuando cuando consigue algo anhelado, lo rechaza.

   Es interesante porque Einstein señala que frente a la incapacidad del hombre de capturar las transformaciones que se producen, fantasea con la destrucción. Podríamos pensar que la envidia que se genera ante la imposibilidad, genera una visión pesimista del futuro. Después de mí habrá otros, y eso es un poco insoportable para las personas. Pero la capacidad de incluir el trabajo en la vida, de unirse a otras personas para alcanzar lo que yo solo no puedo, perderles ese asco, esa resistencia a lo diferente y a que compartimos un lugar en el mundo, también permite que se abran otros horizontes. La mortalidad es algo difícil de representar para el ser humano. A veces se vive como si el mañana fuese eterno.

    Hay quien es el peor, va como alma en pena, quejándose de todo. Exhibicionista, diríamos, y también narcisista, si es que con tal de ser el más en algo, es el peor.
   ¿Y quien siempre tiene una frase para derribar el castillo de naipes? ¿Realista o aguafiestas? Es difícil manejarse en estas dimensiones, porque se termina cayendo en opiniones.
    Se puede estar instalado en la angustia, donde precisamente antes de realizar cada paso acontece este afecto. Nos pasa un poco a todos, pero quedarse en él es negar el futuro, lo por hacer, atribuir que el otro puede y yo no, porque algo me falta, nací incompleto.

   Anticiparse a lo peor, interpretar la realidad como que algo malo está pasando, habla de la angustia de la persona. Por ejemplo, hay un ambulancia pasando por la calle donde vive y comienza a pensar que algo le ha pasado a alguien querido, una catástrofe... Pero eso habla de la angustia de esa persona, en la incapacidad de gestión de sus afectos hostiles y eróticos, que aparecen disfrazados en preocupación, pesimismo, espera angustiosa. Son afectos reprimidos que se disfrazan en forma de angustia, un disfraz, para que su verdad no llegue a la conciencia, pues es intolerable. Hay una forma de pensar que está incluida en nuestro recorrido en el pensamiento, que es la mágico animista, que habla de esa interpretación del exterior donde se ven “demonios”, se atribuye al exterior, pero son afectos propios proyectados.
Mencionar que hablar de que el mundo es tal o cual, la sociedad, normalmente se habla de una situación psíquica, es decir, de eso que se critica, que se dice, acontece en uno. Tal vez dos o tres persona más allegadas, de su vínculo más estrecho.

    El sentido del humor nos permite desrealizar esa realidad que a veces abruma, poder reírse de uno mismo habla de que somos personas saludables, que podemos combinar las palabras para producir transformaciones y hacer de un acontecimiento trágico algo llevadero.

    ¿Pero cómo hacer? ¿Uno nace optimista, pesimista o con sentido del humor? No, eso se hace. En el proceso de psicoanálisis vemos cómo la persona va hablando, rompiendo el muro de sus represiones, hasta que puede ir componiendo palabras, frases, que transforman su realidad psíquica, porque la realidad psíquica son las gafas de ver el mundo, lo que va permitir ver colores, incluso mezclarlos, transformarlos, para crear algo que no estaba. Vivimos constantemente engañados por lo que creemos percibir.

    Un rayo de luz se nos ofrece si tenemos en cuenta que con otros se puede más. Psicoanalizarse supone transformar los afectos, los sentimientos que abruman, que niegan el trabajo para transformar la realidad, que impide el camino de la felicidad. Ser pesimista u optimista no es una forma de ser, el mecanismo de la neurosis es el que impide hacer de la realidad, otra cosa y entregarse a la alegría del vivir.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: 610 86 53 55
www.lauralopezgarcia.com




lunes, 9 de diciembre de 2019

CUANDO NO SE PUEDE PASAR PÁGINA. TERAPIA PARA EXPAREJAS


    Las rupturas, en muchas ocasiones, se producen no sin dolor por ambas partes. Ir dejando atrás esa relación, los lazos que les mantenían unidos, requieren de un gasto energético y de una capacidad de sustitución.
   Vivir, desde que nacemos, está articulado en las separación: tanto de la función madre como de nosotros mismos para poder desarrollarnos. Vemos que hay relaciones que tienen serias dificultades para hacerlo, convirtiéndose en un cruce de acusaciones y reproches. Pueden llegar a odiarse durante toda la vida.
   Cuando hay hijos de por medio hay que tener en cuenta que, aunque ya no haya una relación sentimental, de pareja, ha de haber una relación cordial donde poder llegar a acuerdos por el bien de los hijos y donde poder ofrecerles un marco de estabilidad y seguridad. Aunque ya no exista la pareja, sí que siguen estando los progenitores. Utilizar a los hijos como moneda de cambio para hacer daño al cónyuge y hacer competencia con el otro, es algo que, desgraciadamente, ocurre.
   La cuestión económica encubre venganzas hacia la expareja, al igual que la lucha por la custodia de los hijos. Cuando no se pueden llegar a acuerdos es porque ya no se está mirando por el bien de los mismos, sino dejándose llevar por una batalla de afectos enquistados que necesitan de la regulación de una ética y una ley. Una escucha profesional donde puedan ayudarle a drenar afectos y a transformar el cauce de los mismos, es de máxima ayuda en estos casos. Hay personas que dedican su infelicidad al otro, porque de manera indirecta es como si los fastidiaran, y más cuando hay un vínculo donde los hijos son esa fina linea.
   Hay relaciones que se convierten en una auténtica trama de venganzas, situaciones rocambolescas que ponen en juego el narcisismo, la hostilidad, los celos, la envidia… La agresividad puede aparecer en forma solapada, con la pasividad del silencio, donde se establecen muros en los que darse de bruces.
   Relaciones donde el odio sigue uniendo a esas personas, es indicativo de no poder pasar página. Puede ocultar un amor y un deseo encubiertos, transformando esos afectos en lo contrario. Aún esa relación amorosa está en el presente, pero en la forma en que pueden salir a la luz esos afectos: odiando. Además, se aprovecha cualquier cosa que esté incluso en el orden de lo razonable para mostrar esa cuestiones reprimidas.
  Cuando una persona no es sustituible y aún permanece ligada en forma de odio, habría que pensar qué significa esa relación para esa persona. Cuando no podemos sustituir a una persona por otra, hay que sospechar que esa relación puede tener hondas raíces en relaciones inconscientes con alguna figura familiar (padre, madre) donde se permanece enganchado a espectros inconscientes y donde la palabra y el lugar del otro están anulados. Puede estar actuando una novela familiar, donde se hacen realidad ciertas tendencias.
   Del pasado no se puede vivir. Y lo que uno recuerda de lo que pasó no es lo que pasó. Una relación es cosa de dos, hay que ver la implicación de cada uno de los miembros en la producción de la misma. Aceptar que las relaciones se han producido de esa forma es también aceptar que a veces el deseo toma formas inusitadas y ya toca otra cosa. Si dos más dos son cuatro, y no se acepta, se puede llegar a producir una fantasía paralela, donde se utiliza cada señal para seguir anclado. Ha sido vuestra forma de amar, pero hay que aprovechar esto para aprender y crecer. A través de las relaciones es que vemos cómo se ama, como se construyen esos finales.
   No hacer como dos niños en un cuerpo de adulto, porque los daños colaterales pueden ser mayores, sobre todo para con los hijos, que son los que pagan los platos rotos.
   Darse otra oportunidad para producir unas relaciones más sanas. Al pasado ya no se puede volver y no podéis hacer de eso, vuestro presente. La responsabilidad y la madurez psíquica han de abrir paso a nuevas formas de amar y de conversar. Los juzgados están colapsados por esa incapacidad de llegar a acuerdos. Mejor aprender a amar y a conversar, no dejar que los afectos infantiles reprimidos pongan la zancadilla al bienestar y a la salud emocional.
Laura López Psicoanalista Grupo Cero
y terapeuta de parejas.

jueves, 28 de noviembre de 2019

EL PSICOANÁLISIS SE ERIGE COMO TERAPIA FUNDAMENTAL PARA EL TOC Y LAS OBSESIONES (artículo publicado en varios periódicos digitales)







Laura López, Psicoanalista de Grupo Cero, afirma que el psicoanálisis se erige como terapia fundamental.

Laura López, experta en obsesiones y el trastorno obsesivo compulsivo o TOC, indica que estos trastornos tienen solución a través de la terapia psicoanalítica, porque incide en la parte inconsciente de la personalidad. Hace hincapié que provienen del desarrollo psicosexual y afectivo de las personas y que tienen ver con la posición adoptada ante los pilares básicos y verdades humanas que constituyen a cada individuo.

Esta profesional señala que las obsesiones y el toc son un disfraz que encubre conflictos internos relacionados con la afectividad, la sexualidad y los sentimientos hostiles hacia las figuras familiares. Hay una gran ambivalencia afectiva en ellos (amor-odio).

Los síntomas, dice Laura López, son como un disfraz, simbolizan y son metáfora de cuestiones internas afectivo-sexuales que se ponen en juego en el presente, por lo que resultan tan irracionales e ilógicas. Corresponden a otra cosa, hay fantasías y afectos que se encuentran reprimidos y aparecen de forma que la conciencia no percibe nada de lo que realmente acontece en la persona.

La culpa está presente en los pacientes con obsesiones, porque corresponde a algo pensado o fantaseado de forma inconsciente. Se pueden sentir culpables hasta de creer haberle hecho daño a alguien que pasó a su lado. Los síntomas son un disfraz de la transacción entre la moral y los deseos y pensamientos reprimidos. Las personas con obsesiones o toc padecen de una gran inflexibilidad moral.

Muchos de los pacientes que acuden a su consulta con este trastorno, indica Laura López, padecen de una gran angustia, obsesiones constantes que les asaltan en el pensamiento y no les permiten realizar sus actividades diarias como trabajar y amar, rituales (al vestir, en la limpieza, comprobación de la llave del gas, cerrar las puertas etc.), manías, obsesión por la limpieza, pensamientos intrusivos acerca del cuestionamiento homosexual, terror homosexual, blasfemias religiosas, ideas e imágenes de muerte a familiares, creencia y culpa por haber cometido acciones que no se han realizado, obsesión a contraer enfermedades, escrupulosidad en colocar objetos etc.

Laura López, Psicoanalista de Grupo Cero, da las claves de cómo trabaja: “El método del Psicoanálisis es la interpretación- construcción, su técnica la asociación libre, en el marco de la transferencia psicoanalista-paciente. Es una terapia con una escucha muy especializada y es un instrumento altamente eficaz y preciso. Produce que los pacientes y toda persona que acuda pueda vivir mejores años futuros, proporcionando un nuevo estado de salud que antes no estaba. La salud es una construcción.”

Su página web (www.psicoanalistaenmalaga.com) tiene miles de entradas y atiende a personas también con la modalidad online (skype lauralopezpsico) o por teléfono (0034) 610 86 53 55 en cualquier lugar del mundo. Las nuevas tecnologías se convierten en un aliado de la salud y la accesibilidad para todas aquellas personas que necesiten de profesionales como Laura López, Psicoanalista de Grupo Cero.

Laura López, especialista en Terapia de Parejas y Sexualidad en Málaga
Psicóloga Clínica y Psicoanalista Grupo Cero
Atención presencial y online
Telf.: 610 86 53 55 / 951 21 70 06

miércoles, 20 de noviembre de 2019

LOS AMIGOS TAMBIÉN SE ELIGEN DE FORMA INCONSCIENTE





    En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino.
   Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino.
   Julio Cortázar

   Vivir en compañía es la única forma de vivir. No se puede hacer nada o casi nada sin otras personas. Es más, es necesario que el pequeño cachorro humano se sostenga por otros, si no, moriría irremediablemente.
   La amistad juega un papel muy importante en las personas. Vienen a mostrarnos que más allá de la familia están otras familias y el mundo. Las primeras identificaciones son a los familiares, pero también son a los amigos y amigas. Vienen a colaborar en el desarrollo de la persona, al proporcionar espejos entre iguales, figuras de identificación, con las que forjar el yo.
   El paso de la familia al mundo es, para el ser humano, difícil. Cuesta abandonar posiciones anteriores que han generado placer y, con la amistad, se establecen vínculos muy necesarios para ese avance. Proporcionan un cauce para las palabras, conversaciones que sacan del diálogo interno y donde se aprende a compartir, a ser generosos, a establecer pactos y acuerdos, incluir lo diferente...
   La elección de la amistad no es casual o por obra del destino, sino que se realiza de forma inconsciente. Esto quiere decir que hay algún rasgo en el otro que habla de nosotros, o bien algo que fuimos, que somos, o que admiramos y queremos llegar a ser. También puede llevar esa impronta familiar, algún rasgo, cualidad, brillo, que nos recuerde a la familia. Esto ocurre sin que ni siquiera lo percibamos, no es algo que podamos explicar, cursa inconscientemente.
   Cuando hay un conflicto psíquico se pueden llegar a elegir y producir relaciones que ocasionan un perjuicio, satisfaciéndose algún deseo inconsciente. Siempre nuestras acciones y las situaciones que se generan en la vida tienen dedicatoria: son para algo o para alguien, y responden a una manera de gozar, aunque en ocasiones pueda llegar a ser sufrientes y dañinas.
  Necesitamos de otras personas para poder desarrollarnos, crecer,construir la persona que somos. Somos la suma de nuestras relaciones, de nuestros pensamientos. Pero también hay una ambivalencia afectiva en ellas, un monto de hostilidad y también de erotismo, siendo en ocasiones, muy intolerados para la moral, produciéndose una mala gestión emocional.
   Celos, envidia, hostilidad, deseos, rivalidad ... también acontecen en las relaciones de amistad. Pueden así actuar ciertas afectividades reprimidas, que hunden sus raíces en la educación de los primeros años y en esos hermanos o iguales (primos, vecinos...). Se pueden estar transmitiendo afectos que corresponden a maneras de relacionarse del pasado.
    Hay personas que les cuesta hacer amigos, hablan de los amigos como que les traicionan, pero habría que revisarse y ver cómo se es con los demás. A veces en esa elección inconsciente se producen situaciones donde se es abandonado, traicionado. O como si de una compulsión a la repetición se tratase, como si un destino cruel pusiera en juego circunstancias parecidas, con un mismo final. Pero tiene que ver con conflictos inconscientes que producen ese “síntoma”.
   A veces se exige mucho a la amistad, o se entrega la vida en ella, y olvidamos que es un ser humano, que no es ese ideal de mamá, que no es la señora que nos cuidó, sino esa madre psíquica ideal, que todo nos tiene que calmar y colmar en todo. Le exigimos una ayuda excesiva. “Hermanos de sangre”, como si hiciéramos un pacto que nos convierte en incondicional: para lo bueno y para lo malo. En los hermanos hay esa ambivalencia afectiva precisamente. El amor no es incondicional, es un respeto de la libertad, la producción de pactos y el amor, que no es sin palabras.. En las relaciones también hay límites, se tiene que poder producir un espacio de bienestar. Los amigos no son perfectos, y en la exigencia tendríamos que pensarla en nosotros. Algo que nos molesta puede estar el otro en espejo y mostrarnos lo que se rechaza de uno mismo. A veces llegan a ser relaciones de enamoramiento donde se pierde uno en el otro. Freud lo explica a través de la teoría de la libido.
   ¿Establecemos una relación recíproca, entre iguales? ¿O tal vez son relaciones de sometimiento?¿Se respeta a la otra persona en sus diferencias, en su desarrollo individual? ¿Sólo puedo tolerar a quien piense igual que yo? ¿No puedo relacionarme con más personas?
   Hay personas que les cuesta hacer amigos, porque también están pegados a esos primeros amores familiares, y les cuesta sustituir las relaciones, sumar. También puede haber un miedo a desear, miedo al goce que puede generar una relación de amistad. Frente al otro, van a surgir afectos, sentimientos, que a veces son difíciles de gestionar y producen frustraciones. Hay algo de mí que no puedo manejar y que, frente a otras personas, se me dispara. No es lo mismo hablar conmigo mismo que expresarme, comprometerme en las palabras, a ver qué hago con el deseo que me produce el otro.
   Es importante también pararse y pensar qué es para mí la amistad, porque dependiendo de cómo la piense, de lo que es para mí la amistad, generaré un tipo de relación u otra. Pensar tiene que ver con la ideología, y ésta es inconsciente. En función de cómo esté articulado este significante en mí, elegiré unas relaciones u otras. Por eso es importante saber desde qué lugar psíquico estoy.
   Hablar no es decir cualquier cosa, y también en la amistad es importante el diálogo para que ciertos afectos no se “enquisten” y produzcan daños mayores. Los malentendidos bañan estas relaciones amorosas porque siempre hay demandas y afectos que se disfrazan de formas inusitadas. Hay cosas que no es el lugar donde hablar con los amigos, porque se necesita de un espacio para elaborarlas y desarrollar unas relaciones más sanas, donde no se bombardee al otro ni se le vomite, mejor con un psicoanalista. Hay cosas que no se tienen que hablar con los amigos y que van a estropear la relación. Hay cosas que se piden que son demasiado. Ese no es el lugar para las demandas infantiles. Conversar no es imponer ni ver quien tiene la razón, sino apartarse de esa afectividad desbordada y poder llegar a acuerdos, respetando los espacios de cada uno.
   Finalmente, hay relaciones que están abogadas al final, porque no es cuestión de tiempo, sino de trabajarlas, se construyen cada vez. Un lugar donde poder hablar tranquilamente y construir caminos posibles donde la compañía se suma. ¿A qué ideas y formas de pensar está uno atado? La amistad no puede depender del enamoramiento que acontezca con el otro, sino del trabajo de construir unas relaciones basadas en la libertad, en el deseo del encuentro, en los pactos.
   “Quien tiene un amigo tiene un tesoro” dicen, pero las relaciones no se tienen, se producen, entre palabras.


Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: 610 86 53 55 /951 21 70 06
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