ALGUNOS APORTES ACERCA DE LA NEUROSIS OBSESIVA. TOC Y OBSESIONES

 



EN LA NEUROSIS OBSESIVA puede haber dos géneros de tendencia opuesta.

Por un lado, prohibiciones, medidas preventivas y penitencias. (denominados síntomas de naturaleza negativa)

Por el otro, satisfacciones sustitutivas, que están disfrazadas simbólicamente.

Puede ocurrir en la neurosis obsesiva que se unan estos dos géneros de tendencia opuesta ( prohibiciones por ejemplo y satisfacciones sustitutivas) y ahí podemos decir que la formación de síntomas alcanza un triunfo. El yo tiende a la síntesis, e incluso en casos extremos consigue el sujeto con la estructura de neurosis obsesiva que la mayor parte de sus síntomas sumen a su significación primitiva la contraria, manifestándose esta ambivalencia, que desempeña un papel muy importante en la neurosis obsesiva. En los casos menos complejos el síntoma es a dos tiempos, un acto se realiza y hay otro que inmediatamente lo suprime o deshace lo hecho ( ejemplo obsesivo que pone y quita la piedra en el camino por donde pasa su amada con la que está enfadada).


En la neurosis obsesiva hay una lucha constante contra lo reprimido. La situación inicial de la neurosis obsesiva es la defensa contra las exigencias libidinosas del complejo de Edipo.

En el desarrollo psicosexual de esa persona con neurosis obsesiva, la organización genital de la libido es débil (hay diferentes fases en el desarrollo como la etapa oral, anal, fálica, latencia, metamorfosis de la pubertad), y se produce una regresión a la etapa anal. En esta etapa es donde se forja el carácter, el sadismo, el erotismo anal, la ambivalencia, esta en juego una manera de relacionarse de expulsión- retención. En la neurosis obsesiva la defensa del Yo está relacionada con el complejo de castración (concepto teórico que designa el no, la desatribución, desprenderse de la completud con el primer objeto amoroso, la madre, no la real, sino la fálica, la que todo lo puede) y también con las tendencias del Complejo de Edipo (toda la esfera de lo erótico y la ambivalencia afectiva hacia el padre, la madre). Hay una disolución del complejo de Edipo y comienza el periodo de latencia, donde se crea o se consolida el superyo (nuestro policía interior) y los limites éticos y estéticos del yo. El superyo se hace áspero y severo y el yo desarrolla, para obedecerlo, intensas formaciones reactivas en forma de hipermoralidad, compasión, limpieza excesiva. El yo y el superyo forman una parte muy importante en la formación de síntomas.


Con la llegada de la pubertad constituye un estadio decisivo en el desarrollo de la neurosis obsesiva.

La organización genital que se interrumpe en la infancia, durante el periodo de latencia, se reanuda con intensa energía. Despertarán los impulsos agresivos de la época temprana , que también están relacionados con lo erótico. En el periodo de latencia hay una defensa contra la tentación a la masturbación, relacionada también con el miedo a la castración. Aquí ocurre que en el interés de conservar la virilidad, relacionada, claro está, al miedo a la castración, la amenaza real o inferida (porque está relacionado con la pasión erótica al amor incestuoso) da lugar al no, la prohibición por medio de una figura de autoridad. Entonces en la persona con neurosis obsesiva queda impedida toda actividad relacionada con la masturbación, pero alcanzada en forma de actos obsesivos, que es una aproximación metafórica cada vez mayor a la satisfacción (es una satisfacción sustitutiva, aunque no se viva como tal, inconscientemente sí). Como ejemplo de esto, un paciente que, en el vestir, se pone y se quita el calcetín infinidad de veces (vemos en ese acto la metáfora sexual con el acto de ponerse y quitarse el calcetín).

El yo experimenta un sentimiento de culpabilidad, que está relacionado con una escena inicial, sexual infantil, que surge en otro lugar, permitido para su conciencia, pero desplazada, disfrazada podríamos decir (como en el sueño que aparecen escenas y afectos que no se corresponden, ejemplo entierro de alguien querido y afecto de alegría), que no tiene que ver con la escena inicial, pero sí con  un impulso agresivo, erótico, de esa otra escena que se desplaza a otra representación, otra situación, otra idea, donde la persona siente una responsabilidad que no puede explicarse. Puede parecerle una tontería, algo que sabe que esa absurdo, ilógico, o que tiene cierto sentido pero es muy exagerado, pero que tiene que ver con lo reprimido inconsciente y el conflicto interno entre todas sus instancias (yo, ello, superyo, realidad). En la persona con una estructura obsesiva se ponen en juego sus impulsos eróticos y agresivos, relacionados con su posición frente al deseo, la moral, la autoridad, el paso al mundo... Culpa y castigo, ira, angustia están muy presentes en esta estructura. 

El psicoanálisis es fundamental para transformar la posición psíquica de la persona con una estructura obsesiva. Incide en la dimensión inconsciente de la persona, responsable de este conflicto .


Laura López, psicóloga y psicoanalista

en formación con Grupo Cero

www.lauralopezgarcia.com


(Fuente: Inhibición, síntoma y angustia 1925-28 , Sigmund Freud)

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