sábado, 22 de marzo de 2014

¿PERO SI LOS SÍNTOMAS SON RESULTADO DE UNA ESPECIE DE IGNORANCIA DE LOS PROCESOS PSÍQUICOS QUE DEBÍAN SER CONOCIDOS POR LA PERSONA POR QUÉ NO SE LE COMUNICA Y YA DESAPARECEN?


No, no os equivoquéis, eso es como pensar desde la teoría socrática según la cual el vicio es un efecto de la ignorancia. Un enfermo no tiene conciencia de sus procesos psíquicos, cierto, y parece sencillo el comunicárselos e incluso preguntarle a los familiares acerca de sucesos vividos que pudieran aclarar y que él o ella no recuerda. Supuestamente podría alcanzarse en poco tiempo y con un mínimo esfuerzo el resultado que interesa. Pero los sucesos vividos no son tales sino que una cosa es la realidad material y otra la realidad psíquica, lo que cada persona dice de lo vivido o incluso puede ser fantaseado. El conocimiento del sentido de sus síntomas debe hallarse basado en una transformación interna del enfermo porque cuando el psicoanalista comunica sus descubrimientos no obtiene resultado positivo ninguno, no se suprimen los síntomas, sino que se inicia el análisis. El paciente niega y contradice. Lo pensaremos así: el paciente ha generado una enfermedad, una sintomatología para no saber de eso que está en conflicto, entonces habrá una resistencia fuerte a que ese saber no sabido se traduzca, por eso es que el sujeto en análisis se transforma, va derribando sus resistencias, y no necesita ya de la enfermedad para hablar. La curación es una consecuencia del análisis.

Laura López psicóloga-psicoanalista
Telf.: 610865355                               
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¿SABES POR QUÉ A LAS PERSONAS QUE PADECÍAN UN TRASTORNO OBSESIVO PODRÍAN SER CONSIDERADAS EN LA ANTIGÜEDAD QUE ESTABAN “POSEÍDAS” POR UN ESPÍRITU MALIGNO?¿YSABÍAS QUE YA DESDE EL PSICOANÁLISIS HAY SOLUCIÓN?


“...la sujeto creó un principio según el cual no debía la almohada tocar a la cabecera del lecho, y obedece a este principio sin conocer su origen y sin saber lo que significa ni tampoco a qué fuentes debe su poder. El enfermo puede no dar importancia a tales principios o puede también rebelarse, indignado, contra ellos y proponerse desobedecerlos; todo ello no posee la menor importancia desde el punto de vista de la ejecución del acto obsesivo. Se siente impulsado a obedecer, y es inútil que se pregunte por qué. En esto síntomas de la neurosis obsesiva, representaciones e impulsos que surgen de no se sabe dónde, mostrándose refractarios a todas las influencias de la vida normal y siendo considerados por el enfermo mismo como energías omnipotentes llegadas de un modo extraño o como espíritus inmortales que vienen a mezclarse al tumulto de la vida humana, hemos de reconocer desde luego un clarísimo indicio de la existencia de un particular sector de la vida anímica aislado de todo el resto de la misma. Tales síntomas y representaciones nos conducen infaliblemente a la convicción de la existencia de lo inconsciente psíquico, y ésta es la razón de que la psiquiatría clínica, que no conoce sino una psicología de lo consciente, no sepa salir del apuro sino declarando que dichas manifestaciones no son otra cosa que productos de degeneración. Claro es que las representaciones y los impulsos obsesivos no son inconscientes por sí mismos, siendo objeto, como la realización de los actos obsesivos, de la percepción consciente. Para llegar a constituirse en síntomas han necesitado antes penetrar hasta la conciencia, pero las condiciones psíquicas previas a las cuales se hallan sometidos, así como los conjuntos en los qu enuestra interpretación nos permite ordenarlos si son inconscientes, por lo menos hasta el momento en que las hacemos llegar a la conciencia del enfermo por medio de nuestra labor de análisis.” Sigmund Freud
Laura López psicóloga-psicoanalista
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lunes, 17 de marzo de 2014

¿SABES POR QUÉ SE RECUERDAN DE LA INFANCIA IMPRESIONES COTIDIANAS INDIFERENTES QUE NO PROVOCAN AFECTO ALGUNO Y EN CAMBIO SUCESOS MÁS IMPORTANTES QUE SÍ CAUSARON IMPRESIÓN NO SE RECUERDAN?


    Se podría llegar a pensar que un suceso que ha sido muy importante psíquicamente en la infancia tendría que estar sujeto al recuerdo y es extraño que lo nimio en aquella misma época, sí que se retenga. Pero es que en el recuerdo importante psíquicamente hay dos fuerzas que se oponen, una que quiere recordarlo y una resistencia a dicho propósito. Estas dos fuerzas no se destruyen, y sí que se produce una transacción entre ambas, que consiste en que la imagen mnémica original no es utilizada, sino que se usa un elemento íntimamente enlazado al suceso, pero sin carga afectiva (lo nimio, sin importancia). El afecto se desplaza por asociación. Así es como se resuelve el conflicto. Es por eso que resulta incomprensible que recordemos estas banalidades, que en realidad encubren otros recuerdos importantes. Las llamamos recuerdos encubridores. Lo importante entonces está sujeto a resistencias psíquicas y se encuentra reprimido.
Laura López psicóloga-psicoanalista
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