jueves, 17 de noviembre de 2011

NO ESTÁ HECHA LA ROSA PARA LA BOCA DEL ASNO



  El goce de una canción, una poesía, una pintura...en definitiva una gran obra de arte es algo tan exquisitamente humano que conlleva a la extrañeza de la inconmovilidad de cualquier ajeno a posar su mirada en tanta magnitud liberadora de sentimientos. A través de una obra anhelamos sentir, nos transportarnos a través del puente indeciso de nuestras conjugaciones hacia un protagonismo en la corriente cotidiana del vivir. Sedientos de experiencias, embriagados por la satisfacción en la esperanza de modelar un mundo de barro con la caricia de la obra, somos por un momento como niños, donde el juego nos permitía convertirnos en aquel hombre valiente, aquella mujer inteligente, aquellos que salvaban el mundo y vivían historias tan fascinantes de amor y gloria... Es un gesto grandioso de amor y generosidad el compartir una vida consagrada a suscitar tan maravillosos afectos, a veces dormidos, en nuestro constante devenir. Esos momentos de contemplación limitados por el enmarque del acontecer cotidiano, nos hacen gozar de tan incalculable belleza, donde el autor o los autores dan lo que no se tiene a quien no es. Adentrarse en la cultura supone, sobretodo, el sentir las pequeñas y grandes cosas del vivir como un ser humano, rodeado de tanta generosidad y deseo. El dique contenido de los sentimientos se desborda ante tal magestuosidad y hacen brotar flores como perlas en la primavera de un mar encallado.

Laura López, psicóloga-psicoanalista
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355

viernes, 11 de noviembre de 2011

LE DI TODO A QUIEN NO SE LO MERECÍA


  
   Deprimido/a, identificado con ese ideal, donde el espacio de una vida anterior de aficiones, pasiones, relaciones, gusto por las cosas... fue desapareciendo por la puerta de atrás, casi de puntillas...¿Es cuestión de merecer?¿Renunciar?¿Sacrificio? Esta idea del amor, donde hay que darlo todo (casi hasta la misma vida) empobrece al ser humano, le hace ser víctima del otro, cuando en realidad él es el verdugo de su propio existencia. El niño entra en el mundo tras esa ilusión de completud con la función materna,donde sus demandas eran colmadas. En ese desvío de mirada hacia un tercero, hacia otros deseos, es que nos transformamos en deseantes, en personas dispuestas a vivir en relación con los demás, trabajadores, amigos, amantes, comprometidos con la cultura, con construir un mundo mejor...y en definitiva vivos. ¿Hay alguien que merezca entonces que se le dé “todo”? Y, en función a esto, ¿qué tipo de relación se demanda cuando se exige tal renuncia o cuando nosotros mismos nos la imponemos? Cuando se van arrastrando conflictos no resueltos de la primera época de nuestra vida, hacen que coloquemos esa mirilla en la puerta principal de nuestros sentimientos y deseos y dejemos entrar sólo a quien nos dé esa ilusoria sensación de completud donde todo lo que haga es poco con tal de vivir arropado en ese halo enfermizo de seguridad. que, por otro lado, resulta asfixiante. Elaborar estos aspectos supone no permitir que la vida se escape por la puerta de detrás.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355

martes, 8 de noviembre de 2011

LA VENDA DE LOS OJOS



   No permitirse hablar de determinados aspectos de la vida, encapsularse en unos miedos que difuminan lo que realmente acontece hacen cabalgar y huir en la frase de “prefiero no ahondar en ello.” Hay pensamientos, situaciones que se encuentran astilladas y producen una herida, y no por colocar una venda, harán que desaparezcan. En psicoanálisis hablamos de que cuando algo no es tolerado por la conciencia, es reprimido, pero no por ello desaparece, sino que provoca que vayamos padeciendo por la vida sin ver, galopando en esa realidad. Al igual que los puntos ciegos de un vehículo, podemos echar la culpa a eso que no vi, que apareció de pronto, a los demás, a la suerte, al destino... cuando en realidad tiene que ver con mi propia mirada bañada en los tintes de lo reprimido, que matiza las experiencias y las convierte en aliadas de nuestros miedos y de las teorías que los mantienen. Podemos tomar una posición pasiva, de impotencia, de sorpresa, o producir pensamientos diferentes que nos harán desprender esa venda de los ojos y construir una vida nueva, ausente del drama en el cual envolvemos nuestro padecer.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
610865355