viernes, 27 de febrero de 2015

CELAR HASTA DE SU SOMBRA


 Los celos es algo constitutivo del ser humano. Acontece cuando viene el tercero (función padre) a poner un límite en la relación con la madre. También se genera este sentimiento con el nacimiento de los hermanos. Pero ocurre que a través de la educación, y por amor, ha de ser reprimido, no es un sentimiento del cual las personas nos sintamos orgullosas. Pero esto puede hacer mella en en el presente, retorna, y puede ser transferido a otras relaciones: pareja y amigos.
Hay personas que no toleran que sus amigos o su pareja mantengan otras relaciones, se lo toman como una agresión hacia ellos, se sienten excluidos, piden exclusividad, que no es más que una estela de esa relación materno-filial. Van por la vida como si creyeran que son hijos únicos o únicos en el mundo. Se convierte en su tortura y en su aislamiento.
   Estar con pareja o amigos que tengan más relaciones sociales son reproches continuos y ataques paranoicos (donde también está puesto el deseo en juego). Cuando ven cualquier indicio de que hayan compartido tiempo con otras personas, que miren o hablen a otros, en otros lugares, que comiencen a tener gustos diferentes, otros hobbies, insultan al tercero en discordia, dicen que les cae mal (suelen ser por deseos reprimidos, es decir, encubren ciertos deseos, imposibles de reconocerse,a veces homosexuales, y que en forma de odio es más tolerable para la conciencia), o lanzan dardos en frases como “hay que ver como has cambiado”, “antes no pensabas así”...
  Son muy intolerantes a los cambios, a lo nuevo, y a veces se refugian en el alcohol, las drogas...como modo de afrontar esa realidad, que se les escapa, resguardarse del mundo y habitar en su pequeño espacio imaginario, porque quieren evitar el crecimiento, y evitando el de los demás es una manera ficticia de conservarlo. Un mismo escenario les proporciona esa ilusión. “Que pare el mundo que yo me bajo”. Son personas muy reprimidas y a veces utilizan estas sustancias como vehículo para soltar ciertas “lindeces”(es su vehículo para hablar) para después decir que no lo recuerdan, que no eran “ellos”, y así no hacerse responsables porque socialmente, ideológicamente, se cree que son las sustancias el contenido del discurso cuando es la persona la que habla, no el alcohol o las drogas. Mucha represión sí.
  Con psicoanálisis las relaciones se hacen más civilizadas y dentro del orden del deseo humano, no en la agonía del abrazo inmortal. Hay que ser infieles a nosotros mismos y permitir esa infidelidad tan necesaria en tu pareja y amigos para que puedan ser sujetos psíquicos y para que el encuentro sea en el orden del deseo, no de la asfixia.

Laura López Psicóloga-Psicoanalista
Telf.: 610865355

www.psicoanalistaenmalaga.com