miércoles, 14 de marzo de 2012

CUANDO EL AMOR AHOGA


Cuando se vive en el orden de lo necesario, no se disfrutan de los encuentros con el otro. Más que amar, se convierte en una demanda amorosa que exige del otro la plenitud, colmar un deseo que, por otra parte, es caprichoso e insaciable por ser la fuente de la misma vida. De él emanan tantas relaciones, tantos afectos, tantas pasiones...como vidas por construir. Si se niega el deseo por los otros(personas, trabajo, aficiones...), fruto de mi intolerancia nacerá esa mano que ahogue y coloque ante mí a mi pareja para ocultar tantos espejos que reflejan mis propias pasiones. Así, obligado a caminar de espaldas atado a mí, para ocultar con su opaca sombra tantos cristales en los que ampliar mi mirada, o bien su sombra se escurrirá a cada rayo de luz hasta desaparecer de mi lado o pretenderé llenar mis ansias con la ilusión óptica de su contorno con el consecuente vacío que esto conlleva. La completud no existe, debemos de ser dueños de nuestros propios deseos, construirlos, para lograr una vida en la cual no necesite mirar al otro de frente y evitar así, paralizados, nuestro caminar, sino continuar hacia un horizonte visible desde tantas direcciones donde poder sentir la ilusión de nuestro encuentro.
Laura López psicóloga-psicoanalista
lauralopez@psicoanalistaenmalaga.com
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